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sábado, 13 de mayo de 2023

¿Una moneda resuelve el misterio de un emperador romano olvidado?


El enigma de Esponsiano: Una mirada al pasado

Dentro del apasionante mundo de la numismática, una moneda antigua podría ser la clave para desentrañar el enigma de Esponsiano, un emperador romano perdido en la historia. Este personaje se sitúa en un momento crítico del Imperio Romano, conocido como la crisis del siglo III, un periodo de inestabilidad política, económica y militar que marcó un punto de inflexión en la historia de esta civilización.

Esponsiano, una figura emergente de este tiempo turbulento, ha sido objeto de debate durante siglos. Su existencia ha sido cuestionada debido a la falta de documentación histórica que la respalde, y a la creencia de que las monedas con su nombre son falsificaciones. Este periodo de crisis, marcado por la rápida sucesión de emperadores, las invasiones bárbaras, y la inflación, se caracteriza por la escasez de fuentes documentales, lo que ha aumentado la incertidumbre sobre la autenticidad y el papel de figuras como Esponsiano.

Sin embargo, un hallazgo de monedas antiguas en Transilvania, Rumania, en 1713, grabadas con el nombre de Esponsiano, despertó desde hace mucho tiempo el interés de los historiadores y numismáticos. Sin embargo, como la autenticidad de esas monedas fue rechazada, se perdió la esperanza de que permitieran resolver el enigma de esta figura histórica.

Recientemente, la aplicación de avances tecnológicos a la numismática y la perseverancia de investigadores como Paul Pearson, de la Universidad de Cardiff, han abierto nuevas posibilidades para entender el papel de Esponsiano durante este periodo crítico del Imperio Romano.



Investigación y descubrimientos: Nuevas pistas sobre Esponsiano

Al colaborar con el Museo Hunterian de Glasgow, Pearson tuvo acceso a algunas de las monedas halladas en 1713 y pudo someterlas a un detenido análisis. Descubrió en ellas indicios de desgaste y erosión propios de una moneda antigua auténtica. 

En un trabajo minucioso publicado en la revista PLoS, Pearson compara esas piezas con monedas auténticas de Gordiano III y Filipo. Los resultados sugieren que las monedas de Esponsiano circularon realmente durante un largo periodo antes de ser enterradas, desafiando la creencia anterior de que las monedas eran falsas y de que Esponsiano era un emperador ficticio.

Este estudio ha reavivado el interés y el debate en la comunidad numismática. A pesar de que los hallazgos son prometedores, se requiere más investigación para corroborar la identidad y el papel de Esponsiano. En particular, la inscripción "IMP ESPONSIANI" en las monedas plantea interrogantes sobre el estatus de Esponsiano, ya que "IMP" podría referirse también a un comandante victorioso y no necesariamente a un emperador.



Hacia el futuro: Continúa la investigación

La investigación continúa con el análisis de una moneda similar en Rumania, con el objetivo de determinar la composición del oro y rastrear su origen. Se espera así poder arrojar más luz sobre este intrigante período de crisis en el Imperio Romano y sobre el enigma de Esponsiano.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Un denario del emperador Macrino

denario del emperador Macrino
AR Denario 218 d.C. Anverso: IMP C M OPEL SEV - MACRINVS AVG, busto laureado y drapeado a la derecha de Macrino. Reverso: PROVIDENTIA DEORVM, la Diosa Providencia de pie a la izquierda, sosteniendo una vara sobre el globo a sus pies y portando una Cornucopia en el brazo izquierdo.

El emperador Macrino, llamado Marcus Opellius Macrinus, nació en 164 d.C. Fue criado en Cesarea, en África, por una familia rango ecustre. Gracias a una excelente educación y se convirtió en un renombrado abogado y jurista, lo que le permitió ascender al pináculo de la sociedad romana. Macrino se desempeñó como como funcionario durante el reinado Septimio Severo y también ocupó el cargo de Prefecto a la Guardia Pretoriana bajo el emperador Caracalla. Finalmente, llegaría a ocupar el trono imperial en la primavera de, 217, después del asesinato de Caracalla, en el que él mismo jugó un papel central.

Por su avanzada edad, una de las primeras medidas del nuevo emperador fue nombrar a su hijo Diadumeniano como César, asegurando así un heredero que le ayudara a afianzar su poder. Desafortunadamente, el reinado de Macrino y su hijo duraron sólo duraría 14 meses.

El denario cuya imagen encabeza esta entrada fue acuñado en Roma en el 218, durante los últimos dos meses de su reinado, coincidiendo con el ascenso del usurpador Heliogábalo, que fue aceptado como emperador en mayo del 218 por parte del ejército. El anverso representa un busto magníficamente grabado de Macrino que mira hacia la derecha con una larga barba, líneas de frente y cuello surcadas, y una corona de laurel atada tras su grueso cabello rizado.

El retrato de Macrino busca despertar en el espectador asociaciones con el del emperador filósofo Marco Aurelio, que para esta altura ya había alcanzado el rol del arquetipo del buen gobernante. El retrato realista y austero del avejentado soberano transmitía, también, una imagen de experiencia y sabiduría y representaba también una vuelta a un estilo realista de retrato romano que rompía con el más idealizado de las monedas de Caracalla.

El reverso de la moneda representa a la Diosa Providencia y transmite la idea de que el gobierno de Macrino traerá prosperidad al imperio. La promesa no se cumpliría, pues Macrino perdería una batalla contra las fuerzas de Heliogábalo y sería ejecutado poco después.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Los espectaculares retratos frontales en los áureos del emperador Póstumo

áureo de Póstumo - anverso con retrato frontal
El siglo III fue, en muchos sentidos, una época de experimentación e innovación en la producción monetaria romana. La crisis económica y la falta de recursos llevó a un fuerte deterioro en la calidad de la moneda (es decir, en el peso y la cantidad de plata en su composición) y a la producción de nuevas denominaciones. También desde el punto de vista estilístico se introdujeron novedades significativas. Dentro de esta época, se destacan, por su gran calidad y originalidad, las monedas del denominado “Imperio Gálico” y, sobre todo, las de su primer gobernante, Póstumo. Un grupo de áureos de este emperador se distingue por sus magníficos retratos.

La crisis del siglo III y la llegada de Póstumo al poder


Se conoce con el nombre de “crisis del siglo III” al período de grandes convulsiones y trastornos políticos, militares y económicos que asolaron al Imperio Romano entre los años 235 y 284 d.C. El punto más álgido de la crisis se ubica entre los años 260 y 275 d.C. en los que la misma subsistencia del Imperio se vio amenazada, al consolidarse en Oriente y Occidente gobiernos autónomos con tendencias separatistas.

áureo de Póstumo - anverso con retrato frontal

El punto de partida de este proceso fue la catastrófica derrota en el año 260 d.C. del emperador Valeriano frente a los persas sasánidas en Oriente. Su ejército fue completamente aniquilado y él mismo tomado prisionero. Que el soberano de Roma cayera en manos del enemigo era un hecho inaudito en la historia del imperio que ponía claramente de manifiesto la gravedad de la crisis militar.

