Mostrando las entradas con la etiqueta Bajo Imperio. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Bajo Imperio. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de agosto de 2016

La maiorina (AE 1) de Magnencio con el crismón


Magnencio fue un oficial militar nacido en la Galia pero de ascendencia germánica (303-353 d.C.) que en el año 350 encabezó una exitosa conspiración contra el emperador Constante -el hijo de Constantino-, que se había vuelto muy impopular con el ejército. Magnencio fue proclamado emperador y Constante asesinado.

Los intentos de buscar una conciliación con Constancio II, el hermano de Constante que reinaba en las provincias orientales, fracasaron y Magnencio tuvo que iniciar los preparativos para una guerra civil.

La moneda cuya imagen acompaña esta entrada es una de las acuñaciones más famosas de Magnencio, sobre todo porque fue la primera moneda en presentar como motivo principal en su reverso al crismón (el monograma compuesto por las primeras letras griegas del nombre de Cristo). Este símbolo ya había aparecido en monedas de Constantino y sus hijos, pero siempre como una pequeña marca de control o dentro del estandarte militar conocido como labarum.

El gran numismático Pierre Bastien vio a esta moneda como parte de la campaña de propaganda de Magnencio contra Constancio II. Según esta tesis, Magnencio emitió las monedas con el crismón para ganarse el favor de los cristianos ortodoxos que estaban descontentos con la política religiosa de Constancio II y su apoyo al arrianismo. El arrianismo era una corriente teológica que contaba con muchos adeptos en el Oriente del imperio y veía a Cristo como un ser creado, y que por lo tanto no había existido desde siempre. La corriente opuesta, la ortodoxa nicena, concebía a Cristo como una parte de la Trinidad que había existido desde siempre.

En el reverso de la moneda de Magnencio el crismón aparece acompañado de las letras griegas alfa y omega- Es posible ver en las mismas en alusión al pasaje del evangelio de Juan que afirma: "Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el que es y que era, y que ha de venir, el Todopoderoso". Un pasaje que era una consigna central para los ortodoxos en su disputa con los arrianos. 

Posteriormente, Bastien expresaría dudas sobre esta interpretación, teniendo en cuenta la poco clara identificación religiosa de Magnencio. Sin embargo, creo que eso es irrelevante a la cuestión. FUeran cuales fueses sus creencias personales, Magnencio sin duda tenía interés de buscar el apoyo de los cristianos ortodoxos, que podían ser sus aliados naturales en la lucha contra el arriano Constancio.

jueves, 4 de febrero de 2016

La moneda de Vellón al inicio del reinado de Constantino

Constantino I como César, nummus de vellón bajo, 6,9 gr. Tréveris

El sistema monetario introducido por Diocleciano en el 293 d.C. se conservó, por lo menos en lo que a peso y calidad de las monedas se refiere, sin cambios significativos por más de 20 años. Sin embargo, tras su retirada del poder, en el conflictivo clima político generado por la disolución de la segunda tetrarquía, se iniciaría un camino de deterioro de las denominaciones de vellón bajo que trastocaría las bases del sistema monetario y sería el modelo de un proceso de crisis recurrente que se repetiría durante todo el siglo IV.

Constantino desempeñaría un papel central en la desestructuración del sistema monetario de la tetrarquía, tanto en lo que se refiere a los estándares de las denominaciones vigentes como al lenguaje iconográfico de sus representaciones. Este cambio no sería, sin embargo, el resultado una política planificada o de una reforma general, sino la consecuencia de una serie de medidas parciales y de emergencia que, en su efecto acumulativo, generarían un nuevo paradigma, que los sucesivos triunfos de Constantino sobre todos sus rivales harían extensivo a la totalidad del imperio.

Parece probable que Constantino acuñó las primeras monedas en su nombre sólo después de que Galerio hubiera confirmado su posición en el trono como nuevo César de Occidente, pues en las mismas asume ese título y no el de Augusto que le había sido conferido por las tropas de su padre en York. Los retratos de Constantino en sus primeras acuñaciones en Tréveris (entre 306 y 307 d.C.) marcan ya una clara ruptura con el estilo de representación habitual de los soberanos de la tetrarquía y se diferencian claramente del retrato que será incluido en las monedas producidas en su nombre por sus colegas (véase la imagen que encabeza esta entrada). A pesar de que este primer retrato monetario de Constantino mantiene el pelo corto típico de los Tetrarcas, presenta un rostro completamente diferente con un aire sereno y juvenil, y sin la barba y el ceño fruncido que eran típicos del estilo anterior.
Constantino I como César, nummus de vellón bajo, 7,4 gr. Tréveris

Otro punto de ruptura significativo con las acuñaciones tetrárquicas es la producción en el 307 de algunos nummi con una representación de marte en el reverso. Estas monedas parecen evocar a Marte como nuevo patrón divino de Constantino y marcan un claro distanciamiento respecto de las asociaciones religiosas estandarizadas establecidas por Diocleciano con las figuras de Júpiter y Hércules.

El cambio de estilo sería rápidamente acompañado de un cambio en el estándar monetario. El proceso fue iniciado ya a comienzos del año 307 d.C., por Constantino en las cecas bajo su control –Londres, Tréveris y Lugdunum- y consistió en una brusca reducción tanto del peso como del contenido de plata del nummus, que pasa de los 10,3 a los 6,5 gr. de peso teórico, es decir, de un estándar de 1/30 de la libra romana a otro de 1/48 o 1/50. Al mismo tiempo, la proporción de plata en la composición de la aleación metálica se reduce aproximadamente a la mitad, bajando de alrededor de un 4% a un 2%. Es decir que el contenido real de ese metal por cada pieza se reduce a casi un tercio del previo a esta reforma, pasando de aproximadamente unos 0,4 a unos 0,13 gr.
Constantino I como Augusto Nummus de vellón bajo 7,6 gr. Lugdunum

Tras la reducción en el estándar, se acuñaron en la ceca de Lyon algunas monedas en los años 308-9, que llevan en el reverso las letras: CI HS. la interpretación más convincente es que se trata de una marca de valor que incluye la tradicional abreviatura para el sestercio (HS) y que fija para el nummus depreciado un valor de 100, es decir, de 25 denarios (véase la imagen sobre este párrafo. Es claro que la reducción del peso no vino acompañada de un cambio en el valor nominal de la pieza, pues de lo contrario la depreciación no habría reportado ningún beneficio al Estado.

