viernes, 6 de mayo de 2011

Más sobre el decadracma de la Gemini VIII

Escribo este blog en los breves minutos de tiempo robados a mis ocupaciones académicas, por lo que muchas veces no me es posible responder en forma adecuada a los comentarios de los lectores, pero leo y disfruto todo lo que ellos me aportan. De hecho, creo que una de las mayores satisfacciones de mi humilde blog es contar con lectores inteligentes, críticos y con grandes conocimientos numismáticos. Algunos de ellos tienen, a su vez, excelentes páginas propias como Adolfo, Rubén y Carlos. Precisamente, Carlos ha escrito un extenso comentario a mi entrada sobre el decadracma de la Gemini VIII retirado de la subasta por dudas sobre su autenticidad. Yo he seguido indagando sobre el tema y los argumentos de Carlos me han impulsado a presentaros esta entrada ampliando mis reflexiones sobre lo sucedido.

Los decadracmas atenienses y el Dr. Wolfgang Fischer-Bossert

Los decadracmas griegos se encuentran entre las monedas antiguas más grandes, raras e interesantes, por lo que pueden alcanzar precios muy elevados. De entre ellos, los decadracmas atenienses son las verdaderas estrellas de la numismática antigua, pues suman a todo lo dicho un gran interés histórico. Son, además, particularmente raros, conociéndose hoy en día unos 40 ejemplares. Una docena de ellos fue descubierta en Turquía y confiscada por el gobierno de ese país y no son accesibles a los investigadores. Todo ello hace que estas monedas puedan alcanzar valores enormes. De ser auténtico, el decadracma de la Gemini VIII bien podría, por ejemplo, alcanzar un valor cercano al millón de dólares en subasta.
Decadracma auténtico - anverso

Lo dicho hace entender que los decadracmas atenienses hayan sido blancos especialmente atractivos para los falsificadores. Ya ha habido casos de decadracmas falsos incluidos en importantes subastas. La aparición del ejemplar presentado para la Gemini VIII (producido con un cuño desconocido y con una historia algo extraña sobre su origen) debería, en consecuencia, haber despertado a priori algunas sospechas. Conforme pasan los días y reflexiono sobre el tema, mis dudas sobre esta moneda crecen y cada vez creo menos probable que veamos su autenticidad rehabilitada.

Pero es muy fácil ser sabio después de que otros ya han señalado el problema. Confieso que, como decía en la entrada anterior, yo no tuve ni sombra de duda sobre la autenticidad de esta pieza, pues creía que la autoridad de Harlan Berk, director y propietario de la casa de subastas Gemini (y autor de uno de mis libros favoritos), era suficiente para garantizarla. Además, Gemini había recurrido para evaluar esta pieza al Dr. Wolfgang Fischer-Bossert un académico independiente alemán que es un especialista reconocido internacionalmente sobre decadracmas atenienses, autor del libro, The Athenian Decadrachm. Fischer-Bossert se explaya en el catálogo de la Gemini VIII elogiando la calidad e importancia del ejemplar ofrecido al público y lo utiliza incluso para fundamentar algunas de sus teorías sobre la fabricación de los cuños con que fueron producidas estas monedas.
Decadracma auténtico - reverso

Carlos me dice en su comentario que considera al director de Gemini, Harlan Berk, en mayor medida responsable de este bochornoso suceso que al Dr. Fischer-Bossert. Entiendo su punto de vista, pero creo que la reputación de Fischer-Bossert también saldrá fuertemente dañada de este episodio.

Conclusiones y más preguntas

Personalmente, creo que la conclusión o lección a extraer sobre este episodio es que la confianza en la “autoridad” es peligrosa en la numismática como en cualquier otro campo, porque tiende a hacernos dejar de lado el examen crítico y racional de los hechos y argumentos.

Finalmente, si este decadracma es realmente falso, la pregunta que surge es la de quién lo fabricó. Probablemente nunca sepamos la respuesta pero coincido con Carlos en que la excepcional calidad de este trabajo recuerda a los maestros búlgaros del conocido como “estudio de Lipanoff”.