En respuesta a este acontecimiento, surgieron en diversas partes del imperio usurpadores que reclamaron para sí la autoridad imperial en su región y se esforzaron por reorganizar la defensa de su territorio frente a las amenazas externas. El sucesor de Valeriano, su hijo Galieno, vio así su poder limitado a Italia, África y algunas regiones centrales.

áureo de Póstumo - anverso con retrato frontal

En la Galia, un comandante militar, Marco Cassiano Latino Póstumo, fue proclamado emperador por las tropas, pero en lugar de marchar hacia Italia para adueñarse del control sobre la capital del Imperio, permaneció en su provincia reorganizando la defensa y la administración del territorio. Póstumo tuvo gran éxito en estabilizar la situación local y ello garantizó la consolidación de su régimen, que tomó el control de prácticamente todas las provincias occidentales. Se creó así un Imperio independiente con centro en la Galia pero que se presentó siempre como continuador de la tradición romana. Póstumo eligió a Colonia como su capital, formó su propia guardia pretoriana y eligió a sus propios cónsules cada año.

Los áureos de Póstumo


Una de las señales más evidentes del rápido éxito de Póstumo en mejorar la situación de los territorios bajo su control es la cantidad y calidad de su producción monetaria, que supera claramente a la de Galieno en Roma. Especialmente llamativo es el nivel artístico de sus acuñaciones. Póstumo disponía, evidentemente, de los más talentosos artesanos del Imperio como grabadores de sus cuños.

áureo de Póstumo

Dentro de la producción monetaria en nombre de Póstumo, se destaca un grupo de áureos que tienen la particularidad de presentar retratos frontales del emperador, algo poco común hasta ese momento.

La calidad de detalle de estos anversos se encuentra a la altura de lo mejor del arte numismático antiguo. El rostro del emperador nos muestra una imagen completamente realista, un gesto serio, casi adusto. Su mirada esquiva al observador para perderse en un destino lejano y parece indicar la previsión e inteligencia del soberano. La verdadera maestría del grabador se reconoce, sin embargo, en la representación de su barba y cabellos, que producen una sensación de relieve y profundidad muy pocas veces lograda en monedas antiguas. El efecto del conjunto es tan perfecto que el rostro de Póstumo da la sensación de poder moverse en cualquier momento o comenzar a hablar. El atuendo imperial adorna la figura de Póstumo y proclama con fuerza su autoridad, reforzada por la sencilla leyenda POSTVMVS AVG.

viernes, 14 de marzo de 2014

El emperador Probo y sus monedas – 2° parte

Continúo aquí la entrada que publicaba la semana pasada sobre las monedas del emperador Probo, pasando a tratar ahora los aspectos iconográficos de su producción monetaria.

El aspecto más llamativo de la producción monetaria de Probo es la enorme diversidad en los retratos imperiales utilizados como tipos de anverso de áureos y aurelinianos, que no tiene parangón con ningún otro reinado en la historia del Imperio Romano. A los típicos bustos a la derecha con corona de rayos o de laurel se añade ahora toda una panoplia de representaciones que incluye retratos heroicos con fantásticos yelmos, escudo, lanza a derecha e izquierda en las combinaciones más diversas. Una verdadera mise en scène del soberano que contrasta fuertemente con los adustos y repetitivos retratos monetarios de sus predecesores. Muchos retratos alcanzan un elevado nivel artístico que demuestra un fuerte énfasis en el proceso del grabado de los cuños y en la capacitación de los encargados con esta tarea.
En lo que se refiere a los tipos de reverso, uno de los aspectos más llamativos es la reaparición de sol invicto, que había sido dejado de lado por Tácito. Otro de los puntos en que parece haber un esfuerzo especial por resaltar la continuidad con el reinado de Aureliano. El resto de los tipos de reverso de Probo representa un conjunto más tradicional en el que encontramos los habituales tipos militares (CONCORDIA MILITVM, FIDES MILITVM, VICTORIA, VIRTVS, etc.) junto con los que exaltan la prosperidad general de su reinado (ABVNDANTIA, LAETITIA, PAX, PROVIDENTIA, SECVRITAS, etc.).

A pesar del gran volumen de emisión monetaria durante el reinado de Probo, la penetración de las denominaciones reformadas de Aureliano en las provincias occidentales del imperio siguió siendo reducida. Este déficit se palió con la continuidad en el uso de las viejas monedas de inferior calidad del imperio gálico y con el recurso a crudas piezas imitativas. Esta situación comienza a revertirse hacia finales del reinado de Probo pero no con una penetración profunda de las nuevas monedas sino con el traslado a la región, seguramente por parte de las mismas autoridades estatales, de grandes cantidades de los viejos antoninianos devaluados de Claudio y Galieno que habían sido retirados de circulación en otras partes.
A pesar de sus importantes éxitos militares, el reinado de Probo parece haber estado signado por un importante nivel de malestar entre considerables sectores del ejército, del que dan elocuente testimonio los diversos intentos de usurpación sofocados durante el mismo. Una medida de Probo que es destacada por las fuentes es el fomento de la viticultura en la Galia, Panonia y Moesia. En esta última provincia, de acuerdo con Eutropio, se le adjudicó a sus soldados la tarea de plantar las vides en las laderas. Los usó también en proyectos de drenaje en las provincias del Danubio. El hecho de que pudiera distraer fuerzas de la defensa de las fronteras para utilizarlas en estas tareas atestigua el éxito de las largas campañas de su reinado pero es posible que la imposición de estas cargas adicionales haya sido resentida por las tropas.

El prefecto del pretorio Marco Aurelio Caro, al mando de tropas en Recia y Nórico, se rebeló e finales del año 282 y las tropas enviadas para reprimir el alzamiento se unieron a los sublevados sin luchar. Poco tiempo después, Probo fue asesinado por sus propias tropas en Panonia.

miércoles, 5 de marzo de 2014

El emperador Probo y sus monedas – 1° parte


áureo de Probo
Áureo, 6,23 gr. Ticino. Anverso: VIRTVS PROBI AVG busto heroico a la izquierda con armadura, escudo y yelmo. Reverso: CONSERVAT AVG Sol de pie sosteniendo globo.

Probo no es una de las figuras más conocidas de la historia romana y, sin embargo, su reinado (del 276 al 282 d.C.) señala una época de gran importancia en la recuperación del imperio tras la anarquía militar del siglo III. Marco Aurelio Probo, era, al igual que Aureliano, uno de los militares de carrera de origen ilirio que había llegado a puestos de comando en la década que siguió al edicto de Galieno. Contaba con una gran experiencia y se había destacado bajo el mando de Aureliano en las campañas de Oriente. En consecuencia, por origen y trayectoria, era el soberano ideal para continuar con la política de restablecimiento de la seguridad militar del imperio iniciada por su gran predecesor.


