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lunes, 23 de septiembre de 2019

Otro medallón de Constante triunfando sobre los bárbaros


Celebrando la victoria sobre los francos del 342 d.C.


En una entrada reciente, presentaba un exquisito medallón de oro del emperador Constante en el que éste celebraba su gran victoria sobre los francos del año 342. Fue acuñado en números muy reducidos en Aquileya como premio para altos oficiales del ejército y sólo dos han llegado hasta nosotros. 

El ejemplar cuya imagen encabeza esta entrada fue acuñado para destacar esa misma victoria, pero en plata, lo que hace que su valor fuera mucho menor. Se lo produjo en cantidades mayores en diversas cecas del imperio controladas por Constante (Aquileya, Tréveris, Siscia y Tesalónica). Probablemente también fue distribuido como premio, pero para soldados y oficiales de menor rango.

El anverso



El ejemplar de la primera fotografía fue acuñado en Siscia. Pesa 13,17 gramos y data probablemente de principios del 343. El segundo ejemplar, ilustrado sobre estas líneas, fue acuñado en Tesalónica y es un poco más liviano, 12,72 gramos.

En el anverso, vemos un magnífico busto de Constante con todos los rasgos clásicos del estilo constantiniano: el gesto adusto, los grandes ojos, el cabello laceo, la diadema de perlas, la coraza y el paludamentum.

La leyenda FL IVL CONS – TANS PIVS P F AVG identifica al soberano

El reverso


En el reverso encontramos la leyenda TRIVMFATOR – GENT – IVM BARBARARVM, “el vencedor de los pueblos bárbaros”, que coloca a Constante en la posición de gran defensor del imperio. Mientras que su hermano mayor Constancio II no podía mostrar logros significativos en su enfrentamiento contra los persas en el frente oriental, Constante podía hacer gala, además de su triunfo sobre los francos, de importantes victorias sobre los sármatas.



La leyenda es acompañada por una representación del emperador de pie en plena vestimenta militar y portando lanza y estandarte. En el primer ejemplar el estandarte cuenta con el símbolo cristiano conocido como crismón, lo que lo identifica como el labarum introducido en el ejército romano por Constantino I. En el segundo ejemplar, el crismón está ausente y el emperador sostiene un escudo en lugar de la lanza. Dos pequeñas variantes que no alteran significativamente el mensaje.

El nivel artístico del reverso es algo pobre. En el primer ejemplar hay un evidente esfuerzo por reducir el torso del emperador para que su cabeza no interrumpa la leyenda. El resultado es una figura desproporcionada. En el segundo, en cambio, el resultado es más equilibrado. En una apreciación global, no deja de ser un excelente ejemplo del arte numismático tardorromano.

viernes, 23 de agosto de 2019

El emperador romano triunfando sobre los bárbaros, un medallón de Constante


El hijo menor de Constantino


Constante era el hijo menor de Constantino I el Grande. Tenía tan sólo 10 años cuando su padre le otorgó el rango de César y 14 cuando, por la muerte de aquel en el 337 d.C., junto con sus hermanos mayores Constantino II y Constancio II, asumió el título de Augusto.

Los tres hermanos dividieron el imperio entre ellos. Constante recibió Italia, el norte de África y los Balcanes. Constantino II consideraba que por ser el mayor debía controlar también los territorios de Constante, por lo que invadió el norte de Italia en el año 340, pero fue derrotado y asesinado en Aquileya. Esto fue un golpe de suerte para Constante, ya que ahora tenía el control sobre toda la parte occidental del Imperio Romano. Diez años más tarde sería él mismo asesinado por un usurpador, Magnencio.

Un emperador triunfante


Alentados probablemente por la discordia entre Constantino II y Constante, los francos se decidieron en el año 341 a invadir el territorio romano. Confiaban en encontrar poca resistencia, pero, para su sorpresa, Constante ya había logrado afianzar su control sobre todos los territorios de Occidente y pudo enfrentar a la invasión con la totalidad de las fuerzas militares a su disposición. Consiguió así una victoria decisiva en el año 342 que obligó a los francos a retirarse. Sus graves pérdidas los forzarían a permanecer tranquilos por algunos años.