¿Qué impulsó a Constantino a tomar una medida de este tipo? Se trató sin duda de una solución de emergencia ante la falta de recursos para atender los pagos del Estado. Tal como había sucedido reiteradamente durante el siglo III d.C., el deterioro del estándar monetario era una manera de resolver, por lo menos en el corto plazo, los problemas financieros del Estado dado que permitía incrementar la capacidad de pago nominal del fisco con la misma cantidad de metal disponible. En lugar de recurrir al expediente utilizado por Diocleciano y sus colegas en el 301 d.C. -una revaluación de las monedas sin alterar las características físicas de las mismas-, Constantino prefirió volver a la práctica tradicional de deteriorar la composición metálica de la moneda pero mantener inalterado su valor nominal. El efecto final era el mismo pero sin duda la forma elegida por Constantino era mucho más eficaz dado que la percepción del cambio por parte de los actores económicos era gradual mientras que en una revaluación nominal por decreto la reacción de los mismos sería más rápida.

Mapa ilustrando la expansión gradual de los territorios del Imperio Romano controlados directamente por Constantino

Esta medida iniciaría un ciclo e reiteradas devaluaciones de la moneda de vellón bajo que sería una característica recurrente del sistema monetario bajoimperial. Los estándares se modifican tan rápidamente que la clasificación de las monedas mismas se hace compleja, particularmente porque no conocemos los nombres de las diferentes piezas que circularon durante el período, por ello se ha impuesto en la numismática la convención de clasificarlas a partir de sus diferentes módulos, según el siguiente sencillo esquema:

Clasificación por diámetro de las monedas de vellón del Bajo Imperio Romano

AE1 desde 25 milímetros
AE2 desde 21 milímetros
AE3 desde 17 milímetros
AE4 menos de 17 milímetros

El ciclo de depreciaciones que se inicia con la devaluación de Constantino es relacionado habitualmente con los costos de las guerras civiles producidas por la disolución del sistema tetrárquico. Sin embargo, esa puede ser difícilmente la causa de la primera depreciación llevada a cabo por Constantino, que todavía no se había visto involucrado en conflictos militares internos. Es necesario considerar que los territorios controlados por el hijo de Constancio incluían una de las fronteras más problemáticas, cuya defensa representaba, sin duda, una parte importante del costo militar total del imperio y que sólo contaba con los recursos fiscales de Hispania, Britannia y la Galia para cubrir esos gastos. Los primeros años de reinado de Constantino estuvieron signados, además, por una intensa actividad militar en la frontera contra alamanes y francos y por ambiciosos proyectos de construcciones públicas. Por otra parte, el destino trágico de Severo demostraba claramente los riesgos que implicaba una política fiscal demasiado estricta, particularmente para un soberano novel. Por ello, no puede sorprender que, una vez separada esta región del resto del imperio, Constantino tuviera que recurrir, tras tan sólo pocos meses en el poder, a un relajamiento de los estándares monetarios ante la imposibilidad de financiar de otra forma su déficit presupuestario. 

martes, 26 de febrero de 2013

La reforma monetaria de Diocleciano 5° parte


Fragmento del Edicto de precios máximos de Diocleciano. Como puede verse, es una lista de productos con sus precios estipulados en denarios comunes

Aquí os dejo la quinta y última parte de la serie sobre la reforma monetaria de Diocleciano, en la que culmino tratando las medidas adoptadas por el gobierno para controlar la inflación generada por la introducción del nuevo sistema (aquí podéis encontrar la primera, segunda, tercera y cuarta partes).

Como vimos en la última parte de esta serie, la aplicación de la reforma monetaria de Diocleciano generó un fuerte incremento de la inflación en el Imperio Romano. Es decir, produjo un efecto totalmente contrario al pretendido. El gobierno reaccionó de la única forma en que sabía hacerlo, intentando imponer por fuerza de ley una solución. En enero del 300 d.C. fueron así, según la interpretación más aceptada, retarifadas las monedas del sistema, pasando el nummus de 5 a valer 12,5 denarii communes y el argenteus de 25 a 50. El valor del oro parece no haber sido modificado, pero como el mismo había perdido su verdadera condición monetaria para transformarse en un bien negociable, estaba sujeto a fuertes presiones inflacionarias y era percibido como la mejor reserva de valor.

Semejante incremento nominal del dinero circulante sin ningún cambio real en el número o la calidad de las monedas disponibles fue seguida, como era de esperar, por una casi inmediata readecuación, en la misma proporción, del precio de los bienes.

Una segunda reacción del gobierno fue el famoso Edicto de pretiis rerum venalium (edicto sobre los precios de los bienes comerciales) sancionado en el 301 d.C., que intentaba fijar, bajo pena de muerte, valores máximos para todo tipo de bienes y servicios, expresados en denarii communes. Otro fracaso estrepitoso. La medida tuvo que ser retirada, según reporta Lactancio, porque los comerciantes retiraron todos sus bienes del marcado. En septiembre del 301, los tetrarcas emitieron un segundo edicto doblando el valor de todas las denominaciones por encima de un denarius communis, pero preservando las tasas de conversión entre las distintas monedas. Una copia del edicto se ha conservado de manera fragmentaria en la ciudad de Afrodisias, en Asia menor.

El público había aprendido a reaccionar frente a medidas de este tipo y la readecuación de los precios fue casi inmediata. El mismo gobierno daba el ejemplo al doblar inmediatamente tras la sanción del edicto el sueldo de todos los funcionarios.

El sistema monetario de Diocleciano produjo, entonces, a fin de cuentas, un resultado completamente opuesto al pretendido, inflación y desconfianza en los medios de pago. Su política no generó, sin embargo, tal como a veces se señala, una desmonetización de la economía y un regreso al trueque como forma privilegiada de intercambio. Todo lo contrario, la reforma tuvo éxito en unificar a todo el mundo romano en un único sistema monetario y en hacer de la moneda el medio de pago habitual para todo tipo de transacciones.

