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lunes, 23 de septiembre de 2019

Otro medallón de Constante triunfando sobre los bárbaros


Celebrando la victoria sobre los francos del 342 d.C.


En una entrada reciente, presentaba un exquisito medallón de oro del emperador Constante en el que éste celebraba su gran victoria sobre los francos del año 342. Fue acuñado en números muy reducidos en Aquileya como premio para altos oficiales del ejército y sólo dos han llegado hasta nosotros. 

El ejemplar cuya imagen encabeza esta entrada fue acuñado para destacar esa misma victoria, pero en plata, lo que hace que su valor fuera mucho menor. Se lo produjo en cantidades mayores en diversas cecas del imperio controladas por Constante (Aquileya, Tréveris, Siscia y Tesalónica). Probablemente también fue distribuido como premio, pero para soldados y oficiales de menor rango.

El anverso



El ejemplar de la primera fotografía fue acuñado en Siscia. Pesa 13,17 gramos y data probablemente de principios del 343. El segundo ejemplar, ilustrado sobre estas líneas, fue acuñado en Tesalónica y es un poco más liviano, 12,72 gramos.

En el anverso, vemos un magnífico busto de Constante con todos los rasgos clásicos del estilo constantiniano: el gesto adusto, los grandes ojos, el cabello laceo, la diadema de perlas, la coraza y el paludamentum.

La leyenda FL IVL CONS – TANS PIVS P F AVG identifica al soberano

El reverso


En el reverso encontramos la leyenda TRIVMFATOR – GENT – IVM BARBARARVM, “el vencedor de los pueblos bárbaros”, que coloca a Constante en la posición de gran defensor del imperio. Mientras que su hermano mayor Constancio II no podía mostrar logros significativos en su enfrentamiento contra los persas en el frente oriental, Constante podía hacer gala, además de su triunfo sobre los francos, de importantes victorias sobre los sármatas.



La leyenda es acompañada por una representación del emperador de pie en plena vestimenta militar y portando lanza y estandarte. En el primer ejemplar el estandarte cuenta con el símbolo cristiano conocido como crismón, lo que lo identifica como el labarum introducido en el ejército romano por Constantino I. En el segundo ejemplar, el crismón está ausente y el emperador sostiene un escudo en lugar de la lanza. Dos pequeñas variantes que no alteran significativamente el mensaje.

El nivel artístico del reverso es algo pobre. En el primer ejemplar hay un evidente esfuerzo por reducir el torso del emperador para que su cabeza no interrumpa la leyenda. El resultado es una figura desproporcionada. En el segundo, en cambio, el resultado es más equilibrado. En una apreciación global, no deja de ser un excelente ejemplo del arte numismático tardorromano.

viernes, 23 de agosto de 2019

El emperador romano triunfando sobre los bárbaros, un medallón de Constante


El hijo menor de Constantino


Constante era el hijo menor de Constantino I el Grande. Tenía tan sólo 10 años cuando su padre le otorgó el rango de César y 14 cuando, por la muerte de aquel en el 337 d.C., junto con sus hermanos mayores Constantino II y Constancio II, asumió el título de Augusto.

Los tres hermanos dividieron el imperio entre ellos. Constante recibió Italia, el norte de África y los Balcanes. Constantino II consideraba que por ser el mayor debía controlar también los territorios de Constante, por lo que invadió el norte de Italia en el año 340, pero fue derrotado y asesinado en Aquileya. Esto fue un golpe de suerte para Constante, ya que ahora tenía el control sobre toda la parte occidental del Imperio Romano. Diez años más tarde sería él mismo asesinado por un usurpador, Magnencio.

Un emperador triunfante


Alentados probablemente por la discordia entre Constantino II y Constante, los francos se decidieron en el año 341 a invadir el territorio romano. Confiaban en encontrar poca resistencia, pero, para su sorpresa, Constante ya había logrado afianzar su control sobre todos los territorios de Occidente y pudo enfrentar a la invasión con la totalidad de las fuerzas militares a su disposición. Consiguió así una victoria decisiva en el año 342 que obligó a los francos a retirarse. Sus graves pérdidas los forzarían a permanecer tranquilos por algunos años.



