sábado, 14 de septiembre de 2013

El reinado de Filipo el Árabe y el festejo del milenario de la fundación de Roma

Filipo I - Antoniniano, Roma, 248 d.C. Anverso: IMP PHILIPPVS AVG, Busto a la derecha drapeado con corona de rayos. Reverso : SAECVLARES AVGG Antílope hacia la izquierda.

El ascenso al trono de Filipo

El reinado de Gordiano III (238 – 244 d.C.) estuvo signado por una permanente crisis militar ocasionada por la amenaza de los godos en el Danubio y, sobre todo, de los persas en Oriente, que bajo el liderazgo de Ardashir capturaron varias ciudades fronterizas. Del entorno de Gordiano se consolidó como hombre fuerte del régimen Timesiteo, que como prefecto del pretorio se hizo virtualmente cargo de la dirección política y militar, llegando incluso a casar a su hija con el adolescente soberano. A finales del 242, Gordiano llegó a Antioquía con un gran ejército y en la primavera del 243 se iniciaron las operaciones ofensivas, que se vieron coronadas por importantes éxitos iniciales, llegando las tropas romanas hasta la misma capital persa de Ctesifonte. Tal fue el ímpetu del ataque que incluso la enfermedad y muerte de Timesiteo en la segunda mitad del 243 no pudieron detenerlo. Filipo le sustituyó como prefecto del pretorio, y el ejército romano entró en Asiria y se acercó a la orilla izquierda del Eufrates no lejos de Ctesifonte. A mediados de febrero de 244, sin embargo, las fuerzas romanas sufrieron una grave derrota. Gordiano III pereció en la batalla misma o fue asesinado por sus propios hombres poco después.

Filipo fue rápidamente elegido como sucesor, lo que daría origen entre los autores antiguos a sospechas de su posible intervención en el fin de Gordiano III. El nuevo soberano procedió de inmediato a negociar la paz con Sapor. Profundamente dentro de territorio enemigo, en una situación logística desesperada y al frente de un ejército desmoralizado y derrotado, Filipo accedió a pagar una enorme suma para asegurarse la retirada: el equivalente a 500 mil dinares de oro, y el reconocimiento de que Armenia pertenecía a la esfera de influencia persa. No se trataba, sin embargo, de una rendición incondicional, los territorios reconquistados en Mesopotamia fueron retenidos, y el dinero entregado representaba era un pago único de rescate y no el establecimiento de un tributo periódico.


Filipo I - Antoniniano, Roma, 248 d.C. Anverso: IMP PHILIPPVS AVG, Busto a la derecha drapeado con corona de rayos. Reverso : SAECVLARES AVGG ciervo a la derecha

Los festejos por el milenario de Roma y su conmemoración en la moneda

Filipo se dirigió con su ejército hasta el Éufrates. Dejando a su hermano Prisco, para supervisar el Oriente desde Antioquía. Llegó a Roma a finales del verano de 244, ciudad en la que permanecería hasta el 245, cuando inició operaciones militares en la región del Danubio, donde la derrota del ejército romano en Oriente y el cambio de emperador había decidido a diversos pueblos germánicos a intentar una ofensiva. Algunos triunfos le permitirían estabilizar la situación y regresar a Roma en el 247, para combinar la celebración de sus éxitos con las festividades en honor del milenario de la fundación de la ciudad el año siguiente (248 d.C.).

De hecho, no tenemos testimonios directos sobre la naturaleza de los festejos, pero los mismos deben haber sido notables ya que Filipo hizo acuñar -tanto en su nombre como en el de su esposa e hijo- una extensa serie de monedas alusivas en todos los metales para difundir la noticia por todo el territorio imperial. Los reversos llevan las leyendas MILIARIVM SAECVLVM S C, SAECVLVM NOVVM S C, SAECVLARES AVGG y en los reversos aparecen, entre otros motivos, una serie de diversos animales que, con toda probabilidad, hicieron su aparición en los espectáculos en el anfiteatro y también la ya clásica representación de la loba amamantando a los gemelos. Las imágenes de algunos ejemplares acompañan esta entrada.

El enorme pago realizado a los persas, más el costo de la celebración del aniversario de Roma y el ambicioso programa de construcciones de Filipo agravaron todavía más durante su reinado la crítica situación fiscal del Imperio. Para enfrentar esta situación, Filipo recurrió al mismo expediente que sus predecesores, continuar deteriorando la calidad de la moneda.


Filipo I - Antoniniano, Roma, 248 d.C. Anverso: IMP PHILIPPVS AVG, Busto a la derecha drapeado con corona de rayos. Reverso : SAECVLARES AVGG  león hacia la derecha.

El final de Filipo

El ánimo festivo no duraría mucho tiempo. En los últimos meses del 248 d.C., estalló una rebelión en la zona del Danubio, dirigida por Ti. Claudio Marino Pacatiano. Aunque el usurpador fue derrocado rápidamente por sus propias tropas, la situación habría sido vista por algunos pueblos germanos como una oportunidad para renovar sus ataques. Filipo envió a C. Mesio Quinto Decio, un senador de distinguida trayectoria militar, a la región para restaurar el orden y expulsar a los bárbaros. En mayo o junio del 249, sus soldados lo proclamaron emperador, supuestamente en contra de su voluntad.

La nueva revuelta era una pésima noticia para Filipo, que enfrentaba serios problemas de financiamiento. El emperador se trasladó al norte de Italia para enfrentar al nuevo usurpador, dejando en Roma a su pequeño hijo, al que había asociado en el trono. Los ejércitos se encontraron en Verona en agosto o septiembre de 249. Filipo fue derrotado y perdió la vida.