Diocleciano generó de manera involuntaria las bases de lo que sería el régimen monetario del Bajo Imperio Romano, pues dio nacimiento a un sistema dual basado, por una parte, en piezas de oro utilizadas como lingote y valoradas según el precio del metal en el mercado, y, por otra, monedas de vellón bajo cuya calidad y valor se deterioraban permanentemente, generando fuertes presiones inflacionarias que perjudicaban, sobre todo, a los estratos inferiores de la sociedad.

martes, 29 de enero de 2013

La reforma monetaria de Diocleciano -1° parte


Áureo pesado (6,56 gr.) acuñado en la ceca de Roma en el año 286d.C.

Os presentó aquí la primera parte de una serie de cuatro entradas dedicadas a analizar en profundidad la reforma monetaria introducida por Diocleciano a finales del siglo III d.C., que sería, en muchos sentidos, el punto de partida del sistema monetario característico del Bajo Imperio.

Introducción


El ascenso de Diocleciano al trono del Imperio Romano en el año 284 d.C. no se diferenció del de la mayoría de sus fugaces predecesores durante el conflictivo siglo III d.C.: el asesinato en circunstancias confusas de un emperador y la elección, por parte del ejército, de un sucesor entre sus propias filas. Pero el nuevo soberano lograría romper con el ciclo de inestabilidad vigente desde hacía décadas e iniciar un reinado duradero signado por profundas reformas en muchos de los aspectos centrales de la organización del Estado. Algunas de ellas, como el establecimiento de la tetrarquía (un gobierno de múltiples emperadores), serían sólo experimentos que carecerían de continuidad, pero otras, como la reforma fiscal y la creación de una burocracia, sentarían las bases de lo que conocemos como el Bajo Imperio Romano.

Uno de los puntos más complejos de los cambios políticos introducidos por Diocleciano y sus colegas fue su esfuerzo por dotar al mundo romano de un nuevo sistema monetario. El deterioro en la calidad de la moneda, la pérdida de confianza en la misma y la inflación eran tres problemas heredados a los que Diocleciano debía enfrentar si pretendía que sus planes fiscales y administrativos fueran viables. En el año 274 d.C., el emperador Aureliano había ya introducido una reforma monetaria para enfrentar estos desafíos pero su impacto fue limitado y sus nuevos estándares fueron rápidamente relajados. Los cambios llevados adelante por los tetrarcas tendrían, sin embargo, un impacto mucho más profundo, sobre todo porque se irían aplicando por etapas en un período prolongado de tiempo.
Anverso del medallón de los tetrarcas del tesoro de Beaurains

Preludio: las monedas de oro de Diocleciano


En el año 285 d.C., Diocleciano nombró al experimentado militar Maximiano como César, es decir, como su colega y heredero al trono. Al año siguiente, lo promovió a Augusto, estableciendo, de hecho, una diarquía. Durante estos primeros años de reinado, el afianzamiento de su poder y el restablecimiento de las fronteras mantuvieron ocupados a Diocleciano y su colega, por lo que la política monetaria no recibió demasiada atención, continuándose con la acuñación de las denominaciones vigentes.

Diocleciano y Maximiano dieron, sin embargo, un primer paso al mejorar el estándar de las monedas de oro, llevando, en el año 286 d.C., el peso teórico del áureo de 1/70 de la libra romana a 1/60, lo que equivale a unos 5,4 gramos aproximadamente. También se acuñarían, en la ceca de Roma, algunos áureos ceremoniales a 1/50 de libra y numerosos medallones o múltiplos de diversos tamaños, como los hallados en el célebre tesoro de Beaurains. El estándar de las monedas de oro se había deteriorado considerablemente a lo largo del siglo III, con piezas cada vez más pequeñas y con menor pureza. A ello se sumaba un importante grado de variabilidad de peso entre los cospeles de distintos ejemplares, lo que reflejaba la pobre manufactura de las mismas. Los nuevos áureos de Diocleciano, por el contrario, fueron acuñados con mayor control y su peso es mucho más uniforme. Ningún ejemplar conocido se desvía más del 5% respecto del estándar (véase K. Verboven, “The Demise and Fall of the Augustan Monetary System”, 248).

Las nuevas monedas de oro fueron utilizadas, sobre todo, para pagar a soldados y funcionarios. En un contexto inflacionario y con moneda de mala calidad, es seguro que, de acuerdo a la ley de Gresham, estas piezas fueron, sobre todo, atesoradas, por lo que su impacto en el sistema monetario fue menor.
 Reverso del medallón de los tetrarcas del tesoro de Beaurains

El ya mencionado tesoro de Beaurains es un claro ejemplo de este proceso. Lo recuperado incluía veintitrés joyas (collares, pulseras, pendientes, hebillas, anillos, colgantes, algunos de los cuales estaban hechos con monedas), diversas piezas de plata (un candelabro, dos cucharas, un lingote), y 472 monedas, de las cuales veinticinco eran grandes medallones de oro acuñados por los tetrarcas o por Constantino I. Las imágenes de un ejemplo acompañan esta entrada. Los medallones fueron acuñados en las cecas de Tréveris y Roma, y quien los enterró los había recibido seguramente como regalos de los emperadores entre los años 285 y el 310 d. C., por lo que es probable que se tratara de un oficial de alto rango del ejército imperial. El hecho de que monedas y medallones fueran atesoradas durante un largo período de tiempo en conjunto con otros elementos de oro y plata demuestra claramente que todo objeto de esos metales podía servir como un lingote.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Magnífico medallón de Probo


En la próxima subasta de la casa alemana Numismatik Lanz que se llevará a cabo en Munich los próximos 10 y 11 de diciembre se incluye una pieza que no podía dejar de comentar aquí: este magnífico medallón de bronce de Probo.

Sin duda, una obra maestra del arte numismático romano, en una época que tradicionalmente se consideró como una de “decadencia” respecto de los estándares estilísticos del Alto Imperio. En el anverso encontramos la leyenda IMP C PROB VS-F P AVG y vemos un busto de Probo (en realidad es una representación casi desde la cintura que hace pensar en un bajorrelieve antes que en una moneda) con corona de laurel y armadura mirando hacia la izquierda. El brazo izquierdo aparece en frente y sobre el codo pasa la capa imperial (el paludamentum). La mano derecha no se percibe pero sostiene un globo con una Victoria. El nivel de detalle es muy alto y la excelente conservación de este ejemplar permite apreciarlo en todo su nivel. En el reverso, encontramos un motivo frecuente en los medallones de Probo, las tres Monetae de pie con vestido largo, cada una de ellas portando escala y cornucopia. Tienen pilas de monedas a sus pies y están acompañadas por la leyenda MONETA A-VG. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

El siglo III y la transformación del sistema monetario romano


Sestercio de Nerón - Lyon, 66 d.C.