Es probablemente esta victoria de Constante sobre los francos la que se celebra en el fantástico medallón cuya imagen acompaña esta entrada. Es un múltiplo de 9 sólidos, que seguramente fue acuñado en una serie reducida para ser entregado como obsequio imperial a altos oficiales y funcionarios. Contaba con un pequeño bucle por el que pasaba un cordel que permitía usarlo como un colgante. El valor material de estos medallones era muy alto, pero todavía más importante era su valor simbólico. Era una señal de cercanía al emperador que sus poseedores gustaban exhibir.

El anverso


En el anverso vemos una magnífica representación de Constante. La leyenda "FL(avius) IVL(ius) CONSTANS PIVS FELIX AVG(ustus)" permite identificar al emperador, ya que el estilo del retrato es completamente genérico y no permitiría distinguirlo de sus hermanos.

Detalle de la mano derecha de Constante en el anverso
Sobre su cabeza, el emperador luce una magnífica diadema con una joya de grandes dimensiones en la frente y otras más pequeñas en los costados, que se alternan con pares de hojas de laurel. Lleva una coraza y el manto militar conocido como paludamentum, que lo identifica como comandante, sujeto al hombro con un gran broche.

El busto incluye los brazos del emperador, un rasgo que se utiliza sólo ocasionalmente en los retratos monetarios del período. La mano derecha se encuentra al frente en un gesto de saludo y la izquierda sostiene un globo terráqueo sobre el que se encuentra una victoria alada con sus atributos típicos, una rama de palma y una corona de laurel.

El reverso


El emperador es también el motivo central de la imagen del reverso. En este caso, lo vemos como comandante en acción, justo en el momento simbólico del sometimiento de los enemigos.

El emperador se encuentra de pie en una pose que indica movimiento. Su vestimenta militar es complementada con un escudo y lanza en la mano izquierda, mientras que con la derecha sujeta a un prisionero encadenado detrás de él. El escudo redondo ricamente ornamentado tiene un detalle interesante, la cabeza de león que sobresale.
Detalle de la cabeza de león en el escudo del emperador

La barba y la ropa del cautivo lo identifican como un bárbaro. Lleva una falda corta, una capa y unos pantalones aún más cortos. Tiene las manos atadas a la espalda. Una mujer se arrodilla ante el emperador, lo mira y le suplica con los brazos en alto. Para resaltar la importancia de la figura imperial, los cautivos están representados en una escala mucho menor que la de Constante.

La diosa alada Victoria vuela sobre la escena y corona al emperador victorioso con una guirnalda. La leyenda "VICTORIA AVGVSTI NOSTRI" (La victoria de nuestro Augusto) refuerza el mensaje.

En el exergo, las letras "AQ" indican que la pieza fue acuñada en la ceca de la ciudad de Aquileya. Un carcaj, un casco, una coraza y una lanza acompañan a las letras.

Este exquisito medallón es una obra maestra del arte monetario del Bajo Imperio Romano. Sólo se conocen dos ejemplares. Las imágenes provienen del mejor de ambos, que se encuentra expuesto en el Bode Museum, en Berlín.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Una de las más grandes monedas romana de oro, un medallón del emperador Libio Severo

Medallón de Libio Severo
Medallón de Libio Severo, emperador romano del siglo V d.C.


Técnicamente, no se trata de una moneda, sino de un medallón, pero tiene el título de ser una de las acuñaciones romanas en oro de mayor tamaño que se conserva en la actualidad. Otro más grande fue robado y fundido en el siglo XIX.

Detrás de su esplendor se esconde, sin embargo, una historia inesperada, la de un emperador débil, que en el trono fue sólo el títere de un poderoso general de origen germánico, Ricimero.

Un imperio en crisis y un emperador títere


Para mediados del siglo V d.C., la situación del Imperio Romano difería radicalmente de la de épocas anteriores. Estaba dividido de facto en dos Estados, el imperio de Oriente con capital en Constantinopla y el de Occidente con capital en Rávena. El primero enfrentaba una situación difícil, pero el segundo se encontraba inmerso en una profunda crisis.