Un mundo en guerra


El emperador llevó a cabo una intensa serie de campañas militares operando, con muy breves intervalos, en diversos frentes para asegurar las fronteras. La cronología de los eventos de su reinado es, en consecuencia, confusa, por lo que no es posible más que una exposición esquemática de los acontecimientos. Durante los primeros tres años de su reinado, Probo concedió atención privilegiada a los problemas de la Galia, donde se había producido la penetración de importantes contingentes alamanes, francos y burgundios en el territorio romano, que habían causado considerable destrucción. A ello se sumaba la gran difusión del bandidaje y las insurrecciones campesinas conocidas como bagaudas. Con gran talento y energía, Probo consiguió derrotar a los contingentes germánicos y restablecer las fronteras, mejorando, además, las defensas y fortificaciones, como así también la seguridad interna.

Una vez restablecida la frontera occidental, en el año 280 Probo concentró su atención en el Oriente para llevar a cabo los preparativos para una campaña contra los persas que ya Aureliano había planeado antes de su muerte. Sus generales tuvieron éxito en derrotar un ataque de los nómades blemios en Egipto. Una serie de revueltas de oficiales del ejército (Próculo, Bonoso y Saturnino), que en distintas regiones de imperio pretendieron asumir la púrpura, forzó a Probo a posponer sus planes y a concentrarse en defender su posición en el trono. Los usurpadores no parecen, sin embargo haber representado un desafío demasiado complejo, ya que en el año 281 Probo pudo celebrar un magnífico triunfo en la ciudad de Roma tras haber acabado con todas las amenazas.
Medallón de Probo con Sol invicto
Medallón, vellón bajo 35.08 gr. Anverso: IMP C PROBVS – INVIC P F AVG bustos superpuestos de Probo (laureado, drapeado, con coraza, lanza y escudo con escena de adlocutio). Reverso: MONETA AV – G Las tres monetas con cornucopias y balanza. Pilas de monedas en sus pies.

Es inevitable asociar el triunfo de Probo con el celebrado por Aureliano en el 274. Es evidente que el emperador buscaba colocar sus éxitos militares en un plano de igualdad con los de su predecesor y presentarse, de esta manera, a sí mismo como un continuador de su política. Ese esfuerzo por destacar la continuidad con la obra de Aureliano puede reconocerse también en el plano religioso, en el que Probo reactivó la política de consolidación del henoteísmo solar, aparentemente descuidada por Tácito.


Las política monetaria de Probo


Otra área de continuidad es la monetaria. Probo mantuvo el sistema de denominaciones introducido por Aureliano. El nuevo aureliniano continúa siendo la pieza vertebral del sistema y se lo produce en enormes cantidades en todas las cecas del imperio y con las marcas XXI y KA. El peso de los áureos acuñados durante su reinado es muy variable pero parece que se fijó para ellos un estándar de 1/50 de la libra romana, es decir, un peso teórico de unos 6,5 gr. Existen algunos áureos pesados que probablemente eran pensados como binios (tal como lo indica el hecho de que en su anverso aparezca siempre un busto radiado) como así también algunos múltiplos.
Antoniniano de Probo
Antoniniano, 4,18 gr. Siscia. Anverso: IMP C M AVR PROBVS P F AVG, busto radiado y acorazado a la derecha. Reverso: RESTITVT OR-BIS / P / XXI Victoria coronando al emperador.

En la ceca de Roma se producen en el 281 algunos quinarios de oro, probablemente en conexión con la celebración del triunfo de Probo. También se continúa en esta ceca con la producción de algunos denarios en emisiones pequeñas para uso ceremonial. En las cecas de Ticino, Roma y Siscia se producen algunas denominaciones de bronce, que son generalmente identificadas como asses.

Otro aspecto de la continuidad es que se mantuvo en operaciones prácticamente el mismo conjunto de cecas activas durante el reinado de Aureliano: Lugdunum, Roma, Ticino, Siscia, Sérdica, Cízico, Antioquía, Trípolis y Alejandría. La producción monetaria del reinado de Probo es muy amplia, con gran cantidad de emisiones que se suceden unas a otras con considerable rapidez. Característico es un sistema de marcas de ceca sumamente complejo que revela la continuidad y perfeccionamiento del sistema burocrático de control de las acuñaciones establecido por Aureliano. Preanunciando la reforma de Diocleciano, comienzan a añadirse ahora en las marcas de ceca las letras iniciales del nombre de cada una de ellas, haciendo más sencilla la identificación de la proveniencia de cada ejemplar.

sábado, 30 de noviembre de 2013

La reforma monetaria de Aureliano del 274 d.C.

En el año 274, el emperador Aureliano logró volver a reunificar el Imperio romano tras 15 años de fragmentación. Era, en consecuencia, el primer soberano que contaba con una situación militar lo suficientemente firme como para poder dedicar atención a atacar de raíz el problema del deterioro de la moneda romana mediante una ambiciosa reforma (Como vimos en la entrada anterior, Aureliano ya había comenzado antes a combatir el fraude en la producción de moneda en la ceca de Roma).

La reforma


La reforma monetaria de Aureliano fue introducida en la primavera del año 274 d.C. Su objetivo era sin duda la reintroducción de un sistema monetario trimetálico (oro, plata y bronce) semejante al existente con anterioridad al descalabro del 260 d.C. y cuyo modelo teórico era probablemente el vigente durante el reinado de Caracalla o antes.

La señal de la puesta en marcha del nuevo sistema fue el inicio de la acuñación en las ocho cecas del ahora reunificado imperio de un nuevo antoniniano de mucho mejor calidad que sus inmediatos predecesores. Sin duda, la reforma fue precedida de un período de planificación y organización, necesario, sobre todo, en las cecas de los territorios recientemente recuperados.

Antoniniano con marca XXI

La nueva moneda


La nueva moneda presentaba viarios rasgos notables.


  • En primer lugar, su contenido de plata alcanzaba un promedio de entre el 4,5 y el 5 %, que puede parecer poco pero era mucho más de lo que los romanos habían encontrado en las monedas emitidas en los últimos 10 años. 
  • En segundo lugar, se introdujo una nueva técnica en la producción de los cospeles que permitía concentrar el contenido de plata en la superficie, otorgando a la moneda un tono plateado que le daba la apariencia de un mayor contenido de este metal que el realmente presente. 
  • En tercer lugar, la nueva moneda se acuñaba con un estándar de peso más alto, que los investigadores modernos sitúan en 1/84 (Bastien) o 1/80 (Estiot) de la libra romana, es decir, entre aproximadamente 3,85 y 4,05 gr. Finalmente, también representaba una indudable mejora en la calidad estética respecto de la producción de las cecas romanas de los últimos años, pues era acuñada con cuños delicadamente grabados con excelentes retratos del emperador y atractivos reversos.


