sábado, 2 de junio de 2012

Los primeros tetradracmas atenienses


Hace un par de semanas, escribía aquí sobre las primeras monedas atenienses, las Wappenmünzen. Ahora, continuando el tema, quería dedicar esta entrada a los primeros tetradracmas atenienses, una innovación del último cuarto del siglo V a.C. Se trata de piezas de gran interés histórico y muy llamativas, al estar decorado el anverso con un imponente Gorgoneion. El ejemplar cuya imagen encabeza esta entrada fue subastado como parte de la colección Próspero por 130.000 dólares.

La introducción de una nueva denominación

En algún momento alrededor del año 525 a.C., los atenienses introdujeron cambios significativos en su producción monetaria. Remplazaron las Wappenmünzen por una pieza nueva destinada a tener una larga historia, el tetradracma. Probablemente, fue entonces la primera vez que, en toda la cuenca del Mar Egeo, se añadía un motivo de reverso a una moneda en lugar de las simples marcas incusas utilizadas en las acuñaciones arcaicas.

Los motivos variables que, como vimos, decoraban los anversos de las Wappenmünzen fueron ahora desplazados hacia el reverso y el anverso se reservó para un motivo uniforme, la cabeza de una Gorgona. La misma no era un símbolo privado, sino cívico. Representaba al conjunto de los atenienses al ser una alusión a su deidad patrona, Atenea, pues, un Gorgoneion era parte de su égida.

Un medio de pago internacional

El tetradracma (4 dracmas), con un peso aproximado de 17,28 g, era una moneda relativamente grande -casi un pequeño lingote- que sólo podía utilizarse en transacciones de alto valor. Esta denominación serviría como piedra angular de las acuñaciones de Atenas durante los próximos siglos. Su introducción parece indicar que los atenienses reorientaron su política monetaria para centrarse en el comercio exterior. Esto es confirmado por la evidencia de los hallazgos de monedas. Mientras que las Wappenmünzen aparecen sólo raramente fuera del Ática, estos primeros tetradracmas se encuentran en un amplio territorio, lo que indica que tuvieron éxito en establecerse como medio internacional de pago.

Con su nuevo tetradracma, los atenienses dotaron de valor añadido a lo que comenzaba a constituirse en una de sus exportaciones más rentables, la plata de las minas de Laurión. El análisis metalúrgico de estos primeros tetradracmas y de las Wappenmünzen sugiere que las minas de Laurión eran ahora la principal fuente de metal para las acuñaciones atenienses, mientras que antes se había utilizado sobre todo plata proveniente del extranjero, tal vez de las posesiones de Pisístrato cerca del Monte Pangeo en el norte del Egeo.

El diseño de estos primeros tetradracmas sería luego remplazado por los motivos que llegarían a ser la marca distintiva de las monedas atenienses, la cabeza de Atenea y la lechuza -como veremos en una futura entrada.