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lunes, 23 de septiembre de 2019

Otro medallón de Constante triunfando sobre los bárbaros


Celebrando la victoria sobre los francos del 342 d.C.


En una entrada reciente, presentaba un exquisito medallón de oro del emperador Constante en el que éste celebraba su gran victoria sobre los francos del año 342. Fue acuñado en números muy reducidos en Aquileya como premio para altos oficiales del ejército y sólo dos han llegado hasta nosotros. 

El ejemplar cuya imagen encabeza esta entrada fue acuñado para destacar esa misma victoria, pero en plata, lo que hace que su valor fuera mucho menor. Se lo produjo en cantidades mayores en diversas cecas del imperio controladas por Constante (Aquileya, Tréveris, Siscia y Tesalónica). Probablemente también fue distribuido como premio, pero para soldados y oficiales de menor rango.

El anverso



El ejemplar de la primera fotografía fue acuñado en Siscia. Pesa 13,17 gramos y data probablemente de principios del 343. El segundo ejemplar, ilustrado sobre estas líneas, fue acuñado en Tesalónica y es un poco más liviano, 12,72 gramos.

En el anverso, vemos un magnífico busto de Constante con todos los rasgos clásicos del estilo constantiniano: el gesto adusto, los grandes ojos, el cabello laceo, la diadema de perlas, la coraza y el paludamentum.

La leyenda FL IVL CONS – TANS PIVS P F AVG identifica al soberano

El reverso


En el reverso encontramos la leyenda TRIVMFATOR – GENT – IVM BARBARARVM, “el vencedor de los pueblos bárbaros”, que coloca a Constante en la posición de gran defensor del imperio. Mientras que su hermano mayor Constancio II no podía mostrar logros significativos en su enfrentamiento contra los persas en el frente oriental, Constante podía hacer gala, además de su triunfo sobre los francos, de importantes victorias sobre los sármatas.



La leyenda es acompañada por una representación del emperador de pie en plena vestimenta militar y portando lanza y estandarte. En el primer ejemplar el estandarte cuenta con el símbolo cristiano conocido como crismón, lo que lo identifica como el labarum introducido en el ejército romano por Constantino I. En el segundo ejemplar, el crismón está ausente y el emperador sostiene un escudo en lugar de la lanza. Dos pequeñas variantes que no alteran significativamente el mensaje.

El nivel artístico del reverso es algo pobre. En el primer ejemplar hay un evidente esfuerzo por reducir el torso del emperador para que su cabeza no interrumpa la leyenda. El resultado es una figura desproporcionada. En el segundo, en cambio, el resultado es más equilibrado. En una apreciación global, no deja de ser un excelente ejemplo del arte numismático tardorromano.

viernes, 23 de agosto de 2019

El emperador romano triunfando sobre los bárbaros, un medallón de Constante


El hijo menor de Constantino


Constante era el hijo menor de Constantino I el Grande. Tenía tan sólo 10 años cuando su padre le otorgó el rango de César y 14 cuando, por la muerte de aquel en el 337 d.C., junto con sus hermanos mayores Constantino II y Constancio II, asumió el título de Augusto.

Los tres hermanos dividieron el imperio entre ellos. Constante recibió Italia, el norte de África y los Balcanes. Constantino II consideraba que por ser el mayor debía controlar también los territorios de Constante, por lo que invadió el norte de Italia en el año 340, pero fue derrotado y asesinado en Aquileya. Esto fue un golpe de suerte para Constante, ya que ahora tenía el control sobre toda la parte occidental del Imperio Romano. Diez años más tarde sería él mismo asesinado por un usurpador, Magnencio.

Un emperador triunfante


Alentados probablemente por la discordia entre Constantino II y Constante, los francos se decidieron en el año 341 a invadir el territorio romano. Confiaban en encontrar poca resistencia, pero, para su sorpresa, Constante ya había logrado afianzar su control sobre todos los territorios de Occidente y pudo enfrentar a la invasión con la totalidad de las fuerzas militares a su disposición. Consiguió así una victoria decisiva en el año 342 que obligó a los francos a retirarse. Sus graves pérdidas los forzarían a permanecer tranquilos por algunos años.



Es probablemente esta victoria de Constante sobre los francos la que se celebra en el fantástico medallón cuya imagen acompaña esta entrada. Es un múltiplo de 9 sólidos, que seguramente fue acuñado en una serie reducida para ser entregado como obsequio imperial a altos oficiales y funcionarios. Contaba con un pequeño bucle por el que pasaba un cordel que permitía usarlo como un colgante. El valor material de estos medallones era muy alto, pero todavía más importante era su valor simbólico. Era una señal de cercanía al emperador que sus poseedores gustaban exhibir.

El anverso


En el anverso vemos una magnífica representación de Constante. La leyenda "FL(avius) IVL(ius) CONSTANS PIVS FELIX AVG(ustus)" permite identificar al emperador, ya que el estilo del retrato es completamente genérico y no permitiría distinguirlo de sus hermanos.