El poder efectivo estaba allí en manos del alto comandante militar Ricimero, que por su origen bárbaro no podía ocupar personalmente el trono. Por ello colocó en ese lugar a diversos personajes para mantener las apariencias mientras él, en un segundo plano, llevaba las riendas del poder real. Uno de esos títeres en el trono imperial fue Libio Severo, quien fue emperador desde el 461 hasta su muerte en el 465. El objetivo era que Severo cuidara la relación con las élites itálicas y la iglesia, sin entrometerse en el ejercicio del gobierno.

Retrato de Libio Severo de un sólido
Retrato en un sólido de Libio Severo

Fue probablemente para marcar la ocasión de la coronación de Libio Severo en Rávena que se acuñó este enorme medallón de oro, un múltiplo de 12 sólidos, es decir, 53,62 gr., con un diámetro de 52 mm.

Los motivos de anverso y reverso


En el anverso encontramos la leyenda DN LIBIVS SEVE-RVS AVG (Dominus Noster Libius Severus Augustus) y un busto del emperador con la cabeza hacia la derecha y el cuerpo en tres cuartos de perfil. Un ojo sobredimensionado ocupa gran parte del rostro. El emperador lleva coraza y un paludamentum (la capa de los comandantes militares), sujeto con un gran broche en el hombro derecho. Porta en la cabeza una diadema adornada con una gran roseta en el centro que consiste en una banda ancha dividida en campos cuadrados, cada uno con un gran punto circular que seguramente representa a una joya. Debajo de la diadema, justo arriba de la ceja, se ve una corona de laurel triple. Toda la escena es rodeada por una grafila de puntos.

La leyenda del reverso es PI-E-TAS AVG N-OSTRI (Pietas Augusti Nostri, “la piedad de nuestro emperador”). En el exergo, la sigla COMOB indica que esta pieza fue acuñada en la ceca comitatense que acompañaba la corte imperial. No se indica la ciudad pero fue probablemente Ravena. En el centro vemos al emperador de pie mirando a la izquierda con vestimenta militar, en su mano izquierda un cetro o una lanza invertida y con la derecha toma la mano de una figura femenina arrodillada. A la izquierda, una figura femenina de pie con traje militar presenta a la mujer arrodillada al emperador, sostiene un gran escudo redondo en su brazo izquierdo. A la derecha está Victoria, que porta una rama de palma en su mano izquierda y con su mano derecha coloca una corona de flores sobre la cabeza del emperador.

Como vemos, la figura del emperador no había perdido nada de su ornato, ni de su cargado simbolismo político. Para esta altura ya era, sin embargo, una cáscara vacía sin poder real en su contenido. El arte numismático romano, por el contrario, no había perdido todavía nada de su potencial expresivo.

domingo, 8 de julio de 2018

La reforma del sistema de acuñación de monedas de oro durante el reinado de Valentiniano y Valente

Reverso de un sólido con representasión de los emperadores Valentiniano I y Valente

La caída en la calidad de la moneda de oro


Durante el siglo IV d.C. la calidad de las monedas de oro romanas había experimentado un gradual deterioro que había dañado considerablemente su reputación

El De rebus bellicis, un pequeño tratado  anónimo de este período dirigido, con toda probabilidad, a Valentiniano y Valente, contiene -entre otras propuestas de reforma económica, política y militar- un capítulo dedicado al problema del fraude monetario y las formas para corregirlo. Conforme a su diagnóstico que identifica una sola causa del problema, el autor del De rebus bellicis propone una única medida como solución: el aislamiento de los acuñadores en una isla para evitar todo contacto externo y erradicar así las posibilidades de fraude.

La reforma de Valentiniano y Valente


La propuesta del De rebus bellicis es impracticable, pero Valentiniano y Valente adoptarían al comienzo de su reinado (entre los años 365-368) una reforma inspirada, sin duda, en un diagnóstico semejante: concentrarían toda la acuñación en oro en nuevas cecas comitatenses, es decir, integradas al comitatus o corte imperial, que seguirían a los emperadores en sus desplazamientos, permaneciendo, de esta forma, permanentemente bajo su control directo.


