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martes, 21 de julio de 2020

Las fantásticas monedas de electrón de Mitilene



Esta fantástica pequeña moneda arcaica de electrón (la aleación natural de la plata y el oro) fue acuñada en la ciudad griega de Mitilene entre finales del siglo VI y principios del V a.C.

La ciudad de Mitilene había sido fundada en el siglo XI a.C., originalmente en una isla independiente vecina de la más grande isla de Lesbos, pero el estrecho que la separaba se llenó de sedimentos y Mitilene pasó a formar parte de la isla mayor. La ciudad fue muy próspera en el período arcaico, tanto en el plano económico –gracias a su excelente puerto- como en el cultural, siendo la cuna, por ejemplo, de los célebres poetas Safo y Alceo. Desde mediados del siglo VI a.C, Mitilene acuñó una gran cantidad de monedas de electrón con atractivos diseños.


La moneda cuya imagen encabeza esta entrada es una hekte (ἕκτη), es decir una unidad que representa la sexta parte de una estatera. Pesa poco más de 2 gramos y medio y tiene un diámetro de unos 10 milímetros.

En el anverso podemos ver la cabeza de un carnero mirando a la derecha con un gallo debajo que avanza en el sentido contrario, picoteando el suelo. El motivo del reverso es incuso y representa la cabeza de un toro que mira hacia la izquierda.


En las monedas arcaicas de electrón de Mitilene predominan los motivos animales, con relieve en el anverso e incusos en el reverso. . El segundo ejemplar ilustrado más abajo presenta un león en el anverso y una vaca en el reverso. El arte de los cuños es siempre muy logrado y esto hace a estas monedas muy buscadas por los coleccionistas.

No parece haber relaciones claras entre los diseños de las distintas caras y el significado general de los motivos no queda claro. A mediados del siglo V a.C., sin embargo, los motivos cambian y las representaciones de dioses, especialmente de Apolo, serán el tema dominante, desplazando a los animales.


viernes, 26 de abril de 2013

El origen de la moneda 2° parte


primeras monedas de la historia
Stater de oro, 8,05 gr.

En la última entrada vimos una explicación del origen de la moneda en Lidia. Según R. Wallace, se trató de un medio para facilitar el uso comercial del electrón. Como las piezas de este metal tenían un valor intrínseco variable por las diferencias en su contenido de oro, sólo una garantía de valor estatal podía hacer que su uso fuera práctico. En esta entrada continuo este tema considerando el desarrollo posterior de las monedas de electrón hasta su remplazo sistemas bimetálicos con acuñaciones en oro y plata.

Al acuñar el electrón con una garantía estatal, se transfirió, por lo menos parcialmente, el valor de la pieza de su contenido metálico intrínseco hacia la autoridad pública como emisora y garante de las monedas. Esta innovación permitió aprovechar de una manera sencilla, como vimos, para el financiamiento del Estado y para la actividad comercial la riqueza aurífera de los ríos de Asia Menor y por ello fue imitada rápidamente por las ciudades griegas de la zona.

primera moneda de la historia
Agregar leyenda

Stater de plata 10,66 gr.

Al transferirse la base del valor de la pieza de su contenido metálico a la garantía del Estado, se generó, para algunos autores, un fuerte incentivo para que éste obtuviera un beneficio sobrevaluando las piezas. Como afirma John Kroll -una de las mayores autoridades en este tema-, la evidencia señala que las monedas de lidia (identificables por llevar el motivo del león real en e anverso) estaban oficialmente valuadas como si su composición correspondiera al promedio natural del electrón lidio (aproximadamente 73% de oro y 27% de plata) mientras que el contenido metálico real de las piezas había sido alterado artificialmente mediante el añadido de cobre y plata para llegar a un contenido aurífero mucho más bajo (54% de oro, 44% de plata y 1 o 2 % de cobre). Este último metal se añadía en porcentajes variables en cada caso para uniformar el color de las monedas. La manipulación se traducía en una diferencia de entre el 15 y el 20% entre el valor nominal y el valor metálico intrínseco, porcentaje que representaba una ganancia para el Estado.

La manipulación del contenido metálico de las primeras monedas lidias habría llevado a una gradual pérdida de confianza en las mismas que haría necesario, finalmente, remplazarlas. A mediados del siglo VI a.C., se difundió el conocimiento del proceso de cementación que permite separar el electrón en sus componentes naturales. Ello permitió al rey lidio Creso (reinado 560-547 a.C.) reclamar todas las viejas piezas de electrón en circulación y sustituirlas por un nuevo sistema bimetálico de monedas de oro y plata acuñadas en Sardes. Ambas llevaban en su anverso la misma representación, un león enfrentado con un toro.