Es probablemente esta victoria de Constante sobre los francos la que se celebra en el fantástico medallón cuya imagen acompaña esta entrada. Es un múltiplo de 9 sólidos, que seguramente fue acuñado en una serie reducida para ser entregado como obsequio imperial a altos oficiales y funcionarios. Contaba con un pequeño bucle por el que pasaba un cordel que permitía usarlo como un colgante. El valor material de estos medallones era muy alto, pero todavía más importante era su valor simbólico. Era una señal de cercanía al emperador que sus poseedores gustaban exhibir.

El anverso


En el anverso vemos una magnífica representación de Constante. La leyenda "FL(avius) IVL(ius) CONSTANS PIVS FELIX AVG(ustus)" permite identificar al emperador, ya que el estilo del retrato es completamente genérico y no permitiría distinguirlo de sus hermanos.

Detalle de la mano derecha de Constante en el anverso
Sobre su cabeza, el emperador luce una magnífica diadema con una joya de grandes dimensiones en la frente y otras más pequeñas en los costados, que se alternan con pares de hojas de laurel. Lleva una coraza y el manto militar conocido como paludamentum, que lo identifica como comandante, sujeto al hombro con un gran broche.

El busto incluye los brazos del emperador, un rasgo que se utiliza sólo ocasionalmente en los retratos monetarios del período. La mano derecha se encuentra al frente en un gesto de saludo y la izquierda sostiene un globo terráqueo sobre el que se encuentra una victoria alada con sus atributos típicos, una rama de palma y una corona de laurel.

El reverso


El emperador es también el motivo central de la imagen del reverso. En este caso, lo vemos como comandante en acción, justo en el momento simbólico del sometimiento de los enemigos.

El emperador se encuentra de pie en una pose que indica movimiento. Su vestimenta militar es complementada con un escudo y lanza en la mano izquierda, mientras que con la derecha sujeta a un prisionero encadenado detrás de él. El escudo redondo ricamente ornamentado tiene un detalle interesante, la cabeza de león que sobresale.
Detalle de la cabeza de león en el escudo del emperador

La barba y la ropa del cautivo lo identifican como un bárbaro. Lleva una falda corta, una capa y unos pantalones aún más cortos. Tiene las manos atadas a la espalda. Una mujer se arrodilla ante el emperador, lo mira y le suplica con los brazos en alto. Para resaltar la importancia de la figura imperial, los cautivos están representados en una escala mucho menor que la de Constante.

La diosa alada Victoria vuela sobre la escena y corona al emperador victorioso con una guirnalda. La leyenda "VICTORIA AVGVSTI NOSTRI" (La victoria de nuestro Augusto) refuerza el mensaje.

En el exergo, las letras "AQ" indican que la pieza fue acuñada en la ceca de la ciudad de Aquileya. Un carcaj, un casco, una coraza y una lanza acompañan a las letras.

Este exquisito medallón es una obra maestra del arte monetario del Bajo Imperio Romano. Sólo se conocen dos ejemplares. Las imágenes provienen del mejor de ambos, que se encuentra expuesto en el Bode Museum, en Berlín.

jueves, 12 de octubre de 2017

Felicium temporum reparatio. La reforma de las monedas de vellón bajo del 348 d.C.


El nivel de deterioro alcanzado por la moneda de vellón bajo durante los últimos años del reinado de Constantino y los primeros de sus hijos hacía imprescindible una reforma. La misma fue finalmente introducida por Constancio II y Constante en el año 348,[1] una fecha de gran importancia simbólica, pues coincidía con el 1100° aniversario de la fundación de Roma. 

