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domingo, 23 de octubre de 2016

10 consejos para no comprar monedas falsas

moneda antigua falsa
Falsa maiorina de Vetranio vendida en Ebay en el año 2005 por 243 euros

Las falsificaciones son un hecho inevitable. Mientras exista un mercado de monedas antiguas, habrá quien intente aprovecharse de los compradores para obtener grandes ganancias rápidamente. Ello no significa, sin embargo, que el coleccionista esté indefenso. Por el contrario, existen muchas formas de protegerse.

La seguridad absoluta es imposible, pero una serie de consejos pueden ayudar a reducir fuertemente el riesgo. Sin pretender ser exhaustivo, os ofrezco la siguiente lista, pensada para coleccionistas principiantes:


1 – Saber dónde comprar


La mejor forma de evitar falsificaciones es recurrir a un comerciante especializado o a una casa de subastas de reconocido prestigio. Cuando el valor de la moneda lo justifica, estas casas proporcionan certificados de autenticidad emitidos por un servicio reconocido.

Los precios pueden ser mayores que los de otros competidores, pero es que la evaluación profesional de una moneda tiene su costo y el comprador debe estar dispuesto a pagarlo. La mejor garantía que un comerciante reconocido de monedas antiguas puede ofrecer, sin embargo, antes que los certificados, es una sólida reputación. Como en todo tipo de negocios, la confianza es esencial en la compra y venta de monedas.

La posibilidad de que los coleccionistas cambien monedas entre sí es muy atractiva, porque permite ahorrar los porcentajes que se llevan los intermediarios. Sin embargo, la impersonalidad en los intercambios y la imposibilidad de tomar contacto directo con una moneda antes de la adquisición hacen que sea relativamente sencillo engañar a compradores inexpertos o confiados.

Ebay es una plataforma de enorme utilidad para comprar y vender todo tipo de bienes y también monedas antiguas. Por supuesto, allí pueden adquirirse muchas monedas a un precio menor que el ofrecido por un comerciante especializado. Sin embargo, Ebay es especialmente adecuado para que los falsificadores introduzcan sus monedas en el mercado. 

Existen muchos vendedores de falsificaciones activos en Ebay. Lo mismo sucede en otros sitios de compra y venta semejantes, como mercado libre. Estos sitios se limitan a ofrecer un canal de contacto entre quien quiere vender y quien quiere comprar, sin ofrecer garantías de ningún tipo sobre la operación. 

Es raro que monedas importantes se vendan por estas plataformas, ya que quien posea una generalmente buscará un canal más especializado o una casa de subastas para hacer su venta. Hay que desconfiar, por lo tanto, de monedas de gran rareza y calidad ofrecidas por Ebays. Ello no significa que una moneda común y de escaso valor sea auténtica. Hay muchos estafadores especializados en la venta ese tipo de falsificaciones.

Antes de comprar por Ebay es necesario estudiar lo más posible la reputación del vendedor, pero hay que comprender que la misma no es una garantía infalible. Quienes venden monedas falsas en Ebay generalmente utilizan el formato del anuncio privado para sus subastas, para que no pueda conocerse la identidad de sus compradores y evitar que uno sea alertado por sus comentarios.

El problema no es comprar vía internet, pues todo comerciante importante de monedas ofrece también su catálogo para ventas online. El problema es comprar vía internet a un vendedor cuya reputación es difícil de verificar.

En líneas generales, sin importar dónde se compre, la mejor defensa es seguir los próximos consejos.


2 – No comprar de vendedores sin política de devoluciones


También vendedores serios pueden ser engañados por monedas falsas. Muchas veces, monedas falsas han aparecido en subastas de las casas más prestigiosas y seguirán apareciendo. Todo vendedor serio sabe (mejor, debería saber) que su reputación es su mayor capital, por lo que está dispuesto a garantizar la calidad de su mercancía. Ello significa que acepta la devolución en caso de problemas.


3 - Desconfiar de las “ofertas espectaculares”


Un viejo refrán dice: “cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”. Es una verdad que se aplica a las monedas antiguas. Cuando encontramos una pieza ofrecida a un valor demasiado bueno para ser real, normalmente sucede que simplemente no es auténtica. Nadie regala sus monedas o las vende sensiblemente por debajo de su valor de mercado.