El sistema monetario romano de la Antigüedad tardía es muy diferente del utilizado durante la república tardía y los primeros siglos del Imperio. En esta entrada quiero tratar las causas que explican la transición de uno otro.

A principios del siglo III, el Imperio Romano conservaba, con ligeros cambios, el sistema monetario establecido por Augusto a finales del siglo I a.C. y que era, a su vez, una continuación del existente durante la república tardía.

Se trataba de un sistema dual surgido directamente de las realidades de la conquista del mundo mediterráneo por Roma. Era dual porque en el mismo convivían las denominaciones romanas con otras de carácter local. El Estado romano se reservaba sólo el derecho de acuñar en oro y plata, pero permitía en la mayoría de los casos a las ciudades continuar con la producción de al menos algunos tipos y denominaciones tradicionales en metales bajos. Las acuñaciones locales eran sobre todo muy comunes en el Oriente, donde muchas ciudades contaban con siglos de tradición monetaria.
Áureo de Septimio Severo - Roma, 206 d.C.

Las denominaciones romanas eran producidas sobre todo en la ceca de la ciudad de Roma y en algunas pocas cecas imperiales en provincias cercanas a grandes contingentes de tropas. Los áureos y denarios romanos circulaban por todo el Imperio y eran los medios de pago reconocidos para las grandes transacciones, para el pago de impuestos y para el pago de los salarios públicos, que en su enorme mayoría se destinaban a los soldados y oficiales. Para gastos cotidianos se utilizaban, por su menor valor, las monedas de bronce, tanto las romanas como las de producción local.

Este sistema trimetálico se caracterizaba por la existencia de tasas de cambio fijas entre las piezas de bronce, plata y oro, que eran garantizadas por el Estado.

Los primeros problemas de este sistema comenzaron ya durante el reinado de Nerón, cuando se recurrió a una primera disminución en la pureza de la plata del denario como forma de afrontar los crecientes gastos. La pérdida gradual de la calidad de la moneda continuaría durante todo el principado y se aceleraría durante la dinastía de los severos (193 235 d.C.) a consecuencia del fuerte incremento en el gasto militar. Esta tendencia se agudizaría a lo largo del siglo III, a medida que la creciente presión sobre las fronteras de persas y germanos requería mayores esfuerzos defensivos.
Áureo de Tácito - Siscia, 275-276 d.C.

La caída en la calidad de la moneda estuvo asociada a un enorme incremento en la cantidad nominal de circulante, lo que generó una fuerte presión inflacionaria. La combinación del deterioro de la moneda y la suba de precios terminó destruyendo el sistema monetario creado por Augusto. En el último tercio del siglo III, cesó en todas partes la acuñación de monedas de bronce pues la gran suba de precios la había hecho antieconómica. El caos era tan completo que en muchas partes del Imperio se perdió hasta tal punto confianza en la moneda que se regresó a prácticas pre-monetarias como el trueque. En este contexto, el mismo Estado recurría en forma creciente a la confiscación de bienes en especie para el abastecimiento del ejército, prefiriendo asegurarse los productos necesarios antes que recibir sus propias monedas.

En el último tercio del siglo III, una serie de emperadores militares logró estabilizar la situación del imperio. Con las reformas monetarias de Aureliano y Diocleciano comenzó a emerger un nuevo sistema monetario que terminaría de recibir su forma definitiva durante el reinado de Constantino.

El nuevo sistema monetario era muy diferente del anterior a la crisis del siglo III. Ya no existía un modelo dual, pues las acuñaciones locales habían desaparecido. Las únicas denominaciones vigentes eran las del estado imperial, que eran ahora producidas por una gran red de cecas imperiales distribuidas a todo lo largo del Imperio. El nuevo sistema era bi-metálico, con monedas de vellón bajo y de oro. A diferencia de lo que ocurría durante el Alto Imperio, no existía una tasa de cambio fijo garantizada por el estado, sino que las monedas de oro eran valoradas por su peso, funcionando como pequeños lingotes.
Áureo de Maximiano - Nicomedia, 294 d.C.

Al mismo tiempo, también había cambiado profundamente la iconografía de la moneda. La tradición de retratos naturalistas que el mundo romano había heredado de los modelos helenísticos había sido desplazada por otra de relatos estereotipados y uniformes que reflejaban una imagen idealizada del soberano que ponía el énfasis en su carácter de líder militar. De igual forma, los variados motivos de reverso típicos del principado, que muchas veces reflejaban los intereses personales de cada emperador, habían sido remplazados por una serie de motivos estandarizados que sólo muy raramente se referían a eventos contemporáneos. Esta nueva tradición monetaria romana continuaría por mucho tiempo, aún después de la caída de Roma, especialmente en Oriente.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Contorniatos con imágenes de escritores - Mi presentación en las jornadas de SAEMED


Desde el próximo lunes asistiré en Buenos Aires a las Jornadas de la Sociedad Argentina de Estudios medievales (SAEMED), un evento muy interesante del que participan investigadores de diversos países de América y algunos de Europa. El trabajo que presentaré no se relaciona directamente con la numismática, pero recurre a un grupo muy particular de medallones en su argumentación sobre el público literario de la Antigüedad Tardía. Se trata de los contorniatos con representaciones de grandes autores clásicos.

Como ya expliqué en otra entrada sobre el tema, se designa como contorniatos a cierto tipo de medallones de bronce acuñados (algunos eran también fundidos o grabados) en Roma durante los siglos IV y V d.C. El nombre hace referencia a la delgada línea hundida que marca el borde de sus tipos en el anverso y el reverso. Sus motivos responden a temas diversos, siendo el más frecuente las referencias al circo, pero uno de los grupos más enigmáticos es el de los contorniatos con imágenes de grandes autores clásicos.

