sábado, 7 de abril de 2018

Las monedas del emperador Claudio para la guardia pretoriana


El asesinato de Calígula y el ascenso de Claudio al trono imperial


Los testimonios antiguos presentan de manera unánime una imagen muy negativa de Calígula. Con el paso del tiempo su conducta como emperador parece haberse vuelto cada vez más violenta e impredecible. Numerosos senadores y caballeros fueron acusados en procesos de lesa majestad, condenados por las razones más triviales y ejecutados de las maneras más crueles imaginables. Según Suetonio, Calígula afirmaba “no importa que me odien siempre y cuando me teman” (oderint, dum metuant, Suet. Cal. 30.1). No sorprende en consecuencia que se formaran diversas conspiraciones para eliminar a quien por lo menos la gran mayoría de las elites consideraban un tirano. En el año 41 d.C. Calígula fue finalmente asesinado por integrantes de la propia guardia pretoriana. Su esposa y pequeña hija también fueron eliminadas.

Según la historia transmitida por los autores antiguos, en la confusión que siguió al asesinato, Claudio, el tío de Calígula, fue descubierto escondido tras una cortina en el palacio por un pretoriano, quien lo aclamó como emperador. El soldado lo trasladó inmediatamente al campamento de la guardia, donde fue reconocido por el resto de la unidad. Cuando el senado fue informado de estos acontecimientos, se apresuró a reconocer a Claudio como nuevo soberano.



A pesar de pertenecer a la familia imperial, hasta ese momento Claudio había representado un papel insignificante en el vida política romana. Era el hijo de Claudio Druso Nerón y de Antonia, el nieto de Marco Antonio y de Livia, el hermano del popular Germánico y, sin embargo, una serie de enfermedades y defectos físicos durante su temprana niñez (aparentemente era cojo y tartamudo) convencieron a sus padres de que no se encontraba capacitado para llevar adelante una carrera pública y de que debía permanecer recluido en palacio llevando la vida de un simple particular. Claudio se concentraría entonces en el único campo de acción que le quedaba disponible, el de los estudios históricos y literarios. Con el tiempo, la decisión de su familia se revelaría como una ventaja, pues sin duda fue lo que le permitió sobrevivir cuando tantos de sus parientes caían víctimas de las intrigas y luchas por el poder. Nadie lo consideró un verdadero rival por el trono y por ello nadie sintió la necesidad de quitarlo del camino.


Las monedas de Claudio para la guardia pretoriana


Claudio fue el primer emperador romano en deber su ascenso al trono exclusivamente a la guardia pretoriana. Consciente de su deuda, Claudio acuñaría dos interesantes tipos de reverso de áureos y denarios en honor de estos soldados.

Uno de ellos muestra una de las primeras representaciones artísticas de un campamento romano. Vemos allí una imponente muralla con almenas, torres, puertas en forma de arco, y un par de columnas que sostienen un frontón. En el centro de la escena puede reconocerse a un pretoriano monta guardia, y sobre la muralla puede leerse la inscripción IMPERator RECEPTus, que hace referencia al hecho de que Claudio fue recibido en el campamento en el momento de su elevación.

El acontecimiento es también reflejado por un segundo reverso en el que puede verse al emperador vistiendo la toga y estrechando la diestra de un pretoriano, que porta en su otra mano el estandarte del águila. La escena está enmarcada por la leyenda PRAETORianus RECEPTus (in fidem), que hace referencia al juramento de fidelidad de las tropas.

Es muy probable que estas monedas hayan sido acuñadas específicamente para pagar el donativo sin precedentes de 15,000 sestercios que Claudio les había prometido a los pretorianos en el momento de su elevación; se nos dice que continuó dando a cada soldado un pago de 100 sestercios anuales durante todo su reinado. El posicionamiento de los pretorianos como los verdaderos electores del emperador sentaría un precedente de enorme importancia histórica.