Las marcas de ceca se seguirían utilizando para designar la ciudad de acuñación, es decir, en la que se encontraba residiendo la corte imperial. Una reforma semejante se aplicaría más gradualmente a las acuñaciones en plata, aunque las cecas comitatenses no adquirirían un monopolio tan completo de la producción de monedas en ese metal como en las de oro. 

Las viejas cecas imperiales verían su responsabilidad limitada exclusivamente a la emisión de monedas de bronce y algunas series ocasiones en plata.

Las cecas comitatenses


La reforma de Valentiniano y Valente en la producción de las monedas de oro revertía la práctica firmemente establecida, desde fines del siglo III, de la existencia de múltiples cecas destinadas a atender las necesidades locales en las regiones con fuerte concentración militar. La puesta en marcha del nuevo sistema fue posible por la existencia de dos emperadores de igual rango con una clara división de sus respectivas jurisdicciones fiscales y militares.



La creación de las cecas comitatenses fue acompañada de una segunda medida. Los emperadores decretaron que todos los sólidos recolectados por conceptos fiscales fueran fundidos en lingotes de oro puro, que debían ser testeados y sellados por el funcionario responsable y luego transferidos a la corte imperial, más concretamente, a la oficina de las sacrae largitiones, donde serían recibidos por el scrinium aureae massae, un departamento dedicado exclusivamente a esa tarea, para servir luego como materia prima para la ceca comitatense. 

El objetivo expreso del cambio era disminuir las oportunidades de fraude por parte tanto de los contribuyentes como de los funcionarios responsables de la recaudación y trasferencia de los recursos.


El éxito de la reforma en mejorar la calidad de los sólidos es atestiguado por los análisis realizados a los sólidos de Valentiniano y Valente, que alcanzan una pureza del 99%, superior a la del período precedente, que rondaba el 95%. 

La nueva pureza de la moneda será destacada añadiendo a la marca de la ceca las letras OB por obryzum aurum, es decir, oro puro. Si bien, como vimos, la centralización de la acuñación de monedas de plata fue mucho menor, por la misma época algunas piezas en ese metal comienzan a llevar la marca PS, que es resuelta tradicionalmente como (argentum) pusulatum. Desde el reinado de Graciano (375-383), comienza a utilizarse la marca COM para designar a la ceca comitatense, completándose a veces con otras marcas para designar la ciudad en la que se realizaba la acuñación, es decir, en la que se encontraba la corte.

sábado, 12 de mayo de 2018

La moneda de vellón durante los últimos años del reinado de Constantino

Constantino I. nummus. Tesalónica.
Anverso: CONSTANTINVS AVG. Busto derecho, drapeado, acorazado y con diadema. Reverso: PROVIDENTIAE AVGG / SM TS A. Puerta de campamento con dos torres; estrella por encima; punto en campo derecho.

La producción de moneda de vellón durante los últimos años del reinado de Constantino estuvo signada por dos tendencias generales de gran importancia. Por un lado, un esfuerzo del poder central por estandarizar el aspecto de la misma utilizando por largos períodos de tiempo un único tipo de reverso que se repite en todas las cecas del imperio; por otra, una profundización del deterioro de los estándares de peso y calidad de este tipo de piezas.

Los tipos de reverso


El primero de esos procesos comenzó a desarrollarse en los años que siguieron al triunfo sobre Licinio con la introducción del tipo de reverso "puerta de campamento", que se convirtió en el primer motivo estándar para la moneda de vellón acuñado por un largo período de tiempo en todas las cecas activas del imperio.

Este tipo había sido un diseño común en piezas de plata unas décadas antes y fue probablemente seleccionado por su sencillez, un aspecto importante si se tiene en cuenta que este motivo debía ser copiado por celatores (grabadores de cuños) en todos los rincones del imperio en grandes números para acuñar millones de ejemplares. Otro aspecto que, probablemente, influyó la elección de este tipo fue la ausencia de connotaciones religiosas, que lo hacía aceptable tanto para paganos como para cristianos. Las peculiaridades estilísticas y los diferentes añadidos reconocibles en la reproducción de este tipo en cada ceca ilustran, sin embargo, las limitaciones técnicas con las que se enfrentaba un proyecto de estandarización de este tipo.


