martes, 10 de abril de 2012

Exponen gran hallazgo de monedas celtas en Suiza


En el territorio de la comuna de Füllinsdorf (en el cantón de Basilea-Campiña), en Suiza, se encontraron 293 monedas celtas de plata. Es el mayor hallazgo numismático relativo a la Edad del Hierro jamás realizado en ese país. Data ya de hace un tiempo, pero recién ha cobrado mayor notoriedad ahora, porque  el servicio arqueológico de ese cantón suizo ha organizado una exposición de las piezas en el Museo Basel-Landschaft.

Las monedas fueron descubiertas en un campo de la zona, esparcidas en un área de unos 50 metros cuadrados, aunque los especialistas estiman que originalmente deben haber estado todas contenidas en un mismo recipiente y que fueron enterradas para preservarlas. Se cree que en las cercanías existía algún tipo de santuario y era habitual que se eligiera ese tipo de ubicaciones para esconderlas.
Los pueblos celtas habían producido sus propias monedas desde finales del siglo IV a.C., siendo indudable la fuerte influencia griega en sus acuñaciones tempranas. Las monedas halladas en Suiza corresponden a un período posterior en el que la influencia preponderante es claramente la romana.

Con pocas excepciones, el tesoro se compone de un solo tipo de moneda y sus variantes: una pieza que por su leyenda de reverso se conoce genéricamente en la numismática como “tipo Kaletedou”. Se trata de un “quinario” galo que fue acuñado en los siglos II y I a.C., y que tiene un peso promedio de alrededor de 1,90 a 1,94 gramos. En el reverso puede leerse en rústicos caracteres griegos KAΛETEΔOY, un término que no ha podido ser explicado pero que probablemente sea el nombre de un jefe tribal galo. En algunos ejemplares, la leyenda aparece abreviada como ΚΑΛ.
Los motivos del quinario tipo Kaletedou son  una imitación directa de aquellos de algunos denarios romanos, aunque estas piezas celtas son de menor tamaño, de allí que se utilice habitualmente para designarlas el término quinario, que en realidad es una denominación romana de menor valor que el denario (5 frente a 10 asses). Más concretamente, el modelo preciso para esta acuñación celta  pare haber sido un denario romano de P. Cornelio Sila del 152 a.C., o uno del dictador Sila del 89 a.C., que tenía la cabeza de Roma en el anverso y una biga en el reverso. Esta última se reduce, sin embargo en estos quinarios a un caballo galopando. Se desconoce dónde fueron acuñadas estas monedas, pero a partir de los hallazgos siempre se ha pensado que se originaron en el este de la Galia. El presente descubrimiento refuerza esa hipótesis.

Los arqueólogos suizos creen que las monedas habrían sido enterradas aproximadamente entre el 80 y 70 a.C., una época de conflicto e inseguridad a medida que el gradual avance romano desestabilizaba el sistema político galo.