Detalle de la mano derecha de Constante en el anverso
Sobre su cabeza, el emperador luce una magnífica diadema con una joya de grandes dimensiones en la frente y otras más pequeñas en los costados, que se alternan con pares de hojas de laurel. Lleva una coraza y el manto militar conocido como paludamentum, que lo identifica como comandante, sujeto al hombro con un gran broche.

El busto incluye los brazos del emperador, un rasgo que se utiliza sólo ocasionalmente en los retratos monetarios del período. La mano derecha se encuentra al frente en un gesto de saludo y la izquierda sostiene un globo terráqueo sobre el que se encuentra una victoria alada con sus atributos típicos, una rama de palma y una corona de laurel.

El reverso


El emperador es también el motivo central de la imagen del reverso. En este caso, lo vemos como comandante en acción, justo en el momento simbólico del sometimiento de los enemigos.

El emperador se encuentra de pie en una pose que indica movimiento. Su vestimenta militar es complementada con un escudo y lanza en la mano izquierda, mientras que con la derecha sujeta a un prisionero encadenado detrás de él. El escudo redondo ricamente ornamentado tiene un detalle interesante, la cabeza de león que sobresale.
Detalle de la cabeza de león en el escudo del emperador

La barba y la ropa del cautivo lo identifican como un bárbaro. Lleva una falda corta, una capa y unos pantalones aún más cortos. Tiene las manos atadas a la espalda. Una mujer se arrodilla ante el emperador, lo mira y le suplica con los brazos en alto. Para resaltar la importancia de la figura imperial, los cautivos están representados en una escala mucho menor que la de Constante.

La diosa alada Victoria vuela sobre la escena y corona al emperador victorioso con una guirnalda. La leyenda "VICTORIA AVGVSTI NOSTRI" (La victoria de nuestro Augusto) refuerza el mensaje.

En el exergo, las letras "AQ" indican que la pieza fue acuñada en la ceca de la ciudad de Aquileya. Un carcaj, un casco, una coraza y una lanza acompañan a las letras.

Este exquisito medallón es una obra maestra del arte monetario del Bajo Imperio Romano. Sólo se conocen dos ejemplares. Las imágenes provienen del mejor de ambos, que se encuentra expuesto en el Bode Museum, en Berlín.

sábado, 12 de enero de 2019

Las reformas de la moneda de vellón de Constantino y Licinio 318-321

Nummus, Augusta Treverorum, 318-319, 2,73 gr. Anverso: CONSTANTI IMP-NVS AVG, Busto acorazado y con yelmo adornado con laurel y lanza sobre hombro. Reverso: VICTORIAE LAETAE PRINC PERP / PTR, Dos Victorias con escudo en un altar VOT / PR. RIC VII 208A


Constantino y la reforma de la moneda de vellón


Tras la victoria en la primera guerra civil contra Licinio (el co-emperador que tenía a su cargo el Oriente), Constantino introduce en el 318 d.C. una reforma de la moneda de vellón bajo (una de muchas en su reinado), que reduce su estándar de peso a 108 piezas por libra, es decir, unos 3 gramos. 

Al mismo tiempo, sin embargo, se percibe una notable mejora en la calidad de su composición metálica (que se había deteriorado en los años anteriores), con porcentajes de plata que se ubican entre el 2 y el 4%. La mejora de la calidad puede relacionarse, sin duda, con la conquista en esa guerra por parte de Constantino de la región de Iliria, dotada de importantes recursos mineros. 

Nuevos tipos de anverso y reverso


En forma paralela a la reforma en los estándares de peso y pureza, se introduce un nuevo tipo de reverso con dos victorias sosteniendo un escudo (una clara alusión al triunfo reciente sobre Licinio) acompañadas de la leyenda VICTORIA LAETAE PRINC PERP. Este reverso se repetirá uniformemente en todas las cecas controladas por Constantino.

Los anversos exaltan el carácter guerrero del emperador representándolo con yelmo y coraza, en algunas ocasiones con lanza sobre el hombro. A partir de ese momento, la nueva moneda Victoriae Laetae desplaza completamente a las anteriores piezas de vellón de los tesoros monetarios, poniendo en evidencia que se percibe como una reserva de valor mucho más segura y quizás también un desmonetización del circulante de vellón anterior.


Nummus, Siscia, 319-320. 3,70 gr., Anverso: Busto acorazado y con yelmo adornado con laurel y lanza sobre hombro. Reverso: VICTORIAE LAETAE PRINC PERP / ΓSIS * Dos Victorias con escudo en un altar VOT / PR. RIC VII, 432

Si bien Victoria era una divinidad pagana, el motivo iconográfico de la victoria alada era antes una alusión convencional al éxito militar que una referencia con un significado religioso. De hecho, la introducción del tipo victoriae laetae marca la desaparición de las divinidades tradicionales de las monedas romanas y su remplazo por motivos genéricos que hacen referencia a virtudes y valores públicos o del emperador. Un desarrollo que no puede desconectarse de la conversión del emperador al cristianismo.