Algunos autores llaman a esta nueva moneda “aureliano” o, más correctamente, “aureliniano” pero el hecho es que no sabemos cómo era designada en su tiempo. Por otra parte, antes que la introducción de algo nuevo, el objetivo de la medida era, como ya se señaló -conforme a un rasgo típico de la mentalidad romana-, la recuperación de un pasado que se consideraba virtuoso.

Antoniniano con marca KA

Algunos ejemplares del nuevo antoniniano se distinguen por llevar en el exergo del reverso la marca numeral XXI, que en algunos casos aparece en griego (KA). Pizas acuñadas en Siscia se distinguen por llevar un pequeño punto entre XX y I, que generalmente se interpreta como una prueba de que se ha querido representar dos cifras, 20 y 1. El significado de esta marca no ha podido ser dilucidado de manera concluyente, pero las dos tesis más aceptadas son: a) la que ve en la misma una referencia al contenido de plata de la moneda 20:1, es decir, un 5%, que como vimos es el porcentaje real aproximado b) la que lo interpreta como una marca de valor que señala una equivalencia de la moneda con 20 sestercios, es decir, 5 denarios (posición defendida por Kenneth Harl).

Personalmente, considero a esta segunda mucho más probable. Esto indicaría que la reforma implicó una retarifación de las monedas, pasando el nuevo antoniniano a valer 5 denarios en lugar de 2. Esta medida era la que hacía a la reforma ventajosa para el fisco y permitía compensar el alto costo del mejoramiento de la moneda.
Denario de Aureliano

Las otras denominaciones y la puesta en marcha del nuevo sistema


Junto con el nuevo antoniniano se acuñaron también una serie de fracciones, la más importante, un pequeño denario laureado con la leyenda VSV(alis). También se acuñaron, tras un lago intervalo, nuevamente sestercios, dupondios y asses pero solamente en la reabierta ceca de Roma y en pequeñas cantidades. Parece claro que se trataba de un tributo simbólico al viejo sistema de denominaciones romano antes que de emisiones destinadas a cumplir un papel económico efectivo.


La introducción de las nuevas monedas implicó, necesariamente, la desmonetización del viejo circulante y ello es confirmado por el testimonio del historiador Zósimo. El objetivo de la medida era lograr nuevamente la unidad monetaria del imperio, remplazando las monedas locales acuñadas por los imperios gálico y palmireno.

El remplazo en un período relativamente breve de tiempo de todo el circulante implicó la producción a gran velocidad de decenas de millones de los nuevos antoninianos. Esto fue posible gracias a una previa reorganización de las cecas de todo el imperio que impuso criterios y procedimientos de producción estandarizados, reconocibles en el uso más regular que comienza a hacerse a partir de este momento de las marcas de ceca y oficina.

viernes, 8 de noviembre de 2013

El reinado de Claudio Gótico y sus acuñaciones

Medallón del emperador romano Claudio Gótico
Claurdio Gótico - Múltiplo de 8 áureos (38,83gr.) acuñado en Milán - aprox. 268 d.C.

Un breve pero exitoso reinado


Claudio llegó al poder tras el asesinato de Galieno en una confusa conspiración cuyos responsables no podemos determinar. Inmediatamente tuvo que hacer frente a acuciantes problemas defensivos. Ante la oportunidad abierta por el conflicto entre los mismos romanos, un grupo de invasores germánicos penetró hasta el norte de Italia en una incursión de saqueo. El nuevo emperador pudo derrotarlos cerca del lago de Garda y entrar poco después a Roma con el prestigio de un general victorioso para asumir el consulado del 269 d.C.

En la primavera de ese mismo año, Claudio partió hacia la región danubiana para hacer frente a la amenaza de los godos, que se encontraban sitiando la ciudad de Marcianopolis. Claudio tuvo éxito en mover a los godos a enfrentarlo en una batalla campal cerca de Naissos que terminó con una completa y decisiva victoria de las fuerzas romanas. Se trataba de un gran logro que hizo mucho por revertir la alicaída moral romana y Claudio fue honrado en consecuencia, recibiendo del senado el título de Gothicus Maximus. Los godos del Danubio permanecerían tranquilos hasta el final del siglo III y la estabilización de esta frontera permitiría canalizar fuerzas hacia otros sectores donde eran necesitadas con urgencia. En el 270, Claudio se estableció en Sirmio, probablemente para terminar de organizar la defensa de la región pero sus planes se vieron interrumpidos por un brote de la plaga entre las tropas. El mismo emperador se contagió y falleció poco después.

Antoniniano del emperador romano Claudio Gótico

Claudio Gótico - Antoniniano (4 gr.) - Milán- fines de 268 d.C.

Su producción monetaria


La brevedad de su reinado y la gravedad de las amenazas militares a las que Claudio tuvo que hacer frente, no le permitieron introducir cambios significativos en la producción monetaria. La extrema penuria fiscal del Estado romano se refleja en el deterioro del antoniniano durante su reinado, cuyo contenido de plata cayó aún por debajo de los ya ridículos porcentajes comunes en los acuñados en nombre de Galieno. En algunos ejemplares, no alcanza siquiera el 1%. Los antoninianos de Claudio se ubican, sin duda, entre los peores productos de toda la larga historia monetaria romana: acuñados en cospeles diminutos e irregulares, frecuentemente descentrados y con cuños toscamente grabados. Entre sus motivos juegan, como era de esperar, un papel muy importante los temas militares (fides exercitum) y referencias a Victoria y Felicitas, entre otras.

Antoniniano del emperador romano Claudio Gótico
Claudio Gótico - Antoniniano (3,37 gr.) - Roma - aprox. 269 d.C.

En fuerte contraste con las monedas de vellón bajo, el reinado de Claudio señala una importante mejora en la calidad de las monedas de oro. Una de las primeras medidas adoptadas por Claudio fue, de hecho, mejorar la pureza y el peso de los áureos respecto de los estándares del reinado de Galieno. En efecto, mientras que su predecesor los había hecho acuñar a razón de 80 o 90 por libra romana, con Claudio se regresa a una norma de entre 60 y 70 y con una mucho mayor regularidad en el peso de los cospeles.

Especialmente interesante es una serie de grandes medallones de oro –múltiplos de ocho áureos- acuñados en Milán al comienzo del reinado de Claudio que en su reverso representan la Concordia exercitus (un ejemplo encabeza esta entrada). Sin duda, fueron producidos para recompensar a importantes oficiales del ejército y como una forma de asegurarse su lealtad para el nuevo soberano, que, como se señaló, había llegado al trono tras la muerte de Galieno en una confusa conspiración. Estas espectaculares piezas demuestran que las cecas se encontraban en posición de acuñar piezas al más alto nivel artístico.


viernes, 25 de octubre de 2013

La moneda romana bajo Galieno (260-268 d.C)

La producción numismática durante el reinado solitario de Galieno ofrece un fiel reflejo de las extremas dificultades experimentadas por el imperio en esos años críticos del siglo III, en los que la supervivencia misma del Imperio parecía amenazada. El reducido territorio bajo el control del emperador no se encontraba, evidentemente, en condiciones de generar recursos fiscales suficientes como para hacer frente a los crecientes gastos militares. El Estado debió recurrir al expediente habitual y el resultado de ello fue un abrupto y radical deterioro en la calidad de las acuñaciones.