Como podemos ver en la imagen que encabeza esta entrada (una lámina del importante estudio sobre los controniatos de Peter Franz Mittag) los cuños de anverso con representaciones de autores no son muy numerosos. Con la excepción de aquellos que representan a Homero y a Horacio, del resto se han conservado pocos ejemplares y de muchos uno sólo, por lo que podemos deducir que el número de piezas producidas fue relativamente reducido. Por ello no podemos dejar de lado la posibilidad de que haya habido otros tipos distintos que no han llegado hasta nosotros.

Si aceptamos la convincente argumentación de Peter Franz Mittag de que los contorniatos regulares habrían sido producidos por talleres privados de la ciudad de Roma y comercializados para ser usados como pequeños presentes y amuletos de escaso valor económico, entonces los mismos representan una ventana hacia los intereses y preferencias de amplios sectores de la población urbana fuera de las elites. El predominio de temas del circo y el teatro coincide con lo que seria esperable, pero la existencia de estos medallones con retratos de autores demuestra que el mundo de la literatura no era completamente ajeno a estos sectores sociales.

martes, 24 de abril de 2012

El Exagium Solidi – Un objeto monetario de gran interés histórico




Exagium solidi (rectangular) 379-423, Æ 4,34 g. Anverso: busto frontal de Teodosio I, flanqueado por los de Honorio, y Arcadio. Los tres drapeados, con diadema y coraza. Reverso: AV / GGG dentro de corona.

Hoy quiero presentarles una pieza especialmente interesante, el exagium solidi. Se trata de un peso oficial certificado por el Estado romano para controlar la calidad de los sólidos, la moneda de oro que es la base del sistema monetario romano durante el Bajo Imperio. No se trata de una moneda propiamente dicha, pero los Solidi exagia (singular exagium) son algunos de los objetos monetarios más raros e interesantes del período tardorromano.

Estos pesos comenzaron a usarse en el año 363, durante el reinado de Juliano el Apóstata, quien por ley (véase Codex Theodosianus 12.7.2) creo un funcionario público destinado a pesar y garantizar la calidad de las monedas en las ciudades, el Zygostates (ζυγοστάτης, literalmente, uno que pesa con balanza). El objetivo de Juliano era restablecer la confianza en el sólido, que por su gran valor era falsificado y adulterado con frecuencia. El cargo seguiría existiendo durante todo el período bizantino.

Para que este funcionario pudiera cumplir con su tarea de manera eficiente y verificable, se produjeron en algunas cecas públicas pesos de bronze certificados, que tenían el mismo peso de un sólido sin adulterar. La mayoría de los exagia en Oriente eran redondos, y al parecer fueron acuñados en Constantinopla. En Occidente, por el contrario, los exagia tienden a ser cuadrados o rectangulares, y no se sabe dónde fueron producidos, aunque probablemente muchos salieron de la ceca de Roma.

Exagium solidi (circular) 379-423 Æ 4,06 g. Anverso: DD NN AVGG (Dominorum Nostrorum Augustorum), bustos drapeados y con diadema de Teodosio I y Arcadio. Reverso: EXAGIVM solidi, Moneta de pie hacia la izquierda sostiene balanza y cornucopia.

Los exagia son piezas de gran interés histórico y muy coleccionables. Como se los producía sólo para ser usados por estos funcionarios, nunca se los acuñó en gran número, por lo que hoy son muy raros y pueden, en consecuencia, alcanzar valores muy elevados. El ejemplar cuya imagen encabeza esta entrada, por ejemplo, fue subastado en 2008 por 17730 USD y el ilustrado sobre este párrafo lo fue en 2005 por 962 USD.

martes, 17 de abril de 2012

Espectacular medallón de Magnencio en la subasta 64 de Numismatica Ars Classica


Medallón de oro del usurpador Magnencio
Las subastas de la casa suiza Numismatica Ars Classica siempre se encuentran entre las más espectaculares del mundo. La Nr. 64 de monedasgriegas, romanas y bizantinas a llevarse a cabo los próximos 17 y 18 de mayo no es la excepción, pues incluye piezas de la más alta calidad e importancia para todos los períodos. Es difícil elegir un lote específico para ilustrar un conjunto tan distinguido (más de 2800 lotes en total), pero mi interés particular por el Bajo Imperio me fuerza a detenerme en este excepcional medallón del usurpador Magnencio (lote 1322).


Un usurpador


Magnencio era un militar nacido en la Galia pero de ascendencia germánica (303-353 d.C.). Tuvo una distinguida carrera como oficial que lo llevó a comandar algunas de las unidades más prestigiosas de la guardia imperial. En el año 350, ante el creciente descontento de las tropas con el emperador Constante -el hijo de Constantino que reinaba entonces en las provincias occidentales-, Magnencio fue proclamado emperador y se hizo rápidamente del control sobre toda la región. Los intentos de buscar una conciliación con Constancio II, el hermano de Constante que reinaba en las provincias orientales, fracasaron y Magnencio inició los preparativos para una guerra civil.

Propaganda en una guerra civil


Este medallón corresponde a ese período y fue acuñado entre fines del 350 y principios del 351 para celebrar la entrada de Magnencio en la ciudad de Aquileya en el norte de Italia, un paso estratégico en las comunicaciones entre las mitades occidental y oriental del Imperio.

El reverso contiene un fuerte mensaje propagandístico, Magnencio es representado entrando a caballo en la ciudad como liberador. Lleva una coraza y el manto imperial y su cabeza está rodeada por un halo. Lo recibe una figura femenina que representa a la divinidad de la ciudad, que se arrodilla delante de él, sosteniendo un cuerno de la abundancia y un rollo de papiro. Por si este motivo no fuera claro, la leyenda presenta la idea en forma expresa:  LIBERATOR·REI·PVBLICAE. En el anverso, vemos el típico retrato de Magnencio con el masivo cuello que lo caracteriza acompañado de la leyenda  IMP CAES MAG – NENTIVS AVG.

Un destino trágico


Magnencio se enfrentó finalmente a las tropas de Constancio II en la batalla de Mursa, una de las más sangrientas de la historia de Roma. Derrotado, se retiró a la Galia, donde la inactividad de Constancio II le permitió mantener el poder por un año más. Finamente, tras una nueva derrota, Magnencio, al ver que perdía la lealtad de sus tropas, terminó por quitarse la vida.