Constantino I. nummus. Heraclea.
Anverso: CONSTANTINVS AVG. Cabeza a la derecha con diadema. Reverso: D N CONSTANTINI MAX AVG / • SMH. VOT XXX dentro de guirnalda.

Los años 326-327 marcaron la celebración en todo el imperio de las Vicennalia de Constantino, el 20 aniversario de su reinado y de las decennalia o décimo aniversario, de la designación de sus hijos como césares. Estos aniversarios fueron, por supuesto, reflejados en las monedas, que sustituyeron en gran medida el tipo puerta de campamento por otros conmemorativos de los mismos. A pesar de ser el aniversario de 20 años, las monedas de Constantino llevan la fórmula VOT XXX, que expresa los votos a futuro para que el emperador alcance los treinta años de reinado.

En el año 330, tras la inauguración oficial de la nueva residencia imperial de Constantinopla, se introdujo una nueva reforma en el aspecto de la moneda de vellón bajo. La puerta de campamento fue sustituida ahora como motivo estándar de reverso por el tipo GLORIA EXERCITVS, que muestra a dos soldados de pie con estandartes militares. También se introdujeron otros reversos en homenaje a las ciudades de Roma y Constantinopla. Estos motivos serían acuñados en todas las cecas del imperio hasta la muerte de Constantino.

La devaluación


Estos cambios estuvieron acompañados de un nuevo deterioro en el estándar monetario, cayendo el peso promedio de las monedas de vellón hasta a los 2,5 gramos y luego a 1,7 entre los años 335 y 336. Todo parece indicar que estas reducciones en el peso del nummus se llevaron adelante sin modificar su valor nominal de 25 d.c. Algunos autores suponen que el valor había sido elevado a 100 d.c., de ser así, al impacto inflacionario de la depreciación se habría sumado el de la revaluación.

Sea como fuere, es claro que el deterioro de la moneda de vellón era un procedimiento rentable para el Estado, al permitirle ampliar su capacidad nominal de pago aun sin incrementar el stock de metal disponible para acuñar. Es evidente que la devaluación de este tipo de monedas se había vuelto un expediente útil para la administración romana, al que debía recurrirse con frecuencia.


Constantino I. nummus. Arles.
Anverso: CONSTANTINVS MAX AVG. Busto derecho, drapeado, acorazado y con diadema. Reverso: GLORIA EXERCITVS / P CONST. Dos soldados de pie, cada uno sostiene una lanza y apoya la mano en el escudo; entre ellos, dos estandartes y estrella.

Como era lógico suponer, la reacción de los formadores de precios frente a estas medidas consistía en una suba en el valor de los bienes expresados en moneda de cuenta, lo que originaba un verdadero espiral inflacionario de los valores en denarii communes. Al tener que utilizarse grandes cantidades de estas diminutas monedas para todo tipo de operaciones cotidianas, se recurrió en cada vez mayor medida al uso de bolsas de monedas selladas para agilizar las operaciones y evitar el tedioso conteo de las miles de piezas utilizadas incluso en los más simples pagos.

Era imposible en este contexto que se preservara una tasa de cambio fija entre el sólido de oro, cuya calidad y peso permanecía estable, y el cada vez más depreciado nummus. Si en 325 la moneda de oro era cambiada por unas 240 nummi, parece que para 330 o 335 la tasa de cambio había llegada a 1.000 nummi.  De esta forma, quedaba definitivamente conformado el sistema monetario dual característico del Bajo Imperio que perduraría en Occidente hasta la desintegración del Estado romano y en Oriente hasta la reforma monetaria de Anastasio. El sólido se comportaba como una mercancía más y su valor en denarii communes subía al igual que el de todos los demás bienes intercambiados en el mercado. Un proceso que tendría gravosas consecuencias sociales para los sectores sociales que no podían acceder a la moneda de oro.

lunes, 12 de marzo de 2018

Las nuevas monedas de plata de Constantino: siliqua y miliarense

Constantino I, AR Miliarense, 24 mm, 4,19 gr. 330-335, Constantinopla. Anverso: CONSTANTINVS MAX AVG, busto con diadema y coraza a la derecha. Reverso: CONSTANTINVS AVG, cuatro estandartes. CONS.