El deterioro de las monedas

Al igual de lo que había sucedido durante los reinados de sus inmediatos antecesores, el antoniniano fue la moneda más afectada por esta situación. Su contenido de plata cayó permanentemente en los años en que Galieno ocupó el trono para llegar a tan sólo un irrisorio 2,5% en el 268 d.C. Al transformarse la principal denominación de plata del imperio de esta forma en una pequeña moneda de bronce, se dejó totalmente de lado la producción de las viejas monedas en ese metal, como el sestercio, que pasó a transformarse en una moneda de cuenta. Galieno acuñó sus últimos sestercios en el 262 d.C. Al igual de lo que sucedía con los denarios, algunos emperadores posteriores producirían todavía algunas series muy limitadas de monedas de bronce, (normalmente asses) para fines exclusivamente ceremoniales.

El impacto de la crisis fiscal también se hizo sentir en las monedas de oro. En efecto, el tamaño de los áureos se redujo considerablemente en este período y se los acuñó con pesos muy variables, llegando a salir de las cecas algunos ejemplares minúsculos de alrededor de un gramo de peso. Es probable que esto sea una señal de la generalización de la práctica del pesado de las monedas de oro. El valor de cada pieza habría sido determinado puntualmente mediante una balanza para cada transacción. Las monedas de oro habían dejado, de esta forma, de representar denominaciones con un valor garantizado por el Estado para transformarse en simples lingotes cuyo valor dependía exclusivamente de su contenido metálico.


La iconografía

El aspecto más notable de las acuñaciones de Galieno es, sin duda, su iconografía que incluye muchos tipos novedosos y muy originales, como la extraña serie de áureos con la leyenda del emperador en femenino (GALLIENAE AVGVSTAE), que ha intrigado a los numismáticos desde el Renacimiento (un ejemplo en la imagen sobre este párrafo).

También es muy llamativa una serie de antoninianos con representaciones de animales que conmemoran a varias divinidades (Apolo, Diana, Júpiter Líber-o Baco, Neptuno y Sol.) con la leyenda CONS AVG. Los motivos de estas monedas han sido interpretados como una propiciación ceremonial en período de crisis.



Más inusual todavía es una serie de monedas de bronce del final de su reinado que, en lugar de llevar el retrato del emperador en el reverso, tienen una representación del genio del pueblo romano, mientras que el reverso contiene sólo las letras es SC dentro de una corona de laurel y –sólo en algunos ejemplares- también la leyenda INT[roitus] VRB[is] "la entrada a Roma”. Estas acuñaciones han sido convincentemente relacionadas con el regreso de Galieno a Roma tras su visita a Atenas en el 266 d.C. (un ejemplo en la imagen sobre este párrafo).

martes, 1 de octubre de 2013

El binio (doble áureo) del emperador Treboniano Galo

Binio de Treboniano Galo con representación de Apolo sanador en el reverso

En esta entrada os presento una breve introducción al reinado de Treboniano Galo y su producción monetaria. Es un emperador hoy muy poco conocido pero que tuvo que hacer frente a uno de los períodos más críticos de la historia de Roma, signado por desastres militares y una terrible epidemia.


Un reinado en medio del caos


Tras la muerte de Decio, la situación general del imperio parece volverse caótica, acentuándose la debilidad de las fronteras y la lucha interna por el poder. Una vez más, un nuevo emperador tuvo que ser elegido en el acto. Las tropas escogieron a C. Vibio Treboniano Galo, gobernador senatorial de Moesia. Galo necesitaba hacer la paz rápidamente con los godos, tanto para estabilizar una situación militar que no podía revertirse con facilidad, como para viajar a Roma para asegurar su posición en el trono. Los godos accedieron a abandonar el territorio imperial pero a condición de conservar a sus cautivos y botín, y del pago por parte del imperio de una subvención anual. Tras acordar con los godos, Galo regresó a Italia, y su proclamación fue confirmada formalmente por el Senado. A la crisis militar se sumaba la devastación causada por la plaga, que parece haber alcanzado su punto más alto durante el breve reinado de Galo.

El pago de subsidios para garantizar la paz con los godos agravó, sin duda, la ya muy delicada situación fiscal del imperio forzando a una nueva reducción en el contenido de plata del antoniniano para poder cubrir los crecientes costos. El reinado de Treboniano Galo marcó así un nuevo piso para el antoniniano que comenzó a acuñarse con sólo un poco más de un 35% de plata.

Binio de treboniano Galo con reverso FIDES MILITVM 


El doble áureo, “binio”, de Treboniano Galo


El reinado de Galo marcó también un deterioro del áureo. Por primera vez, durante el reinado de Galo se redujo la pureza del oro utilizado para acuñarlos, que bajó del 99 al 97%. Además de ello, se recurrió al expediente de introducir un “doble áureo” (tradicionalmente denominado “binio”), una moneda de oro de mayor peso cuyo valor doble era señalado de la manera convencional por el retrato del emperador con corona rayada en el anverso. A pesar de equivaler teóricamente a dos áureos, el binio tenía un peso promedio de sólo 5,8 gramos, mientras que los áureos de Galo alcanzaban los 3,65 gramos. Es decir, que su contenido metálico se encontraba muy por debajo de los dos áureos de su valor nominal. David Sear considera que es probable que el binio haya sido valorado según su peso (Roman Coins and ther Values, vol. III, pág. 227) pero de ser así, no habría tenido ningún incentivo para introducir esta nueva moneda. En mi opinión, el objetivo del Estado romano era que la moneda fuera aceptada a su valor nominal, por lo menos por quienes la recibieran de éste, que habrían sido sobre todo soldados y funcionarios. Es difícil, sin embargo, que el binio circulara luego a su valor nominal en el mercado, cuando la constante manipulación del áureo ya había alertado a los actores económicos sobre la necesidad de determinar la calidad de cada pieza utilizada en una transacción.

La producción nuismática del breve reinado de Galo también se distingue por la originalidad de algunos de sus tipos de reverso, que sólo pueden interpretarse como alusiones a la compleja situación del imperio por esos años. El binio cuya imagen encabeza esta entrada constituye un claro ejemplo. Su reverso con la representación de Apolo “sanador” debe ser interpretada, sin duda, como un pedido al dios para que liberara a Roma de los padecimientos ocasionados por la plaga.