El valor estimado para este medallón es de 80.000 francos suizos y es así uno de los lotes más valiosos de esta subasta. Espero todavía dedicar por lo menos una o dos entradas más a destacar otras de las monedas más importantes de esta subasta.

jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Por qué acuñaban medallones los emperadores romanos?

Medallón romano emperador Nerón
Medallón de Bronce - Nerón (64.81gr.) 65 d.C.


Quienes siguen este blog saben que los medallones romanos son uno de mis temas favoritos, pero nunca había ofrecido una presentación general de este género numismático. Esta entrada es un esfuerzo por llenar ese vacío.


Definición y características generales


Normalmente, en la numismática romana se define a los medallones como acuñaciones con características semejantes a las monedas, producidas en cecas oficiales del imperio pero cuyo peso y demás características no se corresponden con el de ninguna de las denominaciones habituales del sistema monetario vigente. Durante el Alto y el Bajo Imperio Romano los emperadores acuñaron decenas de miles de medallones, tanto de metales bajos como preciosos.

Medallón romano emperador Adriano
Medallón de Bronce - Adriano (29.39 gr.) 129 d.C.


La mayoría de los medallones romanos son de tamaño mayor que las monedas habituales, por lo que otorgaban amplio espacio para que los grabadores desarrollaran su talento en sus motivos. Los medallones eran, además, piezas especiales y se ponía mucho cuidado en su diseño y producción, por lo que representan lo más logrado del arte numismático romano.

Por la gran calidad de sus motivos y por su relevancia histórica, los medallones son muy codiciados por los coleccionistas. Como fueron producidos en series mucho más reducidas que cualquier moneda, su rareza es extrema.  Por todas estas razones, pueden alcanzar valores espectaculares.


¿Por qué fueron acuñados?


Durante los dos primeros siglos del Imperio los medallones son acuñados en bronze y, con menor frecuencia, oricalco. Ya durante el reinado del primer emperador, Augusto, se produjeron algunos medallones, pero sólo raramente. Es recién durante el reinado de Nerón que encontramos más ejemplares, producidos en muchos casos con los mismos cuños utilizados para producir Sestercios (véase el ejemplar ilustrado al principio de esta entrada).
Medallón de Bronce - Cómodo (60 gr.) 189 d.C.

A partir del reinado de Adriano encontramos medallones en cantidades significativas y producidos con gran calidad. Los emperadores antoninos continuarán su ejemplo y será durante el reinado de Cómodo que se llegará a un pico de calidad (véase el ejemplar ilustrado en esta entrada). Durante todo este período los medallones fueron acuñados para ser distribuidos como regalos entre círculos de amigos y funcionarios en el entorno del emperador en ocasiones solemnes. No se trataba de presentes de gran valor material –recordemos que eran acuñados en bronce- pero de enorme valor simbólico, pues señalizaban para su poseedor de manera visible la cercanía y la confianza del emperador.

En muchas ocasiones, los medallones eran producidos por algunas ciudades como recordatorios para ocasiones excepcionales, como una visita imperial.
Medallón Romano Constancio Cloro
Medallón de oro- Constancio Cloro (26.95 gr.) 295-296 d.C.

Durante el siglo III, las características de los medallones cambian radicalmente. Si bien todavía se seguirán acuñando medallones de bronce, empiezan ahora a producirse grandes medallones de oro -y, en menor medida, plata- de gran valor material. El objetivo con el que estas piezas se producen es el mismo, entregarlas como regalos, sólo que cada vez más son los altos funcionarios y oficiales militares los destinatarios. Por otra parte, si el valor simbólico de los medallones sigue intacto, su valor material es indiscutiblemente cada vez una parte más importante de su significado. Ello puede reconocerse sobre todo en el siglo IV, en el que los medallones se acuñan como múltiplos del sólido, la denominación de oro del período.
Medallón de oro con soporte para colgante- Constancio II (9.73 gr.) 353-354 d.C.

Durante el siglo IV, la posesión de un medallón señala la pertenencia a la elite militar y burocrática del Imperio y la cercanía con el poder imperial. Es por ello que encontramos tantos medallones adaptados para ser usados como colgantes. Cumplían, de esta forma, casi la función de una condecoración.

martes, 25 de octubre de 2011

Un original busto de Constantino en un medallón de Antioquía

Medallón de 1 ½ sólidos, Constantino, Ceca de Antioquía, 326 d.C., AV 6,59 gr. – RIC VII, 70.

Anverso: D N CONSTANTINVS MAX AVG – Busto de Constantino hacia la izquierda con coraza, manto y corona de rayos. Mano derecha levantada y globo en la izquierda.

Reverso: CONSTANTINVS ET CONSTANTIVS NOBB CAESS – Bustos enfrentados de Constantino II y Constancio II con coronas de laureles e insignias consulares. Cada uno tiene en sus manos un cetro y un globo. En el exergo SMAN.

Con la crisis del sistema monetario romano durante el siglo III, se abre un período de experimentación numismática que continuará durante las primeras décadas del siglo IV. Diversos intentos de reforma buscarán estabilizar el sistema, pensemos en las de Diocleciano y Constantino, por mencionar sólo las mejor conocidas. La experimentación también se extenderá a los motivos de las monedas, que buscarán reflejarán con nuevos temas los principios ideológicos y propagandísticos de las distintas constelaciones políticas. Pensemos sino en las acuñaciones programáticas de la tetrarquía o en las primeras monedas “cristianas” de Constantino.

También en los retratos imperiales se experimentará con nuevas formas, como por ejemplo los famosos retratos frontales de Póstumo, Majencio y Licinio que ya he tratado en este blog. Este medallón de Constantino es, sin embargo, uno de los experimentos más originales. Los bustos muestran una porción mayor que la habitual del cuerpo del emperador y sus hijos, para poder acomodar más fácilmente sus manos en los gestos seleccionados. El pequeño brazo alzado de Constantino en el reverso no conoce, hasta donde sé, antecedentes. Tan desproporcionado frente a su enorme cabeza, parece casi cómico al observador moderno, pero seguramente no pretendía el mismo efecto en su época.

