lunes, 21 de noviembre de 2016

Fantástico áureo de Lucio Vero

áureo de Lucio Vero
Lucio Vero, áureo, Roma 163-164 d.C., AV 7,25 gr. Anverso: L VERVS AVG - ARMENIACVS busto a la derecha; grafila de puntos. Reverso: TR P III[I] – IMP II COS II / REX ARMEN / DAT Lucio Vero sentado en una silla curul sobre el tribunal imperial, entre un soldado y el comandante de la guardia pretoriana, ambos de pie a la izquierda; En el campo izquierdo, a sus pies, el rey Sohaemus; grafila de puntos. 

Del tesoro del Aventino a la colección JDL


Además de por la gran belleza de sus tipos y por su importancia histórica, esta moneda se destaca por su absolutamente excepcional estado de conservación, correspondiente a lo que se denomina “flor de cuño”. Es decir, una pieza no sólo sin circular, sino que fue producida con cuños todavía nuevos y en este caso, además, excepcionalmente centrada.

Esta moneda formó parte de la recientemente dispersada colección JDL de monedas antiguas. Proviene del famoso tesoro del Aventino, descubierto en el monte de la ciudad de Roma durante la construcción del monasterio benedictino de San Anselmo en 1893. El tesoro se componía exclusivamente de áureos de Marco Aurelio y Lucio Vero, la mayoría casi sin circular. El número total de monedas encontradas es incierto, pero rondaría las 400, que fueron en su mayoría vendidas a coleccionistas.


El contexto: la campaña de Lucio Vero contra los partos


El reinado de Antonino Pío se había destacado como una era de paz y prosperidad, pero los reinados de sus sucesores Marco Aurelio y Lucio Vero comenzaron con una crisis. El rey parto Vologases IV rompió su tratado con Roma, invadió las fronteras romanas, y capturó Armenia. Marco Aurelio permaneció en Roma para ocuparse de los asuntos domésticos y mantener la vigilancia de la frontera de Alemania y Rhaetia, donde los Chatti habían cruzado l limes, mientras que Vero marchó hacia el Este para lidiar con los partos.

Vero y sus generales condujeron al ejército romano a una brillante victoria recuperando todos los territorios perdidos y avanzando con una exitosa contraofensiva hacia el territorio enemigo. El resultado fue la recuperación de Armenia y Siria, y el saqueo y destrucción completa de las capitales persas de Ctesifonte y Seleucia. Fue una de las campañas militares más exitosas de Roma en Oriente en toda su historia.  Con el enorme botín capturado se acuñaron grandes cantidades de monedas para conmemorar la campaña. Entre ellas está este áureo de 163-164 que celebra la coronación de un tal Sohaemus como rey de Armenia. Se trataba de un príncipe completamente romanizado, de cuya lealtad los emperadores podían sentirse plenamente seguros.

Vero regresó a Roma a finales del 166 d.C. para celebrar un espléndido triunfo conjuntamente con Marco Aurelio. Sin embargo, la alegría sería breve pues las tropas traerían consigo a Occidente una enfermedad hasta entonces desconocida que una epidemia que diezmaría la población del imperio, la plaga antoniniana. Los persas tendrían así su revancha.