Es probable que la planificación y preparación de la reforma se haya extendido por un tiempo considerable antes de la fecha de su introducción. El centro de la reforma consistió en la discontinuación de la acuñación del desprestigiado nummus AE 4 constantiniano y su remplazo por una nueva serie de tres denominaciones de vellón de mayor tamaño y calidad.

Las nuevas monedas


Las características de las tres nuevas piezas son interpretadas de manera diferente por diversos autores. No conocemos el nombre original ni los valores nominales de cada una de ellas, razón por la cual las reconstrucciones propuestas varían considerablemente. La información general sobre estas monedas se sintetiza en la siguiente tabla, en la que se utilizan las designaciones propuestas por Kent:

Denominación
Peso aprox.
Estándar teórico
% de plata en su aleación
Tipo de anverso
Principales tipos de reverso
Marca de valor
AE 2 grande
5,2-5,5 gr.
1/60 lb.
3,0 - 2,5 %
Busto del emperador  a la derecha, drapeado y con diadema
  • Soldado matando a jinete caído
  • Emperador en galera
A
AE 2 Pequeño
4,2-4,5 gr.
1/72 lb.
1,5 %
Busto del emperador  a la izquierda drapeado, con diadema y globo en la mano derecha
  • Emperador sacando a bárbaro de choza
  • Emperador con dos cautivos
N
AE 3
2,5-2,7 gr.
1/120 lb.
0 %  pequeñas trazas
Busto del emperador  a la derecha, drapeado y con diadema
  • Ave Fénix
-

Las tres piezas comparten una misma leyenda de reverso FEL TEMP REPARATIO, que debe resolverse probablemente como felicium temporum reparatio (restablecimiento de los tiempos felices), siendo menos convincente la alternativa felix temporum reparatio (feliz renovación de los tiempos). La leyenda debe interpretarse, en primer lugar, en conexión con el inicio de un nuevo saeculum en la historia de Roma, que es considerado tradicionalmente como el inicio de un ciclo de renovación que vuelve a los valores y logros del glorioso pasado.

Los tipos de reverso, con su fuerte insistencia en el carácter victorioso de los soberanos y con la representación del ave Fénix, hacen referencia a un imperio restablecido, que recupera su antiguo vigor por las victorias que en todas las fronteras (por tierra y por mar) se obtienen ante los barbáricos enemigos de los romanos. Sin embargo, en segundo lugar, no puede dejar de verse una conexión entre este discurso de renovación y la nueva política monetaria representada por las piezas que portan esta leyenda. El regreso de los tiempos felices es, también, el regreso de un sistema monetario equilibrado, en el que la moneda de vellón y de bronce respeta estándares de calidad semejantes a los de las buenas épocas del pasado.



Valores y denominaciones


Una ley de Constancio II del 349 condena la extracción de la plata de una moneda denominada maiorina. Otra ley del 354, recogida también en el Código Teodosiano, menciona a monedas designadas como maiorina o centenional. El texto es, sin embargo, ambiguo y no es claro si se trata de dos nombres de una misma denominación o de dos denominaciones distintas.[2] Harl, por ejemplo, considera que la AE 2 grande sería la maiorina y la AE 2 pequeña el centenional. Para Kent, por el contrario, los centenionales serían las monedas anteriores a la reforma del 348, y la maiorina la introducida por la misma.[3] Para otros autores, como Salgado, ambos términos serían sinónimos y designarían a la AE 2 grande.[4]

La marca de valor A representa al numeral griego para 1, identificando a la AE 2 grande como la denominación central en el nuevo sistema de piezas de vellón. La AE 2 pequeña tenía, indudablemente, un valor menor, por lo que la marca de valor N (numeral griego para 50) se refiere a una escala diferente. El nombre centenionalis indicaría que la AE 2 grande era una moneda con un valor nominal de 100 d.c., por lo que sería lógico pensar que la marca N en la AE 2 pequeña expresaría un valor nominal de 50 d.c. para la misma, lo que colocaría a ambas piezas en una conveniente relación de 2:1. La AE 3 carece de marcas de valor, pero al ser una pieza de menor tamaño y sin contenido de plata, sería lógico ver en la misma una continuación del viejo nummus constantiniano de 25 d.c. Refuerza esta suposición el hecho de que muchos nummi constantinianos AE 3 fueron reacuñados como ejemplares de esta nueva denominación fraccionaria.