Creso introdujo el primer sistema monetario bimetálico de la historia con tasas de cambio fijas entre el oro y la plata. El peso de los nuevos estáteres de oro fue reducido a 10,8 gr. y, después de algún tiempo, a 8,1 gr. Los estáteres de plata pura fueron acuñados con un peso de 10,8 gr. junto con un amplio rango de fracciones de menor valor (1/3, 1/6, 1/12, 1/24, 1/48). Se cree que el peso de estas nuevas monedas fue fijado a un nivel que permitiera un fácil intercambio de las nuevas monedas de oro por los viejos estáteres de electrón.

martes, 23 de abril de 2013

El origen de la moneda


origen de la moneda
Tercio de Estater - Lidia

En una serie de entradas recientes os presenté algunas de las principales teorías para explicar el origen del dinero. Ahora quiero compartir con vosotros este breve análisis del origen de la moneda.

Los lidios inventores de la moneda


La moneda fue inventada en el siglo VII a.C. en Asia Menor. Más específicamente, en el reino de Lidia, un poderoso Estado al oeste de la península anatólica. Notable por su riqueza y desarrollo, Lidia vivió un período de auténtico esplendor entre los siglos VII y VI a.C., hasta que, en el 546 a.C., fue conquistada por los persas.

El reino de Lidia
Mapa de Lidia

Las primeras monedas fueron producidas en Sardes, la capital de Lidia, en las últimas décadas del siglo VII a.C. Se las acuñó exclusivamente a partir de electrón, que es la aleación natural entre la plata y el oro en que estos metales aparecen en el lecho de cursos de agua. Los lidios lo obtenían del célebre río Pactolo, cuya riqueza aurífera era tal que los griegos creían que en sus aguas había lavado sus manos el mítico rey Midas. Algunas póleis de la costa jonia -que eran controladas o influenciadas por los lidios- imitaron rápidamente esta innovación y comenzaron a acuñar sus propias monedas de electrón. Sin embargo, por un tiempo considerable, la moneda siguió siendo un fenómeno regional limitado al Asia Menor, donde el electrón es abundante.

primeras monedas
Doceavo de estater 

Características generales de las primeras monedas


La unidad de denominación utilizada fue el estater (στατήρ), pero diferentes ciudades le fijaban un peso diferente. En el sistema lidio-milesio, equivalía a14.5 gramos. También se acuñaban diversas piezas fraccionarias, incluso algunas muy pequeñas, lo que demuestra que las monedas no sólo eran utilizadas para realizar grandes pagos sino también para los intercambios cotidianos. En este contexto, es importante recordar que, en un pasaje de sus historias, Heródoto adjudicaba a los lidios el ser los primeros tanto en acuñar monedas como en practicar el comercio minorista.

origen de la moneda
Estater de Mileto

Una característica general de las emisiones tempranas en electrón es la gran diversidad de motivos. Algunas monedas tienen simplemente una superficie con estrías o marcas irregulares, mientras que en otras aparecen, sobre todo, diversas representaciones de animales. La evidencia arqueológica indica que ambos tipos de motivos son contemporáneos y no el resultado de una evolución gradual. El león es la figura más popular pero también aparecen toros, perros, pájaros, focas e, incluso, seres fantásticos. Las piezas tienen formas muy irregulares pero los estándares de peso son respetados rigurosamente.

¿Por qué se acuñaron de electrón?


Hasta mediados del siglo VI a.C., sólo se acuñaron monedas de electrón. Se trata de un hecho sumamente llamativo, pues el valor de esta aleación varía de acuerdo a los porcentajes de oro y plata en su composición, que es diferente en cada pieza y tiene que ser determinado a través del uso de una piedra de toque o de otros métodos más complejos.

Tercio de Estater - Lidia

De acuerdo con la teoría metalista, la introducción de la moneda es un medio de evitar el engorroso pesado de los trozos de metal en las operaciones comerciales. El Estado garantiza el valor intrínseco produciendo pequeños lingotes marcados con una estampa que certifica su calidad y peso y hace, de esta forma, innecesario tener que determinar el valor de cada pieza. Sin embargo, esta teoría no se corresponde con las características de las primeras piezas acuñadas de electrón. El Estado no podía certificar un valor intrínseco uniforme a piezas que tenían, en cada caso, un valor diferente correspondiente al porcentaje de oro presente.

1/24 de Estater - Lidia

Esta paradoja intrigó por mucho tiempo a los investigadores pero fue resuelta de manera muy convincente por R. Wallace en un artículo del año 1987. En su tesis, el origen de la moneda es, precisamente, un resultado de las dificultades para el uso del electrón en las operaciones comerciales. En el siglo VII a.C., no se conocía todavía la forma de separar el oro y la plata de esta aleación, por lo que la gran riqueza proporcionada por ríos como el Pactolo o el Hermo no podía ser aprovechada adecuadamente para el comercio. La respuesta a este problema fue que el Estado lidio produjo piezas de peso uniforme y sus fracciones estandarizadas y garantizó su valor marcándolas con una estampa. La moneda fue inventada, en síntesis, para resolver el problema del valor intrínseco variable de las piezas de electrón que no podían circular de forma efectiva sin una garantía.