martes, 12 de noviembre de 2013

El sestercio de Adriano "Exercitus Britannicus" y su historia


El magnífico sestercio de bronce cuya imagen podéis ver más arriba fue acuñado en el año 134 para conmemorar la visita del emperador Adriano a Britania. Es el mejor ejemplar conocido de este tipo y se lo considera una de las piezas más importantes de la historia numismática en relación a Inglaterra. Fue subastado por el Banco Leu (bajo la dirección del mítico Leo Mildenburg) el 23 de abril de 1980 como lote 305.

El catálogo no mencionaba la procedencia de la moneda y la única información conocida era que provenía de una antigua colección italiana preservada desde hacía décadas en Lugano. El sestercio fue adquirido por el coleccionista inglés Geoffrey Cope tras una épica batalla con otros oferentes por el -en aquel entonces excepcional- valor de 75.000 francos suizos, muy superior a los 20.000 estimados inicialmente.

El retrato del emperador en el anverso se encuentra entre los más logrados que se conocen y refleja su carácter de verdadero esteta en todos los planos. El reverso contiene una representación del tipo de la Adlocutio (del que ya he tratado en otra entrada). Allí vemos al emperador sobre un pedestal dirigiéndose a los legionarios. El excelente estado de la moneda permite apreciar el gran nivel de detalle de la representación. Así vemos que Adriano sostiene el bastón imperial en la mano izquierda y también los detalles de su calzado, manto y vestimenta. Los legionarios portan sus insignias y estandarte y su vestimenta está representada con igual lujo de detalle, de tal manera que no se deja nada a la imaginación del observador. En el exergo aparece en letras muy pequeñas la leyenda EXERC BRITANNICUS que hace explícita la referencia a la visita de Adriano a la isla.


Comparación del reverso del sestercio con la lámina en el catálogo de la subasta de 1906 de la colección Sarti

Por un generoso préstamo del Sr. Cope, la moneda se encuentra desde hace muchos años en exhibición en las galerías del Museo Británico, donde su belleza puede ser apreciada por todos los visitantes. En 2012, sin embargo, entraron en vigor nuevas regulaciones relativas a los artefactos y monedas antiguas expuestas en el museo que determinaban que sólo podían exhibirse piezas cuya procedencia hasta por lo menos el año 1970 fuera conocida.

La pieza iba a ser retirada pero –como informa el mismo Geoffrey Cope en este artículo- una cuidadosa investigación llevada a cabo en la biblioteca numismática de Nomos pudo identificar que el mismo sestercio había sido subastado en Roma en 1906 como parte de la colección del profesor Prospero Sarti, extendiendo su pedigrí conocido hasta por lo menos la mitad del siglo XIX. Una historia digna de una pieza de esta calidad!