La reconstrucción presentada constituye sólo una hipótesis probable de las relaciones de valor en el sistema de denominaciones de vellón y bronce introducido por la reforma del 348. La mejora de calidad respecto del circulante previo era considerable, por lo que es difícil pensar que el nummus contantiniano hubiera tenido un valor nominal de 100 d.c., pues, en ese caso, la reforma hubiera tenido un efecto deflacionario y hubiera representado un gran esfuerzo financiero para el estado romano.


En comparación con el viejo nummus constantiniano, la maiorina introducida en el 348 tenía, por su contenido de plata, un respaldo metálico real para su mayor valor nominal. Ese contenido de plata hacía, sin embargo, de estas monedas un blanco atractivo para su manipulación. La ya mencionada ley del año 349 condena precisamente con la pena de muerte una difundida práctica fraudulenta, cuyo objetivo era extraer el contenido de plata de las maiorinas. Las monedas privadas de su porción de plata eran luego puestas nuevamente en circulación a su valor nominal, habiéndose enriquecido los manipuladores al apropiarse de la plata, que luego podía venderse como mercancía.

En el contexto de conflictividad interna y externa de comienzos de la década del 350 d.C., el Estado romano no estuvo en condiciones de mantener el sistema de la maiorina y el mismo colapsó en poco tiempo, al relajarse los ambiciosos estándares de peso y contenido de plata fijados para las nuevas denominaciones. Las piezas fraccionarias (AE 2 pequeña y AE 3) serían discontinuadas rápidamente y desde el año 351 d.C. se continuaría acuñando solamente la maiorina, concentrándose mayoritariamente los reversos en el tipo que representa a un jinete bárbaro que cae ante la lanza de un soldado romano.






[1] La fecha no está atestiguada directamente en las fuentes antiguas pero fue identificada convincentemente por D. Mattingly y ratificada con nuevos argumentos por J. P. C. Kent. Véase J. P. C. Kent, “FEL. TEMP. REPARATIO”, The Numismatic Chronicle, Vol. 7, 1967, pp. 83-90.
[2] C.Th. 9.23.1: Placet denique, ut, si quis forsitan nummus praeter eum, qui in usu publico perseverat, aput aliquem mercatorem fuerit inventus, fisci dominio cum omnibus delinquentis facultatibus vindicetur. Et si forte cum mercibus ad quascumque provincias venerint naves, cuncta solita licentia mercabuntur praeter pecunias, quas more solito maiorinas vel centenionales communes appellant, vel ceteras, quas vetitas esse cognoscunt.
[3] Burnett pp. 133-134.
[4] Salgado, pág. 105.

domingo, 28 de agosto de 2016

La maiorina (AE 1) de Magnencio con el crismón


Magnencio fue un oficial militar nacido en la Galia pero de ascendencia germánica (303-353 d.C.) que en el año 350 encabezó una exitosa conspiración contra el emperador Constante -el hijo de Constantino-, que se había vuelto muy impopular con el ejército. Magnencio fue proclamado emperador y Constante asesinado.

Los intentos de buscar una conciliación con Constancio II, el hermano de Constante que reinaba en las provincias orientales, fracasaron y Magnencio tuvo que iniciar los preparativos para una guerra civil.

La moneda cuya imagen acompaña esta entrada es una de las acuñaciones más famosas de Magnencio, sobre todo porque fue la primera moneda en presentar como motivo principal en su reverso al crismón (el monograma compuesto por las primeras letras griegas del nombre de Cristo). Este símbolo ya había aparecido en monedas de Constantino y sus hijos, pero siempre como una pequeña marca de control o dentro del estandarte militar conocido como labarum.