Si encontramos un precio demasiado bajo, esa debe ser una señal de desconfianza antes que un incentivo para comprar. Los estafadores saben que la codicia puede cegar hasta a los compradores más astutos y actúan en consecuencia. Apurado por no perder un gran negocio muchos terminan cayendo en la trampa.

Lo mismo se aplica a monedas exóticas y ofrecidas en un excepcional nivel de conservación.

Moneda antigua falsa
Pareja de cuños para falsificar moneda ptolemaica

4 – Desconfiar de las historias increíbles


Muchas veces, una oferta muy tentadora viene acompañada de una historia fantástica del tipo, encontré / heredé esta moneda y no sé su valor... No seamos ingenuos.


5 - Planificar compras


Todo coleccionista, incluso el principiante, tiene un campo especial de interés y una idea de qué monedas le gustaría poseer. Ello debería hacer posible la planificación de las compras, es decir, la redacción de una lista de monedas deseadas. La misma no debe ser sólo una enumeración de ítems, sino que debe incluir la mayor cantidad de información sobre cada una de ellas.

De esa forma es posible estar familiarizado con el aspecto y rango de peso normal de las monedas deseadas para reconocer divergencias sospechosas. Un dato clave que esa lista debe incluir es el de las cotizaciones alcanzadas por ejemplares semejantes. Alguien podrá objetar que ello representa mucho trabajo. Es cierto, pero se trata de un trabajo que debería ser placentero para un verdadero coleccionista.


6 – Sólo otorgar valor a certificados de autenticidad emitidos por servicios internacionales reconocidos y entregados por comerciantes respetables


Ciertamente, quien se atreve a falsificar monedas no se detiene a la hora de falsificar certificados de autenticidad. En Ebay pueden encontrarse incontables ejemplos de vendedores que ofrecen como garantía certificados emitidos por museos y otras autoridades reales o inventadas.


7 – Ser especialmente cuidadoso con denarios republicanos romanos


No existe ningún tipo de monedas antiguas que escape a la plaga de las falsificaciones, sin embargo, los denarios republicanos son hace tiempo el blanco privilegiado de los falsificadores, particularmente en Ebay. Las razones son claras. La enorme variedad de tipos de denarios republicanos hacen muy difícil al coleccionista ser un experto en todas las variedades. El mercado es, además, muy amplio, lo que hace más fácil pasar desapercibido. Finalmente, las ganancias a obtener son muy convenientes. Muchas falsificaciones son de gran calidad y pueden engañar incluso a coleccionistas experimentados.


8 – Consultar páginas de internet con información sobre falsificaciones conocidas


La ganancia del falsificador deriva de la producción en cantidades. Es por ello que si tenemos dudas de una moneda, es probable que otra copia del mismo falsificador ya haya sido identificada como tal y expuesta por otro coleccionista.

Existen páginas de internet donde se recopila esa información tales como Forgery Network y una sección especializada del Forum Ancient Coins. Un excelente análisis general en Calgary Coin.


9 – Intercambiar información con otros coleccionistas


Las páginas citadas en el punto anterior revelan la importancia de intercambiar información con otros coleccionistas, pero mucho mejor que en internet es hacerlo en persona. Los coleccionistas que viven cerca son las mejores fuentes de información sobre la reputación de los vendedores locales. La asistencia a ferias y convenciones numismáticas permite forjar vínculos con coleccionistas de todo el mundo que comparten nuestros intereses y que pueden proporcionarnos información invaluable a la hora de identificar monedas falsas.


10 - Estudiar


La mejor protección contra las falsificaciones es, sin duda, el conocimiento, mientras más sepa el comprador sobre monedas antiguas, más fácilmente podrá reconocer monedas falsas. El conocimiento puede adquirirse por dos medios, estudio y experiencia. Si bien muchas falsificaciones pueden detectarse con facilidad, existen otras de alto nivel que requieren para detectarlas un nivel de conocimiento que supera al del coleccionista promedio, siendo a veces necesario un detallado estudio y pruebas de laboratorio para identificarlas. 

miércoles, 26 de junio de 2013

Más sobre la moneda de Próculo hallada el año pasado en Inglaterra


Dos aficionados británicos a la detección de metales descubrieron el pasado 7 de noviembre en North Yorkshire la segunda moneda conocida a nombre del Próculo, un ignoto usurpador que pretendió ocupar el trono del Imperio Romano en el año 280 d.C. (la imagen encabeza esta entrada). El año pasado reporté aquí en detalle sobre la polémica ocasionada por el hallazgo, cuando Roger Bland, un reconocido especialista del Museo Británico y del Portable Antiquities Scheme (un programa de registro de hallazgos arqueológicos en Inglaterra), declaró que, en su opinión, se trataba de una falsificación del Renacimiento. La moneda en cuestión fue ofrecida en subasta en abril pero no encontró comprador, aparentemente, porque hubo una única oferta que no alcanzó a cubrir el valor de reserva.