El triunfo sobre Licinio en el 324 d.C.


Tras derrotar a Licinio en las batallas de Adrianópolis y Crisópolis, Constantino se transformó en el dueño único de todo el mundo romano, una situación que no se producía en el imperio desde que Diocleciano derrotara a Carino en el 285, es decir, 40 años antes.

El triunfo sobre Licinio le significó, sin duda, a Constantino el acceso a los vastos recursos económicos del Oriente romano, pero también el hacerse cargo de una extensa región con sus propios problemas y desafíos, cuyo aparato administrativo y militar debía en muchos aspectos ser reorganizado e integrado a los nuevos principios aplicados por el emperador en Occidente.

Constantino I. 307-337 AD. Siliqua, 3,23 gr. Tesalónica. Anverso: Sin leyenda. Busto mirando hacia arriba con diadema a la derecha. Reverso: CONSTAN - TINVS AVG Victoria concorona y palma; en exergo TSE. 

El plan de Constantino para reorganizar el Oriente culminaba en su propósito de fundar una nueva capital, una nueva Roma -o, por lo menos, una ciudad pensada en una escala semejante-, en el sitio de la antigua ciudad griega de Bizancio. La considerable mejora de la situación financiera de la administración constantiniana es claramente visible en los esfuerzos emprendidos en ese momento por restablecer la producción regular de denominaciones monetarias en plata para llenar el vacío entre las piezas de vellón bajo y las de oro generado desde la discontinuación del argenteus de la tetrarquía.


Nuevas monedas de plata


Constantino reintrodujo una moneda de plata del mismo estándar que esta última, es decir, con un peso teórico de 1/96 de la libra romana (3,4 gr.). A pesar de ello, por convención, esta pieza es designada en la numismática como siliqua. El término proviene de siliqua graeca, la semilla del algarrobo, que se utilizaba como patrón para una medida de peso romana equivalente a 0,19 gramos. Este término se utiliza para la moneda que nos ocupa porque se estima que su valor metálico habría equivalido al de una siliqua de oro, o lo que es lo mismo a la 1/24 parte de un sólido constantiniano. No existe, sin embargo, ninguna evidencia firme de que este término haya sido usado en la Antigüedad para designar a esta pieza. Por otra parte, dada la relación habitual de valor entre el oro y la plata de 1/14, el valor de la nueva moneda de plata en oro habría probablemente sido mayor.


Constantino I. AD 307/310-337. Medallón de 6 siliquae (plata, 19,08 gr.), Constantinopla. Anverso: Busto de Constantino a la derecha con diadema Reverso: DN CONSTANTINVS / MAX TRIVMF AVG / M CONSZ Constantinopla sentada en el trono sosteniendo cornucopia y flor, y con el pie derecho en la proa de una galera.

A pesar de que el argenteus de la tetrarquía y la siliqua constantiniana comparten -como se mencionó- un mismo estándar, el uso de dos designaciones diferentes para las mismas se justifica en que estas piezas tienen un aspecto marcadamente diferente. En efecto, la siliqua es generalmente acuñada en cospeles mucho más delgados y anchos que los de su predecesora.

También se introdujo una segunda moneda de plata de mayor peso, acuñada en un estándar de 1/72 de la libra romana (4,55 gr.), que hoy se designa como miliarense (o miliarensis). El nombre está atestiguado a fines del siglo IV y haría referencia a que esta pieza tendría un valor equivalente 1/1000 de la libra de oro, es decir unos 0,324 gr., o 1/14 de un sólido constantiniano. También se acuñó, en menor cantidad, una moneda de plata de un estándar un poco mayor, 1/60 de la libra romana (5,4 gr.), que se conoce numismáticamente como miliarense pesada. También se produjeron, en ocasiones específicas, diversos múltiplos de la miliarense, sobre todo una triple miliarense, que habrían cumplido una función semejante a aquellos del sólido.