Binio de Treboniano Galo con reverso SALVS AVGG


El final


Tranquilizado temporalmente el frente del Danubio, nuevos problemas estallaron en Oriente. En el 251, Sapor anexó Armenia. Y poco después tomó Nisibis. En una brillante campaña relámpago llegaría el año siguiente a capturar Antioquía. Desde 252 hasta bien entrado el 253, los persas aterrorizaron la zona circundante, pero la población de la región organizó su propia resistencia militar frente al enemigo, logrando que Sapor se viera, finalmente, forzado a retirarse. A todo ello se sumó, desde el verano del 253, la proclamación de Marco Emilio Emiliano -el sucesor de Galo como gobernador de Moesia-, por sus tropas. Su posterior marcha sobre Roma para enfrentar a Galo alentó al rey godo Cniva a aprovechar la situación y a renovar las hostilidades. Como habían quedado pocas tropas en la provincia, pudo avanzar sin muchos problemas hasta Macedonia. Al mismo tiempo, Emiliano salía vencedor de la guerra civil y Galo era asesinado.

El objetivo de Emiliano puede haber sido volver al Danubio para asegurar esa frontera antes de proceder contra Persia. Sin embargo, tuvo que hacer frente a un nuevo rival por el dominio del trono imperial, Valeriano. Los ejércitos de ambos se encontraron en septiembre de 253, cerca de Spoletium, donde Emiliano, antes del inicio de la lucha, fue asesinado por sus propios hombres, que reconocieron como emperador a Valeriano.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Trajano Decio y la serie de los “divi” honrando a emperadores divinizados

Antoniniano de Trajano Decio en homenaje a Alejandro Severo - serie de los divi
Antoniniano de Trajano Decio en homenaje  a Alejandro Severo

Decio y su llegada al trono


Decio nació en Budalia, cerca de Sirmio (hoy en Serbia). Sería, en consecuencia, el primero de una larga serie de emperadores que la región de Iliria daría al mundo romano. Sin embargo, a diferencia de los emperadores-soldados del último tercio del siglo III d.C., antes de llegar al trono, Decio había alcanzado los más altos niveles de la sociedad imperial, habiendo sido cónsul y prefecto de la ciudad de Roma y habiéndose unido por matrimonio con la tradicional aristocracia senatorial.

Las versiones que han llegado hasta nosotros sobre su ascenso al trono contienen, sin duda, algunas elaboraciones posteriores que intentan exculpar a Decio de su responsabilidad en la usurpación contra Filipo. Habiendo sido enviado, como vimos, por éste a Iliria para sofocar la revuelta de Pacatiano, terminó, en mayo o junio del 249, siendo proclamado emperador por sus tropas, supuestamente en contra de su voluntad. Decio contaba para ese entonces con unos 60 años de edad.

Antoniniano de Trajano Decio en homenaje a Nerva - serie de los divi
Antoniniano e Trajano Decio en homenaje  a Nerva


La serie de los divi


En líneas generales, la política de Decio fue claramente conservadora y respondía, aparentemente, a un diagnóstico que adjudicaba los problemas del imperio a un distanciamiento de sus valores tradicionales. Ello fue especialmente claro en el ámbito de la religión. Decio promulgó un edicto requiriendo que todos los habitantes del Imperio tomaran parte en sacrificios a los dioses tradicionales por la seguridad del imperio. Las autoridades emitirían a cada persona un certificado una vez que hubiera cumplido con la orden. La negativa de los cristianos a participar dio inició a la primera gran persecución sistemática de la iglesia.

La reverencia por el pasado de Roma y la insistencia en la necesidad de recuperar las viejas virtudes que la habían llevado a la grandeza como único remedio para los problemas de la época es, también, uno de los ejes temáticos de las monedas de Decio. Ello es particularmente claro en la famosa serie de antoninianos acuñada en Roma por Decio en honor de los “divi”, once emperadores del pasado que habían sido divinizados tras su muerte, aunque, enigmáticamente, se incluye a Alejandro Severo, que nunca había sido oficialmente elevado al rango de Dios. Los otros diez emperadores conmemorados son Augusto, Vespasiano, Tito, Nerva, Trajano, Adriano, Marco Aurelio, Cómodo y Septimio Severo.

Antoniniano de Trajano Decio en homenaje a Nerva - serie de los divi

Antoniniano e Trajano Decio en homenaje a Cómodo

Los retratos reproducen los de las monedas acuñadas por cada uno de estos emperadores pero llevan, por supuesto, siempre la corona de rayos que indica que se trata de Antoninianos. Sólo se acuñan dos reversos dentro de esta serie, un altar desde el que se eleva una llama y un águila con las alas abiertas. La leyenda del anverso siempre contiene alguna versión del nombre de cada emperador acompañado del epíteto “divo”, mientras que en el reverso sólo figura el término CONSECRATIO, que hace referencia al proceso de divinización oficial llevado a cabo por el senado.

Es muy interesante que los emperadores homenajeados en esta serie no son los que cabría esperar de acuerdo con la visión que del pasado imperial presenta la historiografía senatorial. Particularmente, la inclusión de una figura como Cómodo (del que las fuentes literarias transmiten una imagen unánimemente negativa) es particularmente elocuente en ese sentido. En mi opinión, ello se explica porque los antoninianos estaban dirigidos a un público amplio y se incluyeron aquellos soberanos divinizados de los que la tradición oral de la población del imperio conservaba una imagen positiva. De allí la presencia del hijo de Marco Aurelio, quien era recordado por el pueblo romano como un organizador de magníficos espectáculos. Por otra parte, también es llamativa la lista de aquellos emperadores divinizados que Decio omitió de la serie: Julio César, Claudio, Lucio Vero, Pertinax y Caracalla. Considero probable que el primero fuera dejado de lado porque no se lo consideraba un emperador, mientras que los otros cuatro por no eran juzgados como figuras suficientemente relevantes.

Antoniniano de Trajano Decio en homenaje a Augusto - serie de los divi
Antoniniano e Trajano Decio en homenaje  a Augusto

A pesar de su propaganda conservadora y su homenaje a las virtudes del pasado, el reinado de Decio no implicó ninguna ruptura en el proceso de deterioro de la moneda romana. Mientras se rendía homenaje a los emperadores del pasado, los pocos denarios imperiales que seguían circulando eran simplemente reacuñados como antoninianos. Es decir, se duplicaba su valor nominal sin modificar su contenido metálico. La introducción de un “doble sestercio” por Decio parece indicar que las subas de precios habían alcanzado un nivel que había vuelto obsoleto al sestercio, una moneda que por algo más de dos siglos y medio había sido una de las piezas centrales del sistema monetario romano. 

martes, 17 de septiembre de 2013

El antoniniano desplaza al denario: más sobre la moneda romana durante el reinado de Filipo el árabe

denario del emperador romano Filipo el árabe
Denario circa 244-247 d.C., AR 2,38 gr. Anverso:  IMP M IVL PHILIPPVS AVG Busto laureado, drapeado y con coraza a la derecha. Reverso: PIETASAVGG bustos enfrentado de Filipo II y Otacilia, RIC 43a. Extremadamente raro y entre los mejores de los pocos ejemplares conocidos.