El gran numismático Pierre Bastien vio a esta moneda como parte de la campaña de propaganda de Magnencio contra Constancio II. Según esta tesis, Magnencio emitió las monedas con el crismón para ganarse el favor de los cristianos ortodoxos que estaban descontentos con la política religiosa de Constancio II y su apoyo al arrianismo. El arrianismo era una corriente teológica que contaba con muchos adeptos en el Oriente del imperio y veía a Cristo como un ser creado, y que por lo tanto no había existido desde siempre. La corriente opuesta, la ortodoxa nicena, concebía a Cristo como una parte de la Trinidad que había existido desde siempre.

En el reverso de la moneda de Magnencio el crismón aparece acompañado de las letras griegas alfa y omega- Es posible ver en las mismas en alusión al pasaje del evangelio de Juan que afirma: "Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el que es y que era, y que ha de venir, el Todopoderoso". Un pasaje que era una consigna central para los ortodoxos en su disputa con los arrianos. 

Posteriormente, Bastien expresaría dudas sobre esta interpretación, teniendo en cuenta la poco clara identificación religiosa de Magnencio. Sin embargo, creo que eso es irrelevante a la cuestión. FUeran cuales fueses sus creencias personales, Magnencio sin duda tenía interés de buscar el apoyo de los cristianos ortodoxos, que podían ser sus aliados naturales en la lucha contra el arriano Constancio.

miércoles, 17 de febrero de 2016

El sólido romano - bizantino: una de las monedas más exitosas de la historia

Anverso de sólido del emperador romano Constantino I
Sólido de Constantino I - Tréveris - 310-313 d.C.

La introducción del sólido


En el 309 d.C., Constantino reinició, tras una interrupción casi total por un período de dos años, la acuñación de monedas de oro. Para las nuevas piezas se dejó de lado el estándar del áureo de Diocleciano de 1/60 de la libra romana para pasar a uno reducido de 1/72, es decir, un peso teórico de unos 4,54 gr. Para distinguirla de su predecesora, la nueva moneda es designada convencionalmente como sólido, un término contemporáneo que, sin embargo, ya se utilizaba con anterioridad a esta reforma para designar a las piezas de oro.

La reducción en el estándar fue, sin duda, un resultado de las dificultades económicas experimentadas por Constantino, que lo forzaron a intentar sacar el mayor rédito posible de la escasa cantidad de oro disponible. La reforma implicaba que ahora podía acuñarse un 20% más de monedas con la misma cantidad de oro, lo que ciertamente representaba una ventaja a la hora de distribuir una cantidad reducida de ese metal en donativos entre cuantiosos contingentes militares. Algo muy importante en una época en que Constantino era sólo uno de muchos emperadores que pugnaban entre sí y controlaba un territorio limitado en el Occidente del imperio.

La introducción del sólido vino lógicamente acompañada de nuevas piezas fraccionarias en ese metal adecuadas al nuevo estándar. La más importante y acuñada con mayor frecuencia fue el sémisis, o medio sólido.

Un estilo propio


Durante el Bajo Imperio romano el sólido fue adquiriendo características estilísticas propias que lo diferenciarían claramente de su predecesor, el áureo. Uno de los rasgos más característicos de los retratos imperiales en las monedas romanas era el retrato de perfil. Este formato es especialmente adecuado para presentar un retrato individualizado en bajo relieve, ya que permite reflejar la silueta distintiva de un individuo. En el siglo IV el formato de perfil comenzó a ser reemplazado por un busto frontal que con el tiempo se transformaría en el nuevo estándar.

Sólido del emperador romano Constancio II
Sólido de Constancio II - Antioquía - 355-361 d.C.

