¿Qué pueblo inventó la moneda?
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| Máscara funeraria de Tutankamón |
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| Máscara funeraria de Tutankamón |
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La historia temprana de la ciudad griega de Camarina en Sicilia es compleja y turbulenta. Fue fundada en el 598 a.C. y destruida en el 552 a.C. Fue refundada en el 493 a.C. y nuevamente destruida en el 485 a.C. Finalmente, una tercera fundación en la década del 460 a.C. pudo quebrar con esta tradición negativa y dar origen a una ciudad próspera y pujante. La ciudad es conocida sobre todo por sus acuñaciones, que se destacan por su excepcional calidad y nivel artístico. Uno de los ejemplos más célebres acompaña esta entrada, un exquisito tetradracma. En el anverso vemos una cuadriga conducida por Atenea, mientras que Victoria vuela en sentido contrario. Debajo, en exergue, se divisan dos ánforas. La delgada línea que delimita el exergue contiene la firma del grabador, EXAKESTIDAS, en letras diminutas. El reverso es ocupado completamente por la cabeza de un joven Hércules llevando la piel del león de nemea. El nivel de detalle es asombroso, como puede reconocerse en la melena del león, de la que se reconocen incontables cabellos. La leyenda KAMARINAION puede reconocerse todavía delante del rostro del héroe. Se trata, en mi opinión, de una verdadera obra maestra, de la que EXAKESTIDAS podía, con razón, sentirse orgulloso.

Ya he tratado aquí en líneas generales sobre el origen de la moneda, pero sin decir casi nada sobre el pueblo responsable de esta crucial innovación, los lidios.
El reino de Lidia fue un poderoso Estado al oeste de la península anatólica, notable por su riqueza y desarrollo, que vivió un período de auténtico esplendor entre los siglos VII y V a.C., período en que fue, finalmente, conquistado por los persas. Su último rey, Creso, es una figura a mitad de camino entre la historia y la leyenda, eternizado por Heródoto en muchos célebres pasajes de su obra.
Si los lidios fueron los primeros en acuñar monedas, fueron, en cambio, los griegos quienes las perfeccionaron para su uso comercial y las difundieron por el mundo mediterráneo. ¿Cómo puede explicarse que los lidios arrebataran a los creativos griegos el honor de ser los responsables de este crucial desarrollo? Es imposible dar una respuesta definitiva a partir de las escasas informaciones disponibles, pero sí presentar algunos argumentos que pueden aclarar el proceso histórico que nos ocupa.
Midas se baña en el río Pactolo
En primer lugar, es importante considerar una condición fundamental, la disponibilidad de la materia prima. Los lidios controlaban el río Pactolo (Pactolus), célebre en la Antigüedad por el alto contenido aurífero de sus arenas. Según la mitología griega, el río adquirió su electro (la aleación natural del oro y la plata), cuando el rey Midas de Frigia se bañaba en él para perder su toque dorado, que había convertido incluso su comida en oro, una bella parábola sobre el carácter destructivo de la riqueza. En realidad, el río Pactolo adquiría su electro de depósitos de cuarzo cerca del Monte Tmolo. Los reyes de Lidia contaban entonces con recursos excepcionales a su disposición y no debe extrañarnos que decidieran explotarlos en forma organizada estandarizando el tamaño de sus piezas y certificando su valor mediante la estampa de un motivo en el metal, es decir, con la acuñación.

En segundo lugar, es relevante destacar que el reino lidio se encontraba posicionado en la confluencia de importantes rutas comerciales entre el Cercano Oriente y Europa, lo que hacía de su territorio un espacio natural de confluencia e intercambio. La moneda puede haber contribuido a simplificar el comercio de productos procedentes de regiones distantes acrecentando la importancia de Lidia como mercado. Si bien en la actualidad muchos especialistas discuten la tesis tradicional de que el dinero surgió para facilitar los intercambios y lo adjudican a fines rituales y políticos, creo que sus argumentos no son del todo convincentes.
Finalmente, Lidia era una monarquía relativamente centralizada cuya administración se vio, seguramente, beneficiada por la introducción de nuevos mecanismos de intercambio y recaudación fiscal. Creo que es este tercer punto el que explica por qué la moneda se introdujo en Lidia y no en las ciudades-Estado griegas, pues allí no se encontraban disponibles los mismos recursos, ni presentes las mismas necesidades administrativas. El motivo del león que caracteriza a las monedas lidias es interpretado generalmente como un símbolo de la monarquía, lo que, creo, refuerza esta interpretación.

El lugar de emisión de este sexto de stater no ha podido ser identificado pero, sin lugar a dudas, se trata de una pieza muy antigua, de los mismos orígenes de la moneda, antes del 600 a.C. Lo evidencia, además de su estilo, el hecho de que fuera acuñada en electro, la aleación natural del oro y la plata.
Su anverso muestra una leona con la mandíbula abierta y la lengua visible representada casi en una forma impresionista. El león fue ampliamente utilizado en las primeras monedas por simbolizar poder, fuerza y dominación, pero el de ese stater se destaca por su plasticidad. Sólo al observar la imagen desde una cierta distancia identificamos de qué se trata pero, al aproximarnos, el motivo se descompone en una serie de bloques rigurosos, que le dan al conjunto una impresión de fuerza, tenacidad y movimiento muy bien lograda por el anónimo artista. El reverso de nuestra moneda tiene una marca de cuño, un rasgo distintivo de las piezas de este período temprano.
Hubo una considerable variedad en las representaciones en las primeras monedas Jónicas. Los motivos favoritos eran leones, carneros o chivos, ciervos, toros y caballos. Inicialmente, estos motivos no eran todavía emblemas de la ciudad emisora. Posteriormente, sin embargo, se convirtieron en atributos distintivos de las mismas. El león fue característico de Lydia, pero las ciudades de Jonia también lo usaron en sus acuñaciones. Por lo tanto, es bastante difícil determinar la ceca responsable de una moneda temprana.

Una de las entradas más visitadas de este blog es la que se refiere al origen de la moneda. En relación con ese tema, os presento hoy una de las acuñaciones más antiguas conocidas. La hermosa pieza cuyas imágenes acompañan esta entrada fue una de las primeras monedas producidas en la zona del Mediterráneo, datando de alrededor del 630 a.C. Tanto la fecha de su emisión como el significado de la leyenda en el anverso – muy rara en este período temprano - son temas muy controvertidos.

El texto puede traducirse como: "Yo soy el sello de Phanes”. El motivo de la moneda junto con la inscripción sirvió, sin duda, como una marca de garantía del peso y calidad del metal utilizado. El problema consiste en cómo interpretar la palabra "Phanes". Es posible que la acuñación fuese encargada por el templo en Éfeso, en cuyo caso "Phanes" se referiría a la "brillante" diosa Artemisa. Las transacciones comerciales realizadas en los templos y que involucraban sus activos se realizaban siempre en nombre de la deidad respectiva. En ese caso, la autoridad responsable de acuñar esta singular pieza habría sido la misma diosa Artemisa, o, más precisamente, su templo en Éfeso.