miércoles, 7 de agosto de 2019

Una de las más grandes monedas romana de oro, un medallón del emperador Libio Severo

Medallón de Libio Severo
Medallón de Libio Severo, emperador romano del siglo V d.C.


Técnicamente, no se trata de una moneda, sino de un medallón, pero tiene el título de ser una de las acuñaciones romanas en oro de mayor tamaño que se conserva en la actualidad. Otro más grande fue robado y fundido en el siglo XIX.

Detrás de su esplendor se esconde, sin embargo, una historia inesperada, la de un emperador débil, que en el trono fue sólo el títere de un poderoso general de origen germánico, Ricimero.

Un imperio en crisis y un emperador títere


Para mediados del siglo V d.C., la situación del Imperio Romano difería radicalmente de la de épocas anteriores. Estaba dividido de facto en dos Estados, el imperio de Oriente con capital en Constantinopla y el de Occidente con capital en Rávena. El primero enfrentaba una situación difícil, pero el segundo se encontraba inmerso en una profunda crisis.

El poder efectivo estaba allí en manos del alto comandante militar Ricimero, que por su origen bárbaro no podía ocupar personalmente el trono. Por ello colocó en ese lugar a diversos personajes para mantener las apariencias mientras él, en un segundo plano, llevaba las riendas del poder real. Uno de esos títeres en el trono imperial fue Libio Severo, quien fue emperador desde el 461 hasta su muerte en el 465. El objetivo era que Severo cuidara la relación con las élites itálicas y la iglesia, sin entrometerse en el ejercicio del gobierno.

Retrato de Libio Severo de un sólido
Retrato en un sólido de Libio Severo

Fue probablemente para marcar la ocasión de la coronación de Libio Severo en Rávena que se acuñó este enorme medallón de oro, un múltiplo de 12 sólidos, es decir, 53,62 gr., con un diámetro de 52 mm.

Los motivos de anverso y reverso


En el anverso encontramos la leyenda DN LIBIVS SEVE-RVS AVG (Dominus Noster Libius Severus Augustus) y un busto del emperador con la cabeza hacia la derecha y el cuerpo en tres cuartos de perfil. Un ojo sobredimensionado ocupa gran parte del rostro. El emperador lleva coraza y un paludamentum (la capa de los comandantes militares), sujeto con un gran broche en el hombro derecho. Porta en la cabeza una diadema adornada con una gran roseta en el centro que consiste en una banda ancha dividida en campos cuadrados, cada uno con un gran punto circular que seguramente representa a una joya. Debajo de la diadema, justo arriba de la ceja, se ve una corona de laurel triple. Toda la escena es rodeada por una grafila de puntos.

La leyenda del reverso es PI-E-TAS AVG N-OSTRI (Pietas Augusti Nostri, “la piedad de nuestro emperador”). En el exergo, la sigla COMOB indica que esta pieza fue acuñada en la ceca comitatense que acompañaba la corte imperial. No se indica la ciudad pero fue probablemente Ravena. En el centro vemos al emperador de pie mirando a la izquierda con vestimenta militar, en su mano izquierda un cetro o una lanza invertida y con la derecha toma la mano de una figura femenina arrodillada. A la izquierda, una figura femenina de pie con traje militar presenta a la mujer arrodillada al emperador, sostiene un gran escudo redondo en su brazo izquierdo. A la derecha está Victoria, que porta una rama de palma en su mano izquierda y con su mano derecha coloca una corona de flores sobre la cabeza del emperador.

Como vemos, la figura del emperador no había perdido nada de su ornato, ni de su cargado simbolismo político. Para esta altura ya era, sin embargo, una cáscara vacía sin poder real en su contenido. El arte numismático romano, por el contrario, no había perdido todavía nada de su potencial expresivo.

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