martes, 17 de septiembre de 2013

El antoniniano desplaza al denario: más sobre la moneda romana durante el reinado de Filipo el árabe

denario del emperador romano Filipo el árabe
Denario circa 244-247 d.C., AR 2,38 gr. Anverso:  IMP M IVL PHILIPPVS AVG Busto laureado, drapeado y con coraza a la derecha. Reverso: PIETASAVGG bustos enfrentado de Filipo II y Otacilia, RIC 43a. Extremadamente raro y entre los mejores de los pocos ejemplares conocidos.


Continuando la última entrada, regreso al reinado de Filipo porque marca en muchos sentidos el comienzo de una nueva etapa en la producción monetaria romana, visible en dos cambios de gran trascendencia: El desplazamiento definitivo del denario como pieza central del sistema de denominaciones romanas y la introducción del sistema de marcas de officinae en la ceca de Roma.

Si bien durante el reinado de Filipo todavía se acuñaron ocasionalmente denarios, es claro que esta denominación dejó por estos años definitivamente de formar parte regular del sistema monetario. El antoniniano, un doble denario cuyo valor era señalado por el busto con corona radiada del emperador en el anverso se transformó de esta manera en la moneda principal del mundo romano y se la acuñó en enormes cantidades y con muy baja calidad, marcando un considerable incremento en el valor nominal del circulante sin una suba paralela de su valor metálico.

La acuñación de monedas de oro es durante el reinado de Filipo mucho más rara que durante el de su predecesor Gordiano III pero los sestercios siguieron siendo emitidos en grandes cantidades. En mi opinión, ello indica que, a pesar de la expansión de la masa monetaria y el deterioro en el contenido metálico del antoniniano, la inflación no era todavía muy alta. Por el contrario, el sucesor de Filipo, Trajano Decio, se vería obligado a introducir un doble sestercio para reaccionar frente a la suba de precios.

Sestercio del emperador romano Filipo el Árabe
Sestercio 244 d.C. 23,12 gr. IMP M IVL PHILIPPVS AVG Busto laureado, drapeado y con coraza a la derecha. Reverso: SALVS AVG Salusde  pie, cabeza a la izquierda, alimentando serpiente, altar, patera y cetro. S C en campo. RIC 187.

Durante el reinado de Filipo, Roma siguió siendo el principal centro de producción de monedas, pero los crecientes volúmenes de acuñación de antoninianos representaban un enorme desafío para el Estado romano y hacían necesaria la asistencia de algunas cecas provinciales en la tarea. Es probable que una de esas cecas fuera Viminacium en la región danubiana y otra Antioquía en Oriente. Se trataba de dos zonas en las que, por la concentración de tropas, el Estado debía realizar grandes desembolsos, por lo que era conveniente contar con producción local de monedas para hacerles frente.

Un hecho importante en este contexto, es la aparición a partir del año 248 d.C. de marcas de officinae en los antoninianos acuñados en Roma, que ponen en evidencia que esa ceca contaba con seis talleres independientes que cada uno acuñaba sus propios tipos de reverso específicos dentro de cada serie. Es la primera señal de un cambio que se acentuará en el futuro y que refleja la necesidad de una organización productiva más eficaz para hacer frente al fuerte incremento en la producción monetaria representado por la acuñación de antoninianos cada vez más depreciados.