La intervención de Roger Bland y el Portable Antiquities Scheme


Es indudable que la opinión de Roger Bland logró sembrar dudas sobre la autenticidad de la moneda y ello movió a los coleccionistas a la cautela. Nadie quiso apostar tanto dinero (el valor se estimaba entre 60.000 y 80.000 libras esterlinas) por una pieza denunciada como falsificación por los expertos del Museo Británico. Sin embargo, la actuación de Roger Bland y del Portable Antiquities Scheme en este caso ha sido, en mi opinión, bastante extraña, por decir lo menos. En primer lugar, Bland calificó a la moneda como falsificación en declaraciones a la prensa y SIN HABERLA EXAMINADO.

El Portable Antiquities Scheme se negó, en consecuencia, a incluir el hallazgo en su base de datos de piezas de valor arqueológico encontradas en Inglaterra, declarando de esta forma, indirectamente, que se la considera una falsificación. Tampoco se lo incluyó como el hallazgo de una copia renacentista, lo que a mi juicio sólo puede indicar que se duda de que la pieza haya realmente sido hallada por los aficionados británicos. Ello equivale a decir que se los acusa de pretender hacer pasar una copia renacentista por un hallazgo arqueológico para darle credibilidad. Sin embargo, no se interpuso ninguna objeción a la realización de la subasta, lo cual es contradictorio.


¿Falsa o auténtica?


No me es posible afirmar, por supuesto, que la moneda sea auténtica pero la condena de las autoridades arqueológicas inglesas me parece poco profesional, en tanto que no se basa en un análisis detallado del ejemplar. Por otra parte, como ya expresé en mi otra entrada sobre este tema, me parece muy poco probable que esta moneda de Próculo sea una falsificación renacentista. Recordemos que existe un segundo ejemplar (imagen sobre este párrafo) que fue adquirido en subasta en la década del 80 por el Gabinete numismático de Munich. Las opiniones sobre su autenticidad están divididas. El ejemplar hallado en Inglaterra procedería de los mismos cuños.


¿Qué pasará con esta moneda? Difícil decirlo. Por ahora sigue en poder de los aficionados británicos que la encontraron. Yo, en su lugar, sometería la pieza al análisis independiente de algunos numismáticos de gran prestigio antes de intentar nuevamente ponerla a la venta.

martes, 27 de noviembre de 2012

El emperador Próculo y sus monedas ¿realidad o ficción?

Moneda del emperador romano Próculo

El de Próculo no es el primer nombre que se nos viene a la cabeza cuando nos preguntan por un emperador romano y no es sorpresa, pues se trató sólo de un usurpador poco conocido que pretendió la púrpura por unos días antes de ser eliminado por el emperador Probo. Por mucho tiempo, se dudó incluso de su misma existencia. En las últimas semanas, un sensacional y controvertido hallazgo ha colocado a esta poco conocida figura histórica en el centro de la atención del mundo numismático: Dos aficionados británicos a la detección de metales descubrieron el pasado 7 de noviembre en North Yorkshire la segunda moneda conocida a nombre de Próculo (la imagen encabeza esta entrada). Será subastada en marzo del año próximo por Dix Noonan Webb y ya se habla de valores de entre 50.000 y 80.000 libras.

La noticia generó, como era de esperar, un gran interés en diversos medios periodísticos, que se volvió todavía más intenso cuando un reconocido especialista del Museo Británico, Roger Bland (autor de uno de los capítulos del The Oxford Handbook of Greek and Roman Coinage) hizo públicas sus dudas sobre la autenticidad de la moneda (un antoniniano), a la que considera una falsificación del Renacimiento. Su opinión ha sido duramente criticada en diversos foros y blogs y, si bien no la comparto, creo que el tema es muy interesante y amerita un análisis algo más detallado.