Las denominaciones de plata mencionadas no se acuñarían en las décadas siguientes en cantidades significativas. Antes que constituir un componente autónomo del sistema monetario, estas piezas funcionaban más bien como un complemento para las de oro. Su finalidad era probablemente contar con piezas de menor valor que pudieran complementar el espectro de las fracciones más pequeñas del sólido.


jueves, 12 de octubre de 2017

Felicium temporum reparatio. La reforma de las monedas de vellón bajo del 348 d.C.


El nivel de deterioro alcanzado por la moneda de vellón bajo durante los últimos años del reinado de Constantino y los primeros de sus hijos hacía imprescindible una reforma. La misma fue finalmente introducida por Constancio II y Constante en el año 348,[1] una fecha de gran importancia simbólica, pues coincidía con el 1100° aniversario de la fundación de Roma. 

Es probable que la planificación y preparación de la reforma se haya extendido por un tiempo considerable antes de la fecha de su introducción. El centro de la reforma consistió en la discontinuación de la acuñación del desprestigiado nummus AE 4 constantiniano y su remplazo por una nueva serie de tres denominaciones de vellón de mayor tamaño y calidad.

Las nuevas monedas


Las características de las tres nuevas piezas son interpretadas de manera diferente por diversos autores. No conocemos el nombre original ni los valores nominales de cada una de ellas, razón por la cual las reconstrucciones propuestas varían considerablemente. La información general sobre estas monedas se sintetiza en la siguiente tabla, en la que se utilizan las designaciones propuestas por Kent:

Denominación
Peso aprox.
Estándar teórico
% de plata en su aleación
Tipo de anverso
Principales tipos de reverso
Marca de valor
AE 2 grande
5,2-5,5 gr.
1/60 lb.
3,0 - 2,5 %
Busto del emperador  a la derecha, drapeado y con diadema
  • Soldado matando a jinete caído
  • Emperador en galera
A
AE 2 Pequeño
4,2-4,5 gr.
1/72 lb.
1,5 %
Busto del emperador  a la izquierda drapeado, con diadema y globo en la mano derecha
  • Emperador sacando a bárbaro de choza
  • Emperador con dos cautivos
N
AE 3
2,5-2,7 gr.
1/120 lb.
0 %  pequeñas trazas
Busto del emperador  a la derecha, drapeado y con diadema
  • Ave Fénix
-

Las tres piezas comparten una misma leyenda de reverso FEL TEMP REPARATIO, que debe resolverse probablemente como felicium temporum reparatio (restablecimiento de los tiempos felices), siendo menos convincente la alternativa felix temporum reparatio (feliz renovación de los tiempos). La leyenda debe interpretarse, en primer lugar, en conexión con el inicio de un nuevo saeculum en la historia de Roma, que es considerado tradicionalmente como el inicio de un ciclo de renovación que vuelve a los valores y logros del glorioso pasado.

Los tipos de reverso, con su fuerte insistencia en el carácter victorioso de los soberanos y con la representación del ave Fénix, hacen referencia a un imperio restablecido, que recupera su antiguo vigor por las victorias que en todas las fronteras (por tierra y por mar) se obtienen ante los barbáricos enemigos de los romanos. Sin embargo, en segundo lugar, no puede dejar de verse una conexión entre este discurso de renovación y la nueva política monetaria representada por las piezas que portan esta leyenda. El regreso de los tiempos felices es, también, el regreso de un sistema monetario equilibrado, en el que la moneda de vellón y de bronce respeta estándares de calidad semejantes a los de las buenas épocas del pasado.