El retrato casi frontal con atuendo militar aparece por primera vez en sólidos de Constancio II (337-361 dC) en la mitad del siglo IV y seguiría siendo popular hasta el siglo VI. En este tipo de busto, el emperador está representado con la cabeza girada ligeramente hacia la derecha, pero mirando directamente al espectador. Durante el transcurso del siglo VI, se impuso en forma casi exclusiva el retrato plenamente frontal que sería la marca distintiva del sólido bizantino. La representación del emperador se volvería, al mismo tiempo, cada vez más esquemática, abandonándose la intención de presentar el retrato de un individuo específico para reflejar en su lugar la apariencia simbólica de un soberano.

El "dólar de la Edad Media"


Tras el triunfo final de Constantino en las guerras civiles en el 324 d.C., la nueva moneda se impondría en todo el imperio y se transformaría en la principal acuñación romana en oro hasta la caída misma de Roma. Después del fin del Imperio Romano de Occidente, las monedas de oro se seguirían acuñando en el Imperio Bizantino, en el que el sólido sería simplemente designado como "nomisma" (νόμισμα), es decir, "moneda" o "dinero".

sólido bizantino de Constantino VI e Irene

Sólido de Constantino VI e Irene - c797-802 d.C.

El sólido se siguió acuñando en Bizancio con el mismo estándar hasta el siglo X, cuando fue remplazado por una moneda un poco más pequeña, el tetarteron.  Conservó entonces un peso y calidad estable por más de 700 años, lo que le dio una excelente reputación, siendo utilizado como medio de pago y de atesoramiento de riquezas mucho más allá de las fronteras del imperio.

En efecto, como el califato árabe no acuñaba normalmente monedas de oro, se limitaba a usar las producidas por los bizantinos. Algo semejante sucedía en Occidente, donde el sólido era percibido como una garantía de valor. De hecho, se han encontrado tesoros de monedas bizantinas tan lejos como en Escandinavia. Debido a este éxito, el historiador Robert S. Lopez designó al sólido como el verdadero "dólar de la Edad Media".

miércoles, 31 de julio de 2013

Los retratos monetarios y la barba de Juliano el Apóstata

Juliano II. AV solidus (4,44 g). Antioquía. Anverso: DN IVLANV-S NOB CAES, busto drapeado con coraza hacia a la derecha con la cabeza descubierta. Sin barba. Reverso: GLORIA REI PVBLICAE, Roma y Constantinopla entronizadas, sosteniendo entre ellas escudo adornado con estrellas. Constantinopla tiene su pie sobre los restos de un barco hundido. SMANZ en exergo. RIC 167.

Pocas figuras del mundo antiguo nos siguen fascinando de la manera que lo hace el emperador Juliano. En el centro de la perenne atracción que ejerce su persona se encuentran, sin duda, su renuncia a la fe cristiana y su intento de restaurar la antigua religión politeísta del Imperio romano. Su fracaso en este objetivo haría de él, en el juicio de la posteridad, una figura entre trágica y romántica, capaz de suscitar las pasiones más encontradas: diabólico apóstata para unos, heroico defensor del helenismo para otros. La producción monetaria de Juliano es particularmente interesante porque refleja las diferentes etapas de la historia de su reinado. Ello es claramente visible en la transformación de sus retratos.

Juliano II. AV solidus. 4.46 gr. Constantinopla. Anverso: FL CL IVLIA_NVS PP AVG busto drapeado hacia la derecha con diadema de perlas y coraza. Barba incipiente. Reverso: VIRTVS EXERC-ITUS ROMANORVM Soldado con casco que sostiene un trofeo en la mano izquierda y coloca la mano derecha sobre la cabeza de un cautivo arrodillado. En exergo: CONS. RIC VIII 156.


El increíble camino de Juliano al trono imperial


Juliano era hijo de Constancio Galo, un medio hermano del emperador Constantino. Tras la muerte de éste, toda su familia fue asesinada por los soldados que querían eliminar a posibles competidores de los hijos del emperador. Juliano y un medio hermano salvaron su vida milagrosamente porque su tierna edad inspiró compasión en los asesinos. Tras una vida marcada por la inseguridad, Juliano fue designado César por su primo –quien era probablemente uno de los responsables de la eliminación de su familia-, Constancio II.