El problema de Próculo y la Historia Augusta


Una de las principales fuentes para el conocimiento de la compleja historia política del siglo III d.C. es la colección de biografías imperiales (desde Adriano a Numeriano y Carino) que se conoce colectivamente bajo el título de Historia Augusta. El texto mismo afirma ser una recopilación de los trabajos de seis autores diferentes pero, a fines del siglo XIX, el filólogo alemán Herman Dessau argumentó muy convincentemente que esos autores son ficticios y que el conjunto es el producto de la pluma de un solo escritor, quien lo habría redactado a fines del siglo IV d.C. La obra presenta muchos problemas, pues está llena de datos y citas a cartas y documentos que son, sin duda, fabricaciones del autor.

La Historia Augusta es el único texto antiguo que menciona a Próculo. Lo hace en uno de sus apartados que trata de cuatro usurpadores que aspiraron al poder en los reinados de Aureliano y Probo. Se ha dudado mucho de la existencia real de algunos de estos usurpadores y, entre ellos, de Próculo. El texto contiene muchos detalles sobre la vida de este usurpador que parecen poco creíbles, incluyendo la cita a una supuesta carta en la que Próculo se vanagloria de haber desflorado a 100 vírgenes sármatas en tan sólo 15 días!!

La existencia de Próculo tuvo su primera confirmación independiente a la Historia Augusta cuando salió a la luz en una subasta organizada por la casa alemana Bankhaus Aufhauser la primera moneda conocida acuñada a su nombre (lote 640, subasta 8, 9-10 de octubre de 1991 - imagen debajo). La moneda procedía, supuestamente, de un tesoro no declarado hallado en Inglaterra de ubicación no revelada.

Esta primera moneda de Próculo fue adquirida por el Gabinete Numismático de Munich, que pagó 91.000 DM (marcos alemanes) por ella. La cifra indica claramente que los compradores la consideraron genuina más allá de dudas, pero, posteriormente, diversas voces han puesto en duda la autenticidad de la pieza.

La opinión de Roger Bland


Pocos días después del hallazgo del segundo antoniniano de Próculo, el numismático inglés Roger Bland declaró firmemente que no creía que jamás se hubiera acuñado una moneda de este usurpador y que la recientemente descubierta era una falsificación del siglo XV. Su principal argumento se basa en la escasa confiabilidad de la Historia Augusta. Destaca que este texto menciona 30 tiranos que intentaron supuestamente usurpar el poder del Imperio. Muchos de ellos no llegaron a acuñar moneda, que es la verdadera prueba de que ocuparon el trono, pero en el Renacimiento, dada la popularidad de este texto, afirma, alguien se ocupó de producir monedas a nombre de los usurpadores mencionados en el mismo. Para Bland, por otra parte, la primera moneda de Próculo en Munich también es una falsificación. Señala como especialmente sospechoso el hecho de que en ambos casos no se conozca un contexto arqueológico preciso.

El conocimiento de las fuentes literarias antiguas no es el fuerte de los numismáticos, sin embargo, Bland comete un error considerable para un académico de su nivel. Próculo no es uno de los treinta tiranos y es tratado en otra parte de la Historia Augusta que no es tan problemática como aquella. De todos modos, eso no invalida su argumento general.
Moneda del emperador romano Próculo

Algunos comentarios


Por supuesto que no es posible afirmar todavía si la moneda es auténtica. No deja de llamar la atención el hecho de que las dos acuñaciones conocidas de Próculo sean hallazgos solitarios o, por lo menos, sin contexto arqueológico y numismático preciso que pudiera despejar toda duda sobre su autenticidad. Lo que sí me parece improbable es que la pieza hallada en Inglaterra (o también la que está en Múnich) sea un producto del siglo XV. Las reproducciones producidas en este período tienden a exaltar todos los aspectos estilísticos clásicos de las monedas, mientras que los ejemplares hallados concuerdan con el estilo general de las acuñaciones de Tétrico, el último soberano del Imperium Galliarum y sería muy difícil que un artesano del Renacimiento hubiera alcanzado semejante precisión histórica.