Valores y denominaciones


Una ley de Constancio II del 349 condena la extracción de la plata de una moneda denominada maiorina. Otra ley del 354, recogida también en el Código Teodosiano, menciona a monedas designadas como maiorina o centenional. El texto es, sin embargo, ambiguo y no es claro si se trata de dos nombres de una misma denominación o de dos denominaciones distintas.[2] Harl, por ejemplo, considera que la AE 2 grande sería la maiorina y la AE 2 pequeña el centenional. Para Kent, por el contrario, los centenionales serían las monedas anteriores a la reforma del 348, y la maiorina la introducida por la misma.[3] Para otros autores, como Salgado, ambos términos serían sinónimos y designarían a la AE 2 grande.[4]

La marca de valor A representa al numeral griego para 1, identificando a la AE 2 grande como la denominación central en el nuevo sistema de piezas de vellón. La AE 2 pequeña tenía, indudablemente, un valor menor, por lo que la marca de valor N (numeral griego para 50) se refiere a una escala diferente. El nombre centenionalis indicaría que la AE 2 grande era una moneda con un valor nominal de 100 d.c., por lo que sería lógico pensar que la marca N en la AE 2 pequeña expresaría un valor nominal de 50 d.c. para la misma, lo que colocaría a ambas piezas en una conveniente relación de 2:1. La AE 3 carece de marcas de valor, pero al ser una pieza de menor tamaño y sin contenido de plata, sería lógico ver en la misma una continuación del viejo nummus constantiniano de 25 d.c. Refuerza esta suposición el hecho de que muchos nummi constantinianos AE 3 fueron reacuñados como ejemplares de esta nueva denominación fraccionaria.

La reconstrucción presentada constituye sólo una hipótesis probable de las relaciones de valor en el sistema de denominaciones de vellón y bronce introducido por la reforma del 348. La mejora de calidad respecto del circulante previo era considerable, por lo que es difícil pensar que el nummus contantiniano hubiera tenido un valor nominal de 100 d.c., pues, en ese caso, la reforma hubiera tenido un efecto deflacionario y hubiera representado un gran esfuerzo financiero para el estado romano.


En comparación con el viejo nummus constantiniano, la maiorina introducida en el 348 tenía, por su contenido de plata, un respaldo metálico real para su mayor valor nominal. Ese contenido de plata hacía, sin embargo, de estas monedas un blanco atractivo para su manipulación. La ya mencionada ley del año 349 condena precisamente con la pena de muerte una difundida práctica fraudulenta, cuyo objetivo era extraer el contenido de plata de las maiorinas. Las monedas privadas de su porción de plata eran luego puestas nuevamente en circulación a su valor nominal, habiéndose enriquecido los manipuladores al apropiarse de la plata, que luego podía venderse como mercancía.

En el contexto de conflictividad interna y externa de comienzos de la década del 350 d.C., el Estado romano no estuvo en condiciones de mantener el sistema de la maiorina y el mismo colapsó en poco tiempo, al relajarse los ambiciosos estándares de peso y contenido de plata fijados para las nuevas denominaciones. Las piezas fraccionarias (AE 2 pequeña y AE 3) serían discontinuadas rápidamente y desde el año 351 d.C. se continuaría acuñando solamente la maiorina, concentrándose mayoritariamente los reversos en el tipo que representa a un jinete bárbaro que cae ante la lanza de un soldado romano.






[1] La fecha no está atestiguada directamente en las fuentes antiguas pero fue identificada convincentemente por D. Mattingly y ratificada con nuevos argumentos por J. P. C. Kent. Véase J. P. C. Kent, “FEL. TEMP. REPARATIO”, The Numismatic Chronicle, Vol. 7, 1967, pp. 83-90.
[2] C.Th. 9.23.1: Placet denique, ut, si quis forsitan nummus praeter eum, qui in usu publico perseverat, aput aliquem mercatorem fuerit inventus, fisci dominio cum omnibus delinquentis facultatibus vindicetur. Et si forte cum mercibus ad quascumque provincias venerint naves, cuncta solita licentia mercabuntur praeter pecunias, quas more solito maiorinas vel centenionales communes appellant, vel ceteras, quas vetitas esse cognoscunt.
[3] Burnett pp. 133-134.
[4] Salgado, pág. 105.