Juliano ascendió al trono como César de su primo Constancio II en el año 355 d.C. Hasta ese momento su principal interés había sido el estudio de la literatura y la filosofía, que debió dejar de lado para asumir su nueva posición. También tuvo que desprenderse de su larga barba, que en el mundo romano era un símbolo de la dedicación a los estudios filosóficos porque desde el reinado de su tío Constantino se había consolidado la imagen del soberano cristiano perfectamente afeitado.

 Juliano II. AV solidus. 4.41 gr. Constantinopla. Anverso: FL CL IVLIA_NVS PP AVG busto drapeado hacia la derecha con diadema de perlas y coraza. Con barba. Reverso: VIRTVS EXERCI-TUS ROMANORVM Soldado con casco que sostiene un trofeo en la mano izquierda y coloca la mano derecha sobre la cabeza de un cautivo arrodillado. En exergo: CONSP entre palmas. RIC VIII 157.

Constancio le asignó como tarea la defensa de la Galia, y el joven César la cumplió con gran éxito, obteniendo resonantes victorias sobre los diferentes pueblos germánicos que la amenazaban desde el norte. Fueron sus propios soldados los que le confirieron entonces el ascenso al rango de Augusto, haciendo inevitable la guerra civil. Ésta no llegó a materializarse porque Constancio falleció de causas naturales mientras dirigía sus ejércitos en contra de su primo, quedando Juliano como único soberano del imperio.

La barba de Juliano y su significado


No sabemos exactamente cuándo pero, en algún momento de la campaña que Juliano emprendió hacia Oriente para enfrentar a su primo, Juliano comenzaría a dejar nuevamente crecer su barba. Era un claro símbolo de su ruptura definitiva con su primo y con el cristianismo. Su barba era un elemento central de su identidad y, como tal, fue reflejada con precisión en los retratos numismáticos producidos a lo largo de su reinado. En sus monedas vemos a Juliano primero como un joven lampiño y luego podemos ver como su barba crece hasta transformarse en una tupida masa que se extiende hasta su cuello.


Juliano II. AV solidus. 4.48 gr. Constantinopla. Anverso: FL CL IVLIA_NVS P F AVG busto drapeado hacia la derecha con diadema de perlas y coraza. Con barba tupida. Reverso: VIRTVS EXERCI-TUS ROMANORVM Soldado con casco que sostiene un trofeo en la mano izquierda y coloca la mano derecha sobre la cabeza de un cautivo arrodillado. En exergo: CONSP. RIC VIII 158.

Muchos contemporáneos reaccionaron con rechazo frente al “nuevo” aspecto del emperador. Mientras Juliano residía en Antioquía entre los años 362 y 363 para preparar la fatídica campaña en Persia en la que perdería la vida, la mayoritariamente cristiana población de la ciudad hizo de la barba de Juliano objeto privilegiado de sus burlas y desprecio. Los antioquenos se burlaban especialmente del retrato en sus monedas, al que comparaban con un chivo (!). Juliano respondió escribiendo un pequeño tratado satírico, el misopogon, es decir el “odiabarbas”, en el quedescargaría toda su ironía sobre los antioquenos.

martes, 25 de octubre de 2011

Un original busto de Constantino en un medallón de Antioquía

Medallón de 1 ½ sólidos, Constantino, Ceca de Antioquía, 326 d.C., AV 6,59 gr. – RIC VII, 70.

Anverso: D N CONSTANTINVS MAX AVG – Busto de Constantino hacia la izquierda con coraza, manto y corona de rayos. Mano derecha levantada y globo en la izquierda.

Reverso: CONSTANTINVS ET CONSTANTIVS NOBB CAESS – Bustos enfrentados de Constantino II y Constancio II con coronas de laureles e insignias consulares. Cada uno tiene en sus manos un cetro y un globo. En el exergo SMAN.