El parecido con las monedas de Tétrico no debería parecer extraño si se piensa que es más que probable que Próculo no haya llegado a controlar durante su breve intento de usurpación ninguna ceca oficial del imperio y que haya recurrido a artesanos locales para la producción de sus cuños. El estilo de las letras en la leyenda es muy poco clásico y, una vez más, me parece difícil que un artista del renacimiento lo hubiera producido. Todas las características estilísticas de la pieza me hacen pensar, en suma, en la obra improvisada de trabajadores sin mucha experiencia en el grabado de cuños.

Próculo fue rápidamente eliminado, pero ello no significa que no haya tenido tiempo suficiente de producir sus propias monedas. De hecho, la acuñación de monetario era un acto de gran fuerza simbólica en el camino de todo aspirante a ocupar el trono y una medida de primera necesidad si se quería mantener la lealtad de las tropas. Como puede verse claramente, las dos piezas conocidas comparten los mismos cuños. Es probable que Próculo haya tenido tiempo sólo de producir una muy breve emisión utilizando sólo un par de cuños, lo que explicaría que tan pocos ejemplares hayan llegado hasta nosotros.

Si las monedas no son genuinas, yo vería en ellas la obra de un falsificador moderno antes que de uno del Renacimiento. De todos modos, el onus probandi recae sobre quienes creen que es una falsificación.

jueves, 12 de julio de 2012

La falsificación de monedas coleccionables, una industria global


La existencia en China de verdaderas industrias destinadas a la producción de falsificaciones de monedas coleccionables no es ninguna novedad. Los chinos las producen en grandes cantidades, pero, ¿cómo llegan esas monedas desde el lejano Oriente a las manos de los coleccionistas de Europa, los EE.UU y el resto del mundo?

Monedas falsas "made in China"


Al igual que la mayoría de los productos industriales que se consumen en el mundo, también las monedas falsas son “made in China”. El número de talleres destinados en ese país a acuñar “réplicas no marcadas” de monedas coleccionables parece ir en constante aumento, al igual que la calidad de sus productos, que en muchos casos pueden engañar incluso a expertos. Los más sofisticados de estos talleres trabajan con cuños grabados a mano o copiados con diversos métodos a partir de monedas originales. En ocasiones, esos cuños han sido adquiridos en el extranjero, como por ejemplo en Bulgaria, país en el que operan numerosos grabadores de gran experiencia.

Los productores chinos venden sus monedas sólo en lotes de grandes cantidades. Muchos lo hacen abiertamente en internet. Para comprobarlo basta con una búsqueda rápida en el portal alibaba.com (un nombre muy apropiado), cuyo objetivo es que clientes de todo el mundo puedan comprar a fabricantes chinos sin tener que viajar a ese país. Encontramos allí varias empresas que ofrecen monedas antiguas en lotes que parten desde las 10.000 piezas.

Un ejemplo es la Quzhou Fake Ancient Coins Factory que, según se informa en alibaba, tiene entre 100 y 200 empleados y puede entregar hasta 1.000.000 de monedas del tipo elegido por mes(!). La calidad de sus productos es variable, un ejemplo es el dracma de Apolonia Póntica cuya imagen podéis ver arriba.

Los distribuidores: organizaciones internacionales


Las falsificaciones chinas son compradas por verdaderas organizaciones delictivas internacionales que las trabajan para mejorar su apariencia y darles un aspecto antiguo simulando pátinas o desgaste. También se falsifican certificados de autenticidad, contenedores plásticos y otros documentos destinados a dotar de credibilidad a cada moneda. Un canal favorito para ingresar buena parte de estas falsificaciones al mercado son los sitios de subastas online, como Ebay y muchos otros semejantes, donde se crean perfiles falsos para engañar a compradores incautos. Otra parte de las falsificaciones (la de mayor calidad) es dispersada en ferias y convenciones numismáticas -mezclada en lotes junto con monedas auténticas- o comercializada en mercadillos y tiendas de coleccionismo. Éstas empiezan a circular y pueden tener una larga carrera antes de ser detectadas.