Continuando la última entrada, regreso al reinado de Filipo porque marca en muchos sentidos el comienzo de una nueva etapa en la producción monetaria romana, visible en dos cambios de gran trascendencia: El desplazamiento definitivo del denario como pieza central del sistema de denominaciones romanas y la introducción del sistema de marcas de officinae en la ceca de Roma.

Si bien durante el reinado de Filipo todavía se acuñaron ocasionalmente denarios, es claro que esta denominación dejó por estos años definitivamente de formar parte regular del sistema monetario. El antoniniano, un doble denario cuyo valor era señalado por el busto con corona radiada del emperador en el anverso se transformó de esta manera en la moneda principal del mundo romano y se la acuñó en enormes cantidades y con muy baja calidad, marcando un considerable incremento en el valor nominal del circulante sin una suba paralela de su valor metálico.

La acuñación de monedas de oro es durante el reinado de Filipo mucho más rara que durante el de su predecesor Gordiano III pero los sestercios siguieron siendo emitidos en grandes cantidades. En mi opinión, ello indica que, a pesar de la expansión de la masa monetaria y el deterioro en el contenido metálico del antoniniano, la inflación no era todavía muy alta. Por el contrario, el sucesor de Filipo, Trajano Decio, se vería obligado a introducir un doble sestercio para reaccionar frente a la suba de precios.

Sestercio del emperador romano Filipo el Árabe
Sestercio 244 d.C. 23,12 gr. IMP M IVL PHILIPPVS AVG Busto laureado, drapeado y con coraza a la derecha. Reverso: SALVS AVG Salusde  pie, cabeza a la izquierda, alimentando serpiente, altar, patera y cetro. S C en campo. RIC 187.

Durante el reinado de Filipo, Roma siguió siendo el principal centro de producción de monedas, pero los crecientes volúmenes de acuñación de antoninianos representaban un enorme desafío para el Estado romano y hacían necesaria la asistencia de algunas cecas provinciales en la tarea. Es probable que una de esas cecas fuera Viminacium en la región danubiana y otra Antioquía en Oriente. Se trataba de dos zonas en las que, por la concentración de tropas, el Estado debía realizar grandes desembolsos, por lo que era conveniente contar con producción local de monedas para hacerles frente.

Un hecho importante en este contexto, es la aparición a partir del año 248 d.C. de marcas de officinae en los antoninianos acuñados en Roma, que ponen en evidencia que esa ceca contaba con seis talleres independientes que cada uno acuñaba sus propios tipos de reverso específicos dentro de cada serie. Es la primera señal de un cambio que se acentuará en el futuro y que refleja la necesidad de una organización productiva más eficaz para hacer frente al fuerte incremento en la producción monetaria representado por la acuñación de antoninianos cada vez más depreciados.

martes, 3 de septiembre de 2013

La historia monetaria de Roma de Maximino a Gordiano III

Denario del emperador romano Maximino el Tracio
Denario de Maximino el Tracio

Siguiendo con la serie de entradas sobre la historia monetaria de Roma trato aquí los primeros años del período que habitualmente se conoce como la "crisis del siglo III d.C."

De la muerte de Alejandro Severo al ascenso de Maximino


Alejandro Severo y su influyente madre, Julia Mamea, fueron asesinados en los cuarteles de invierno de sus tropas cerca de Maguncia, en los primeros meses del año 235 d. C.

Las tropas proclamarían a Maximino, un general de origen relativamente humilde que había ascendido desde las filas del ejército gracias a las nuevas posibilidades de promoción abiertas por las reformas de Septimio Severo. Se trataba de un verdadero emperador-soldado, un símbolo de los desplazamientos de poder que se estaban produciendo dentro de la estructura política del imperio. Su reinado de tan sólo tres años estaría íntegramente ocupado con operaciones militares en las fronteras del Rin y el Danubio y nunca visitaría la ciudad de Roma.

Maximino vivía frugalmente y no era partidario de buscar la paz pagando subsidios a los enemigos de Roma. Aunque no era avaro con las tropas, tampoco hubo despilfarro en materia de salarios y donativos. Para financiar las operaciones militares, el nuevo emperador fue estricto con la recaudación de impuestos y exigió pagos extraordinarios de ricos y pobres por igual.

A pesar de todas estas medidas, el contenido de plata de los denarios acuñados en nombre de Maximino tuvo una nueva caída respecto del ya pobre nivel de los acuñados por Alejandro Severo. También se redujo el peso y tamaño de las diversas denominaciones de bronce.

Maximino representaba un nuevo tipo de emperador que no buscaba relacionarse con las elites dominantes del imperio de las maneras tradicionales. Su reinado marcaría el comienzo de un período de reiterada inestabilidad política que tendería a agravar los problemas económicos y fiscales del Estado romano.

La revuelta de los Gordianos


A finales de marzo del 238 d.C., estalló una revuelta en Thysdrus (hoy El Djem), en la provincia de África Proconsular, que tuvo su punto de partida en la resistencia de los terratenientes frente a los recaudadores imperiales. El gobernador de la provincia, el anciano M. Antonio Gordiano Semproniano Romano participó de la revuelta y fue aclamado como emperador, tomando a su hijo homónimo como su colega en el trono. 

Denario de Gordiano I

Cuando el gobernador de Numidia intervino con una legión para sofocar la revuelta, la situación de los Gordianos se volvió desesperada. Unas tres semanas después de su proclamación, fueron derrotados en forma decisiva ante los muros de Cartago. Gordiano II murió en la batalla y su padre se ahorcó en la ciudad.

Este parecía haber sido el final del incidente, sin embargo, los gordianos se habían encargado de anunciar la usurpación al senado romano, que se apresuró a apoyarlos. Maximino y su hijo fueron condenados como enemigos públicos, y sus funcionarios y simpatizantes en la ciudad, asesinados. El apoyo del senado hizo que los nuevos emperadores fueran reconocidos en muchas provincias.

La proclamación de Pupieno y Balbino


Cuando la noticia del rápido final de los Gordianos llegó a Roma, ya era demasiado tarde para cambiar de rumbo. Los emperadores muertos fueron deificados, y dos nuevos ocupantes del trono elegidos entre los principales senadores, M. Clodio Pupieno Maximo y D. Celio Calvino Balbino. El mismo día de su designación (a finales de abril o principios de mayo 238) Pupieno y Balbino fueron forzados por la plebe de Roma a aceptar como su colega -con el rango de César- al nieto de Gordiano I, M. Antonio Gordiano (Gordiano III), quien sólo tenía unos trece años de edad.

