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viernes, 10 de mayo de 2013

¿Cómo seguirán los precios de las monedas antiguas?

Los valores de las monedas antiguas de alta calidad han experimentado importantes subas en los últimos años. La gran pregunta que se hacen los coleccionistas es cómo van a seguir en el futuro. Por supuesto, nadie lo sabe con ciencia cierta pero si hay una persona cuya opinión al respecto amerita atención es Harlan J. Berk, sin duda, uno de los comerciantes numismáticos más reputados del mundo, con casi medio siglo de trayectoria, autor de 100 Greatest Ancient Coins.

En el vídeo del canal de Coinweek en Youtube que encabeza esta entrada, Berk expresa brevemente su opinión de que los valores de las rarezas monetarias antiguas por lo menos se mantendrán en sus niveles actuales. La expansión del coleccionismo a todo el mundo y la participación creciente en las grandes subastas de compradores de todos los rincones del globo vía la web son los factores que permiten suponerlo.

Sin embargo, mientras los valores de las piezas de mayor calidad y rareza experimentan subas continuadas, los ejemplares que no alcanzan ese nivel excepcional han tenido sólo subas modestas o, incluso, han experimentado leves bajas en su valor. La firma Au Capital Management realizó un estudio de los valores de una serie de áureos imperiales en los últimos años que prueban claramente esta tendencia.

En síntesis, las piezas que baten todos los records son aquellas excepcionales. El resto de las monedas, incluidas las de buenas calidades, han registrado, en conjunto, subas modestas.

En mi opinión, todo parece indicar que esta tendencia se mantendría en el futuro cercano. ¿Qué pensáis vosotros?

miércoles, 15 de febrero de 2012

Philip Grierson sobre el mercado numismático y las monedas antiguas como inversión


libro sobre numismática de Philip Grierson
Hace unas semanas escribí una pequeña entrada presentando a Philip Grierson, uno de los numismáticos más importantes del siglo XX. Entre sus muchas obras, Grierson redactó una de las mejores introducciones generales a la numismática académica que conozco, publicada por la editorial de la Universidad de Oxford en 1975 y todavía un clásico. Lleva mucho tiempo fuera de impresión y es un libro bastante codiciado, aunque pueden conseguirse ejemplares usados a precio razonable. Hoy quiero compartir con vosotros un pequeño pasaje de este libro en el que Grierson presenta un breve análisis sobre la realidad del mercado numismático:

El coleccionismo de moneda siempre ha sido popular, y en los últimos años, en parte como resultado de la hábil publicidad de los distribuidores, en parte como consecuencia de una mayor riqueza general y, tal vez, de mayores oportunidades educativas, el número de coleccionistas ha aumentado considerablemente. Esta rápida expansión ha tenido consecuencias secundarias que están lejos de ser felices: un aumento espectacular de los precios de la moneda, un aumento en la proporción de los coleccionistas interesados ​​en las monedas principalmente como inversión, la invasión del mercado por los bancos por razones puramente financieras. Esto último es particularmente desafortunado, ya que los bancos siempre pueden superar la oferta de los compradores privados y muchos de ellos consideran sus adquisiciones simplemente como una cobertura contra la inflación, no pueden o no quieren proporcionar a los investigadores con información acerca de las monedas en su poder o con facilidades para su estudio. Es sólo en casos excepcionales que ponen sus tesoros a la vista del público, como ha hecho el Chase Manhattan Bank en Nueva York. Los inversionistas privados también hacen la vida más difícil para aquellos que coleccionan por estudio o por placer, y es un pequeño consuelo saber que sus actividades no siempre son tan rentables como ellos piensan. Los cambios de precios no afectan a todas las series de monedas por igual ni operan de manera uniforme en todos los niveles, y las rarezas de alto precio de una generación pueden estar completamente fuera de moda una o dos décadas más tarde. Los bancos y los inversores numismáticos, sin embargo, no son más que una minoría, incluso si la alteración que crean en el mercado de monedas está fuera de proporción a su número. La mayoría de los que coleccionan lo hacen porque tienen un interés genuino en las monedas, y porque desean adquirirlas en parte por el placer de poseerlas, en parte porque al manejarlas sienten que están en contacto directo con tiempos distintos de los suyos. (Ph. Grierson, Numismatics, Oxford, Oxford University Press, 1975, pp. 182-183)

No hay nada nuevo bajo el sol. Al leer este pasaje pensé que podía aplicarse perfectamente a la situación actual y, sin embargo, ¡fue redactado hace 37 años!