Con la crisis del sistema monetario romano durante el siglo III, se abre un período de experimentación numismática que continuará durante las primeras décadas del siglo IV. Diversos intentos de reforma buscarán estabilizar el sistema, pensemos en las de Diocleciano y Constantino, por mencionar sólo las mejor conocidas. La experimentación también se extenderá a los motivos de las monedas, que buscarán reflejarán con nuevos temas los principios ideológicos y propagandísticos de las distintas constelaciones políticas. Pensemos sino en las acuñaciones programáticas de la tetrarquía o en las primeras monedas “cristianas” de Constantino.

También en los retratos imperiales se experimentará con nuevas formas, como por ejemplo los famosos retratos frontales de Póstumo, Majencio y Licinio que ya he tratado en este blog. Este medallón de Constantino es, sin embargo, uno de los experimentos más originales. Los bustos muestran una porción mayor que la habitual del cuerpo del emperador y sus hijos, para poder acomodar más fácilmente sus manos en los gestos seleccionados. El pequeño brazo alzado de Constantino en el reverso no conoce, hasta donde sé, antecedentes. Tan desproporcionado frente a su enorme cabeza, parece casi cómico al observador moderno, pero seguramente no pretendía el mismo efecto en su época.

El mensaje del medallón es claro, el emperador Constantino se encuentra en la cima de su poder y ya cuenta con herederos formados y capacitados para asumir el poder en caso de ser necesario. Es muy probable que este medallón haya sido repartido a miembros de la corte imperial al celebrar Constantino sus vicennalia.

Se trata de una pieza muy rara, se conocen sólo tres ejemplares.

sábado, 2 de octubre de 2010

Un medallón de Constancio II

Constancio II. 337-361 d.C. AV múltiple de 4 1/2 Solidos (37 mm, 19,92 g.). Ceca de Antioquía. Acuñado en el 346 d.C.

Anverso: FL IVL CONSTANTIVS PERP AVG, busto del emperador hacia la izquierda con diadema de perlas y coraza.

Reverso: GLORIA ROMANORVM, Constantinopla sentada a la izquierda en un trono adornado, sosteniendo a la victoria sobre el globo en su mano derecha y el tirso en la izquierda. Su pie izquierdo se apoya en la proa de un barco adornada con la cabeza de un águila.

Este espectacular medallón de oro es, sin duda, una verdadera obra maestra del arte numismático de la Antigüedad Tardía. El nivel de detalle del reverso es sorprendente, especialmente, en la vestimenta de la figura femenina allí representada. Se trata de una personificación de Constantinopla, supuestamente inspirada en una estatua encargada para la inauguración de la nueva capital imperial en el año 330. La iconografía de Constantinopla en esta medalla es algo inusual. Un díptico de marfil del siglo V d.C., en el que también se representa a la ciudad, nos la muestra en su forma más tradicional: como Tyche llevando la corona muralis. Sin embargo, en la medalla que aquí nos ocupa, el artista ha decido darle la imagen de Anthousa, la versión griega de Flora, una divinidad asociada con Roma. 
Reconstrucción de Constantinopla

La proa de la nave sobre la que Constantinopla apoya el pie, simboliza la victoria naval decisiva de Constantino sobre Licinio en 324, una victoria conmemorada por la fundación de Constantinopla. El extraño cetro en su mano es un tirso, un atributo de Baco, el legendario conquistador del Este. Su interpretación no es clara, pero tal vez sea una referencia a las victorias recientes de Constancio sobre los persas. Podría parecer sorprendente encontrar un símbolo pagano asociado a la figura de una ciudad que se caracteriza deliberadamente como cristiana desde su fundación, pero no es tan raro si consideramos que la nueva capital fue diseñada para ser una mezcla de elementos cristianos y paganos, y que ciertos elementos paganos continuaron siendo empleados en la propaganda oficial mucho tiempo después de la conversión oficial del imperio al cristianismo.