Antoniniano de Pupieno


Maximino marchó con un ejército hacia Italia decidido a aplastar a los insurgentes. A primera vista, el improvisado ejército reunido por sus adversarios parecía no ser rival para sus experimentadas tropas. Sin embargo, en lugar de avanzar rápidamente hacia la capital, Maximino se demoró en el sitio de la ciudad de Aquileya. A pesar de este retraso, el viejo soldado todavía habría podido salir victorioso, pero su insistencia excesiva en el esfuerzo y la disciplina sólo generaron desafección entre sus agotadas y desmoralizadas tropas. Después de cuatro semanas -principios de junio de 238- el ejército, finalmente, se amotinó, dio muerte a Maximino y reconoció a Pupieno, Balbino y Gordiano III como legítimos soberanos.

La noticia de la muerte de Maximino fue recibida con entusiasmo en Rávena y Roma. Pupieno y Balbino fueron reconocidos en todo el imperio pero su situación no dejaba, por ello, de ser precaria. A las diferencias entre ambos se sumaba el problema de qué papel adjudicar a Gordiano III.

La muerte de Pupieno y Balbino y el reinado de Gordiano III


El principal problema, sin embargo, era el económico. Para financiar su campaña contra Maximino y los donativos que todo nuevo emperador debía otorgar a las tropas, Pupieno y Balbino reintrodujeron el Antoniniano, la moneda inventada por Caracalla unos 25 años antes pero acuñándolo ahora en cantidades millonarias y con un contenido de plata todavía más bajo. Su valor nominal era de dos denarios pero su contenido de plata representaba sólo el 70% del contenido de plata de esas dos monedas. De esta forma, el sistema monetario romano pasaba prácticamente a ser fiduciario, pues el respaldo metálico al valor de la moneda sería, a partir de este punto, meramente simbólico.

Antoniniano de Gordiano III


Pupieno y Balbino nunca ganaron la confianza del ejército y después de tan sólo dos meses en el poder, a principios de agosto 238, fueron asesinados en Roma por la guardia pretoriana, que proclamó al joven Gordiano III como Augusto. Durante los próximos años el imperio sería controlado por los consejeros del joven emperador, que sería alentado a mostrar respeto por el Senado y a restaurar sus antiguos derechos y privilegios.

El nuevo gobierno intentó, también, evitar la reputación de rapacidad, que tan costosa había resultado para Maximino, y se hicieron esfuerzos para reducir la carga fiscal. La solución fue, una vez más, el deterioro de la moneda. El denario dejó de acuñarse y el antoniniano se produjo en cifras astronómicas, sufriendo su calidad un gradual deterioro a lo largo de su reinado.

miércoles, 26 de junio de 2013

Más sobre la moneda de Próculo hallada el año pasado en Inglaterra


Dos aficionados británicos a la detección de metales descubrieron el pasado 7 de noviembre en North Yorkshire la segunda moneda conocida a nombre del Próculo, un ignoto usurpador que pretendió ocupar el trono del Imperio Romano en el año 280 d.C. (la imagen encabeza esta entrada). El año pasado reporté aquí en detalle sobre la polémica ocasionada por el hallazgo, cuando Roger Bland, un reconocido especialista del Museo Británico y del Portable Antiquities Scheme (un programa de registro de hallazgos arqueológicos en Inglaterra), declaró que, en su opinión, se trataba de una falsificación del Renacimiento. La moneda en cuestión fue ofrecida en subasta en abril pero no encontró comprador, aparentemente, porque hubo una única oferta que no alcanzó a cubrir el valor de reserva.

La intervención de Roger Bland y el Portable Antiquities Scheme


Es indudable que la opinión de Roger Bland logró sembrar dudas sobre la autenticidad de la moneda y ello movió a los coleccionistas a la cautela. Nadie quiso apostar tanto dinero (el valor se estimaba entre 60.000 y 80.000 libras esterlinas) por una pieza denunciada como falsificación por los expertos del Museo Británico. Sin embargo, la actuación de Roger Bland y del Portable Antiquities Scheme en este caso ha sido, en mi opinión, bastante extraña, por decir lo menos. En primer lugar, Bland calificó a la moneda como falsificación en declaraciones a la prensa y SIN HABERLA EXAMINADO.

El Portable Antiquities Scheme se negó, en consecuencia, a incluir el hallazgo en su base de datos de piezas de valor arqueológico encontradas en Inglaterra, declarando de esta forma, indirectamente, que se la considera una falsificación. Tampoco se lo incluyó como el hallazgo de una copia renacentista, lo que a mi juicio sólo puede indicar que se duda de que la pieza haya realmente sido hallada por los aficionados británicos. Ello equivale a decir que se los acusa de pretender hacer pasar una copia renacentista por un hallazgo arqueológico para darle credibilidad. Sin embargo, no se interpuso ninguna objeción a la realización de la subasta, lo cual es contradictorio.


¿Falsa o auténtica?


No me es posible afirmar, por supuesto, que la moneda sea auténtica pero la condena de las autoridades arqueológicas inglesas me parece poco profesional, en tanto que no se basa en un análisis detallado del ejemplar. Por otra parte, como ya expresé en mi otra entrada sobre este tema, me parece muy poco probable que esta moneda de Próculo sea una falsificación renacentista. Recordemos que existe un segundo ejemplar (imagen sobre este párrafo) que fue adquirido en subasta en la década del 80 por el Gabinete numismático de Munich. Las opiniones sobre su autenticidad están divididas. El ejemplar hallado en Inglaterra procedería de los mismos cuños.


¿Qué pasará con esta moneda? Difícil decirlo. Por ahora sigue en poder de los aficionados británicos que la encontraron. Yo, en su lugar, sometería la pieza al análisis independiente de algunos numismáticos de gran prestigio antes de intentar nuevamente ponerla a la venta.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Magnífico medallón de Probo


En la próxima subasta de la casa alemana Numismatik Lanz que se llevará a cabo en Munich los próximos 10 y 11 de diciembre se incluye una pieza que no podía dejar de comentar aquí: este magnífico medallón de bronce de Probo.

Sin duda, una obra maestra del arte numismático romano, en una época que tradicionalmente se consideró como una de “decadencia” respecto de los estándares estilísticos del Alto Imperio. En el anverso encontramos la leyenda IMP C PROB VS-F P AVG y vemos un busto de Probo (en realidad es una representación casi desde la cintura que hace pensar en un bajorrelieve antes que en una moneda) con corona de laurel y armadura mirando hacia la izquierda. El brazo izquierdo aparece en frente y sobre el codo pasa la capa imperial (el paludamentum). La mano derecha no se percibe pero sostiene un globo con una Victoria. El nivel de detalle es muy alto y la excelente conservación de este ejemplar permite apreciarlo en todo su nivel. En el reverso, encontramos un motivo frecuente en los medallones de Probo, las tres Monetae de pie con vestido largo, cada una de ellas portando escala y cornucopia. Tienen pilas de monedas a sus pies y están acompañadas por la leyenda MONETA A-VG.