martes, 3 de mayo de 2011

Otro fantástico medallón del tesoro de Beaurains

Ya he escrito en este blog sobre el sensacional hallazgo de un enorme tesoro de joyas y monedas romanas realizado el 21 de septiembre de 1922 en Beaurains (Pas-de-Calais), en Francia. Los descubridores ocultaron el hallazgo y vendieron parte del mismo en el mercado negro y parece, incluso, que fundieron algunas piezas. (Leer más sobre el tesoro de Beaurains). De lo recuperado del tesoro se destacan 30 masivos medallones de oro. El más famoso de ellos es el célebre medallón de Constancio Cloro conocido como el “medallón de Arras”. Menos conocido pero a mi juicio no menos espectacular es el que quiero presentaros en esta entrada.

El medallón de los tetrarcas

Al igual que el medallón de Arras, el que os presento es un múltiplo de 10 áureos con un peso de algo más de 55 gramos. Se trata de una verdadera obra maestra de la propaganda política de la tetrarquía. Fue acuñado en el año 294 para celebrar la introducción de este nuevo sistema político hecha por Diocleciano como intento de solucionar las recurrentes crisis originadas por las usurpaciones militares del trono en las décadas anteriores.

Diocleciano había llegado al poder en el 284 y había tenido éxito en poner fin a décadas de inestabilidad política y militar en el Imperio Romano. También fue un gran reformador, que creía que el imperio era demasiado grande para ser regido por un solo gobernante. En consecuencia, dividió el territorio del mismo en dos mitades, y nombró a Maximiano como emperador para gobernar con el título de Augusto en el oeste, mientras que él lo hacía como Augusto en el este. Dos emperadores subordinados fueron nombrados con el título de César para asistir a cada Augusto: Galerio y Constancio Cloro.

El medallón muestra en sus dos caras los bustos de los cuatro emperadores de la tetrarquía. Las dos parejas de un Augusto y un César que regían cada mitad del imperio: Diocleciano y Galerio en el anverso y Maximiano y Constancio Cloro en el reverso. Con gran detalle se representan en cada caso los símbolos del poder imperial, las coronas de laureles, las corazas y los mantos de púrpura. Se trata, sin duda, de un cabal ejemplo de la ideología de la tetrarquía y del esfuerzo de Diocleciano por establecer y consolidar este sistema político de múltiples emperadores aliados.

Con el objeto de difundir el ideal de la concordia entre los emperadores, que es uno de los componentes ideológicos centrales del nuevo régimen, se ha sacrificado en este medallón uno de los principios más comunes de las acuñaciones imperiales romanas: la representación de los retratos imperiales en una cara (el anverso) y la de diversos motivos propagandísticos en la otra (el reverso). En este medallón, anverso y reverso se vuelven casi idénticos como una forma de señalar la igualdad de rango entre ambas parejas de emperadores, y ello la hace una pieza sumamente original.

Este medallón forma parte actualmente de la colección de la American Numismatic Society y su valor es incalculable.