En estas organizaciones participan personas de diversos países y siempre deben contar con contactos locales en los mercados de destino, los agentes encargados de realizar la dispersión final. El foco de la cobertura mediática del problema de las falsificaciones se coloca a menudo en los fabricantes chinos pero no debemos olvidar que ellos representan sólo una parte del problema y que tenemos a otros participantes mucho más cerca de nosotros.

martes, 21 de junio de 2011

¿Cómo combatir las falsificaciones? Un comentario sobre la petición “NO A LAS FALSIFICACIONES”

NO MAS FALSAS

El escándalo de las últimas subastas de Jesús Vico y Marti Hervera


Ha habido mucho revuelo por estas semanas en el mundo de la numismática española por la aparición de algunas monedas falsas en el catálogo de la última subasta de la prestigiosa casa Jesús Vico. El debate fue especialmente intenso en el Foro Imperio Numismático, donde el mismo Sr. Vico intervino para defender su punto de vista (podéis leerlo aquí). Especialmente inquietante me parece el hecho de que se incluyeran en la subasta algunas réplicas fabricadas por la empresa española Remoneda (leed al respecto esta entrevista de Adolfo al director de la misma). Pocos días más tarde se dio una situación semejante en una subasta de Marti Hervera (podéis leer aquí al respecto).

Algunos miembros del Foro Imperio Numismático han iniciado, como respuesta, una campaña para juntar firmas y obtener una modificación de la ley española para forzar a los fabricantes de reproducciones comerciales a:

…marcar de forma notoriamente visible toda moneda no original mediante al menos uno de los siguientes métodos:

- Características metrológicas tales como peso, diámetro y ley metálica claramente diferentes del original que se busca reproducir

- En monedas que lo permitan, se colocará una marca incusa que contenga una leyenda en letras mayúsculas que identifique al espécimen como no original en una de las caras, nunca en el canto. Si la moneda, por tener poco espesor no pudiera portar esta marca, se dispondrá la marca en sobrerrelieve, cubriendo parte del motivo original para evitar un posterior borrado fraudulento que dificultara su clasificación como tal.

Podéis encontrar el petitorio completo y firmarlo aquí.

Mi humilde punto de vista: la única defensa efectiva es el conocimiento

Aclaro que me parece muy bueno que los coleccionistas se movilicen y que reclamen leyes que dificulten el trabajo de quienes buscan aprovecharse de ellos. Sin embargo, tengo que decir que no creo que la ley pueda ser una defensa efectiva en este caso. En muchos países es obligatorio marcar a las réplicas. En Estados Unidos, por ejemplo, la Hobby Protection Act de 1973 estipuló que las réplicas deben llevar la palabra COPY en el anverso o reverso. Las réplicas son, sin embargo, sólo una parte muy pequeña del problema y la ley no evitó que monedas falsas aparecieran en grandes cantidades en subastas norteamericanas, como sucedió en las convenciones de la asociación numismática en Nueva York en 1988 y 1999.

La ley no puede, en definitiva, garantizar protección frente a las falsificaciones. La única defensa efectiva es el conocimiento que permite identificar las piezas que no son auténticas.

En el petitorio se menciona como ejemplo de la calidad que pueden alcanzar las falsificaciones actuales el caso del decadracma ateniense de la Gemini VIII que yo tratara en este blog. Creo que es un ejemplo válido a medias. Si bien la calidad que pueden alcanzar las falsificaciones es indiscutible, no creo que pueda afirmarse que las mismas sean indetectables para los expertos. La mejor prueba es la rapidez con que el decadracma de la Gemini fue cuestionado por coleccionistas de distintas partes del mundo en foros y páginas web. Lo mismo sucedió con la subasta de Vico, para algunos coleccionistas fue relativamente fácil identificar a los “clones” incluidos en el catálogo. Creo que el problema en ambos casos ha sido antes la falta de atención y cuidado de las casas de subastas que la calidad de las falsificaciones.

Creo que mucho más útil que un cambio en la ley sería un catálogo online de monedas falsas en español que permitiera reconocer más fácilmente a los clones. Del tipo del que incluye en inglés la página Forum Ancient Coins

En conclusión: me parece bien que desde el punto de vista legal se dificulte lo más posible la tarea a los falsificadores, pero no nos hagamos ilusiones, la única defensa efectiva es la vigilancia y el conocimiento de los coleccionistas. Las casas de subastas deberían estar a la altura de lo que proclaman en sus páginas y catálogos y someter a las piezas que ofrecen a un detenido estudio consultando, en casos dudosos, la opinión de diversos especialistas independientes. Lamentablemente, está claro que el coleccionista no siempre puede dar esto por un hecho o pensar que un nombre reconocido sea garantía suficiente para comprar cerrando los ojos.