El mensaje del medallón es claro, el emperador Constantino se encuentra en la cima de su poder y ya cuenta con herederos formados y capacitados para asumir el poder en caso de ser necesario. Es muy probable que este medallón haya sido repartido a miembros de la corte imperial al celebrar Constantino sus vicennalia.

Se trata de una pieza muy rara, se conocen sólo tres ejemplares.

sábado, 8 de octubre de 2011

Espectacular áureo de Majencio es la estrella de la subasta 62 de numismática ars classica


Áureo, Ostia 310-312, AV 5,51 g.
Anverso: MAXENTI - VS PF AVG Busto frontal con la cabeza descubierta, manto y coraza Reverso: VICTORIA AET - ERNA AVG Victoria avanzando a la derecha le entrega el globo que simboliza el orbe al emperador, que vestido con uniforme militar y sentado en corazas y escudos, extiende su mano derecha para recibirlo .En el exergo, P OST.

Ya he tenido en este blog ocasión de escribir sobre la casa de subastas Numismatica Ars Classica, una de las líderes en el mercado numismático mundial, con una larga tradición de espectaculares subastas y precios record. Ayer culminó la subasta de la colección S.C. Markoff, un exquisito conjunto de monedas excepcionales por su calidad, rareza, importancia histórica y grado de conservación. La colección se basa en un principio muy simple, reúne a monedas que representan en sus anversos a algunos de los personajes más famosos de la historia de Roma durante la república, el principado y el Bajo Imperio. Aquí podéis encontrar el excelente catálogo en su versión online.

Muchos lotes se destacaron por los altos valores que alcanzaron, superando algunos de ellos ampliamente las estimaciones previas. No sorprende, pues la colección incluye algunas de las monedas romanas más hermosas y codiciadas que existen. En mi opinión la estrella de la subasta fue el áureo de Majencio cuya imagen encabeza esta entrada, que encontró un nuevo dueño por casi 680.000 dólares, siendo el lote que alcanzó el valor más alto.

Esta pieza ilustra muy bien los factores que afectan el valor de una moneda que mencionaba en una entrada reciente, pues tiene un excelente grado de conservación y una acuñación bien centrada en un cospel perfecto. Su rareza es extrema, pues sólo se conocen dos ejemplares y su atractivo estético es único, pues es uno de los primeros ejemplos (dejando de lado este áureo de Póstumo) de un retrato frontal en la numismática romana, algo que se hará frecuente en el siglo V y que será la norma en las monedas bizantinas.

Personalmente, lo que más me atrae de esta moneda es su conexión con el personaje histórico Majencio (278-312 d.C.), el emperador derrotado por Constantino el grande en la famosa batalla del puente Milvio, que marcaría el inicio de la protección y promoción del Cristianismo como religión imperial. Majencio no fue, es cierto, más que un usurpador que tuvo un trágico final, pero su tragedia ilustra claramente las tendencias de desarrollo del Bajo Imperio Romano.

Finalmente, también la proveniencia de esta moneda es excepcional, pues formaba parte del célebre tesoro de Beaurains. Todo ello la transforma en una pieza sumamente codiciada y explica su valor. 

viernes, 30 de septiembre de 2011

Un misterioso contorniato de Constantino II recientemente descubierto

En el año 2007, durante un trabajo de excavación en la ciudad de Kersh en Renania Palatinado, Alemania, este contorniato fue descubierto entre el material removido. No hay registro de ninguna pieza semejante, por lo que probablemente es único. (si no sabéis qué son los contorniatos, leed primero esta introducción)

Es de bronce y pesa 23,46 gr. En el anverso, vemos el busto laureado de Constantino II hacia la derecha con coraza y paludamentum, y la leyenda CONSTANTINVS IVNior NOBilissimus Caesar, frecuente en sus monedas. En el reverso, vemos a Constantino cabalgando sobre dos enemigos caídos, un motivo común durante el siglo IV. La escena es acompañada por la leyenda VIRTVS, que hace referencia al coraje del hijo de Constantino el grande.

Lo misterioso de esta pieza es que, si bien por su tamaño, metal y forma se ubica, en líneas generales, dentro de los contorniatos, no tiene las características más comunes de los mismos. En primer lugar, porque representa a un emperador del siglo IV en su anverso. Su reverso tampoco tiene, además, los más frecuentes motivos mitológicos o circenses. Finalmente, el borde no es el típico, pues no presenta el contorno gravado, sino un borde elevado. 

Este contorniato fue subastado en enero de 2010 por unos 4400 dólares.

viernes, 2 de septiembre de 2011

¿Para qué servían los contorniatos? La tesis de Andreas Alföldi

Contorniatos en el catálogo de Alföldi

Continuando con mi serie de entradas sobre los contorniatos, llego ahora al gran problema de determinar la función de estos enigmáticos medallones. En esta entrada presento la hipótesis del gran estudioso Andreas Alföldi. (Si no sabéis qué son los contorniatos, leed primero esta introducción).

Andreas Alföldi (1895-1981) fue un gran historiador, epigrafista y numismático de origen húngaro que desarrolló una carrera internacional muy exitosa durante el siglo XX. Uno de los focos de sus investigaciones fue el Bajo Imperio Romano y una de sus obras más importantes, su monumental catálogo y estudio de los contorniatos del año 1943: Die kontorniaten: ein verkantes Propagandamittel der Stadtrömischen heidnischen Aristokratie in ihrem Kampfe gegen das christliche Kaisertum. Cuyo título podríamos traducir al castellano como: Los contorniatos, un mal interpretado medio de propaganda de la aristocracia pagana de la ciudad de Roma en su lucha contra el imperio cristiano.
Andreas Alföldi

Como queda más que claro por el título de este libro, Alföldi veía la historia del Bajo Imperio Romano durante el siglo IV signada por el conflicto entre paganismo y cristianismo derivado de la conversión de Constantino. Su interpretación de la función de los contorniatos dependía de esta visión. Para el gran numismático húngaro, estos medallones (en cuya iconografía los temas mitológicos, los juegos del circo y los grandes emperadores del pasado desempeñaban un papel tan importante) eran un medio de propaganda a favor del paganismo. Es decir que habrían sido utilizados por la tradicional aristocracia romana, adepta a los viejos dioses, como un arma en su guerra cultural contra el cristianismo. En su opinión, habrían sido producidos para ser usados como pequeños regalos para repartir durante las celebraciones por el año nuevo y de esa forma habrían tenido una amplia circulación que habría permitido su función propagandística.

