martes, 28 de mayo de 2013

El denario y el sistema monetario romano en el siglo II a.C.


anverso del primer denario romanoreverso del primer denario romano

Uno de los primeros denarios acuñado en 211 a.C. Crawford 44/5

La reconstrucción de la historia monetaria del primer período del denario es sumamente compleja y muy debatida entre los especialistas. Nuestra principal fuente de información son las monedas mismas y algunas alusiones pasajeras en autores muy posteriores sobre los montos obtenidos como botín o repartidos como donativos o pagos de diversos gastos del Estado. Los estudios fundamentales siguen siendo los de Michael Crawford, que han determinado, por lo menos a grandes rasgos, la cronología de las diferentes emisiones del período.

La exitosa expansión romana en la primera mitad del siglo II a.C. puso a disposición del Estado romano ingentes recursos económicos producto del botín obtenido en las guerras de conquista, de la explotación de las minas de plata en Hispania y de la tributación impuesta sobre los nuevos dominios. La información disponible indica que en este período el tesoro romano recibió plata por valor de unos 620 millones de denarios y oro por unos 20 millones. A pesar de este enorme flujo de metales preciosos, el Estado romano produjo en estas décadas moneda de forma muy irregular, de acuerdo a las necesidades de financiamiento de cada año.
Anverso As romano Janoreverso as romano republicano

AE As 189-180 a.C. Crawford 141/2

La creciente riqueza permitió concentrar la producción de monedas de plata casi exclusivamente en el denario. Ya a fines del siglo III a.C. dejaron de acuñarse, salvo raras excepciones, sus fracciones. Los victoriatos, a su vez, fueron discontinuados aproximadamente en el 170 a.C. En los primeros años tras su introducción, el denario fue acuñado con un peso teórico de 1/72 de la libra romana (4,5 gr.). Sin embargo, perdió peso rápidamente y a principios del siglo II a.C. se lo acuñó en pesos variables entre 1/76 y 1/80 de la libra romana. Finalmente, en el año 187 a.C. se fijó un nuevo estándar más liviano de 1/84 (poco más de 3,9 gr.), que se mantendría inalterado hasta el reinado de Nerón en el siglo I d.C.

Para acompañar a los denarios se acuñaron asses de bronce y sus fracciones en enormes cantidades. El estándar sextanal (1/6 de la libra romana) se fue relajando paulatinamente y se los acuñó con pesos por debajo del mismo. Las monedas de bronce eran presumiblemente muy demandadas para permitir la realización de los intercambios cotidianos en una economía cada vez más monetarizada y con una población creciente. Además de ello, los grandes volúmenes de emisión hacen pensar que por lo menos hasta pasada la mitad del siglo II a.C. se siguió pagando a las tropas con piezas de bronce.
Denario de P. Maenius Antiacus
AR Denario de P. Maenius Antiacus M.f. 132 a.C. (19mm, 3.90 g, 3h). Busto de Roma con Yelmo y marca de valor detrás / Victoria conduciendo una cuadriga. Crawford 249/1 - cngcoins

Las monedas de bronce circulaban por mucho tiempo y sufrían el consecuente desgaste. El valor de cada ejemplar se descontaba según el peso perdido. A partir del 141 a.C. se dejó de acuñar asses y se retarifó el denario, pasando de 10 a valer 16 asses, pero sin alterar su peso o características. La medida no hacía, seguramente, más que reconocer la tasa de cambio vigente en ese momento en el mercado como consecuencia de la sobreabundancia de asses, la mayoría de ellos muy gastados por su largo uso.

A partir de este momento, el pago a los legionarios pasó a realizarse exclusivamente en denarios, que comenzaron a acuñarse en volúmenes enormes para hacer frente a los gastos militares y a los proyectos de construcciones del Estado romano. De esta manera, el denario llegó en poco tiempo a convertirse en la principal moneda del mundo mediterráneo desplazando a las pocas competidoras restantes.