La tesis de Alföldi fue polémica desde el mismo momento de su aparición. El aporte más valioso de su libro fue que presentó el primer esfuerzo de sistematizar la tipología de todos los contorniatos conocidos. Sin embargo, Alföldi basó su interpretación de la función de estos medallones no tanto en las características de los mismos, como en su visión general del conflicto religioso del período. En las últimas décadas, nuevos estudios han demostrado que la aristocracia romana no fue el bastión del paganismo pretendido por Alföldi, sino que rápidamente buscó el compromiso con la religión cristiana como un nuevo factor de poder y eso ha hecho que su interpretación de los contorniatos fuera rechazada, pero de eso trataremos en otra entrada.
El gran catálogo de Alföldi sobre los contorniatos tendría una segunda edición completamente revisada y con aportes de otros investigadores, publicada en dos volúmenes entre 1976 y 1990.

viernes, 19 de agosto de 2011

Un exquisito contorniato


Fotografía de Joe Geranio

Continuando con el tema de las contorniatos que introducía en una entrada reciente, hoy quiero presentaros un ejemplo especialmente llamativo. Si bien los contorniatos no se caracterizan en líneas generales por un gran nivel artístico (apareciendo en algunos casos retratos bastante toscos), se conservan también unos pocos ejemplos de excepcional factura, como el que encabeza esta entrada.

Tiene un diámetro de 38 mm  y 28,45 g. de peso. En el anverso vemos uno de los motivos más frecuentes en los contorniatos, la cabeza laureada de Trajano. Éste es uno de los pocos casos en que el grabador se aproxima a la calidad de los retratos en las monedas originales de este emperador. La leyenda TRAIAN-VS PF AVG. contiene el componente anacrónico habitual P(ius) F(elix) que es una de las evidencias centrales que prueban que los contorniatos fueron producidos en los siglos IV y V, dado que esos apelativos no eran utilizados en las acuñaciones del Alto Imperio. El monograma en forma de palma a la derecha del rostro de Trajano es otra característica típica de estas piezas.

En el reverso vemos a un auriga sobre su cuadriga representado frontalmente. La leyenda E -VT - YMIVS  indica, con seguridad, su nombre. Es necesario tener presente que los aurigas eran verdaderas estrellas populares en la Antigüedad Tardía. Su papel se vuelve todavía más importante porque con la cristianización del imperio se dejan de lado las luchas de gladiadores y las carreras pasan a ser el principal entretenimiento de la población urbana. La factura es impecable. El auriga tiene las riendas y una palma (símbolo de su victoria) en la izquierda y un pequeño látigo en la derecha. Al costado de su cabeza podemos ver su casco y en el exergo una corona entre dos palmas.

Es uno de los contorniatos más bellos que conozco.

viernes, 12 de agosto de 2011

El misterio de los contorniatos

Contorniato - Alejandro Magno / Carrera en el Circo Máximo

En el curso de mis investigaciones me he visto confrontado en los últimos meses de manera reiterada con un tipo de piezas muy singulares dentro de la producción numismática del Bajo Imperio Romano, los contorniatos. Voy a dedicar una serie de entradas a estos extraños medallones. En esta primera parte quiero presentaros una breve introducción a las características generales de los mismos.

Se designa como contorniatos desde Joseph Eckhel (1737-1798) a cierto tipo de medallones de bronce acuñados en Roma durante los siglos IV y V d.C. El nombre proviene de la palabra italiana contorno, que hace referencia a la gráfila, es decir, a la delgada línea hundida que marca el borde de sus tipos en el anverso y el reverso. No está claro para quienes fueron producidos ni qué función cumplían y diversos especialistas han propuesto interpretaciones radicalmente distintas de estas piezas (tema que trataré en una próxima entrada).

 Contorniato - Nerón / Carrera en el Circo Máximo

Características generales


La primera característica que define a todos los contorniatos es la presencia de la línea en el borde de la pieza a la que hace referencia su nombre (claramente visible en las imágenes que acompañan este texto). Es evidente que la misma era grabada una vez que la pieza había sido acuñada, pues en algunos casos puede verse que la misma corta las letras de la leyendas de los anversos.

Además de esta extraña línea, los contorniatos comparten muchos otros rasgos comunes. La gran mayoría son de bronce, pero existen también algunos de latón y otras aleaciones. Todos los contorniatos tienen un estilo muy semejante, marcado por el escaso relieve de sus motivos y la delgadez de los cospeles utilizados. Los motivos tienen un estilo semejante con una factura algo torpe.
Contorniato -Homero/ El juicio de París

La mayoría de los contorniatos presentan monogramas incisos en el anverso, siendo los motivos más comunes una combinación de las letras P y E y una pequeña palma. No está claro cuál es su significado.

El aspecto más curioso de los contorniatos es, sin embargo, el de los motivos representados. Muy llamativo es el hecho de que las representaciones de anverso y reverso parecen en muchos casos no tener una conexión directa clara, por lo menos una reconocible hoy en día.

Contorniato - Aurigas


Los motivos representados pueden ser clasificados en siete tipos bastante uniformes:


1 – Motivos mitológicos, como Baco, Júpiter, etc. – Éstos aparecen en los reversos.

2 – Motivos históricos, como el rapto de las sabinas – Estos motivos aparecen en los reversos.

3 – Héroes, Aquiles, Eneas, etc. – Aparecen en los anversos.

4 – Personajes históricos y emperadores, predominando claramente éstos últimos. El personaje histórico más común es Alejandro Magno. – Se trata del motivo más común en los anversos

5 – Escritores e intelectuales, como Homero, Terencio, Salustio o Apuleyo. Aparecen en los anversos.

6 – Escenas del circo – Es el motivo más común en los reversos.

7 – Reproducciones de tipos históricos bien conocidos de la ceca de Roma.

Es evidente que los contorniatos no cumplían una función monetaria, pero ¿para qué eran entonces utilizados? Trataré de este tema en una próxima entrada.