La reforma de las monedas de Licinio y su conexión con la reforma de Constantino


Poco después de su derrota a manos de Constantino, Licinio redujo a la mitad el valor nominal de sus propias monedas de vellón bajo. Sture Bolin y P. M. Bruun argumentaron que la introducción de la nueva pieza de Constantino vino acompañada de una idéntica disminución de su valor nominal a la mitad (es decir, a 12,5 denarios comunes o de cuenta), considerando como evidencia las marcas en las acuñaciones de Licinio de este período que explicitan ese valor y el papiro Rylands 607 con su referencia a una decisión de los emperadores por la que se reduciría a la mitad el valor nominal de las “monedas itálicas”. Sin embargo, parece difícil que la medida aplicada por Licinio en su territorio hubiera sido previamente implementada por Constantino en el suyo.


Nummus, Augusta Treverorum, AD 322, 2,87 gr. Anverso: CONSTANTINVS AVG busto derecho laureado, vestido con trabea, sosteniendo cetro con águila. Reverso: BEATA TRANQVILLITAS, globo en el altar inscrito VO / TIS / XX, tres estrellas del cielo, PTR • en exergo. RIC VII 342

La referencia en el papiro Rylands a una decisión de los emperadores (en plural) probablemente sólo refleja el hecho de que Licinio emitió el edicto estipulando la aplicación de esta medida también en nombre de Constantino, como era habitual. Por otra parte, sería difícil pensar que la mejora del contenido de plata de las piezas del tipo victoriae laetae pudiera haber ido acompañada de una disminución en el valor nominal de los mismos, pues ello habría hecho que la medida resultara extremadamente onerosa para el fisco, reduciendo considerablemente su capacidad de pago en un momento en que Constantino, por su política de reformas y por los preparativos para la campaña final contra Licinio, necesitaba expandir el gasto público.

La reforma de Licinio debe verse, en consecuencia, como una medida que refleja los problemas monetarios en los territorios bajo su control. Con toda probabilidad, se trata de un simple intento de aproximar la relación entre el valor nominal del nummus de vellón bajo y el valor nominal del áureo a la tasa de cambio real entre ambos tipos de monedas vigente de hecho en el mercado. 

La depreciación del nummus es un reflejo del creciente deterioro de las acuñaciones de Licinio tras la pérdida de los recursos metalíferos de Iliria tras la derrota en la primera guerra contra Constantino, cuyo contenido de plata se vuelve insignificante.

Nummus, Lugdunum, 321. 2,58 gr. Anverso: CONSTAN-TINVS AVG, busto laureado a la derecha. Reverso:VIRTVS EXERCIT, dos cautivos sentados en la base de estandare VOT / XX; PLC en exergo. RIC VII 113.

En el 320, los reversos de las monedas de vellón vuelven a diversificarse, haciendo su aparición los tipos VOTA, BEATA TRANQVILLITAS y VITVS EXERCITVS. El cambio iconográfico es acompañado de una considerable reducción en la proporción de plata, que cae la mitad hasta un 2%. El estándar, sin embargo, permanece inalterado en 108 por libra. Evidentemente, el costo de la reforma hizo que la misma no pudiera mantenerse en el tiempo.

martes, 2 de octubre de 2018

La primera moneda con cara y cruz

primera moneda con cara y cruz
Pequeña moneda de bronce AE 4 de Teodosio II - La primera en llevar una cruz en su reverso

La expresión “cara o cruz” se volvió proverbial en lengua castellana porque muchas de las monedas españolas de la época imperial tenían el retrato del rey en el anverso y una cruz en el reverso. Por eso es una expresión muy usada todavía hoy en España y muchos países de América Latina, por más que las monedas contemporáneas de estos países, salvo raras excepciones, ya no llevan cruces. 

Pero las monedas con cara y cruz son en realidad mucho más antiguas, al igual que la práctica de apostar con ellas ¿Sabéis cuál fue la primera moneda con “cara y cruz”?


La cruz, de símbolo de tortura a emblema de fe


Para los antiguos romanos hubiera sido impensable colocar una cruz como símbolo en sus monedas. ¿Por qué? Porque para ellos la cruz era un símbolo terrible de tortura y castigo. La cruz era el instrumento para la aplicación de la pena de muerte más severa e infamante, a la que se destinaba sólo a personas de bajo rango. En ese sentido, equivalía a lo que en épocas más recientes podían representar una horca o un patíbulo. 

La historia de la crucifixión y resurrección de Jesús llegaría a modificar profundamente el significado de la cruz en la Antigüedad. Sin embargo, su imagen negativa era tan fuerte y estaba tan arraigada que los primeros cristianos no la utilizaron como símbolo, prefiriendo el uso de un sencillo pez  porque esta palabra en griego (ichthys) se correspondía con las iniciales de la frase “Jesucristo, hijo de Dios, salvador”. Posteriormente, el emperador Constantino adoptaría, tras su conversión al cristianismo, el crismón como emblema de su nueva fe, y éste sería el primer símbolo cristiano representado en una moneda.



La primera moneda con cara o cruz - un AE 4 de Teodosio II


Sería sólo unos 100 años después de la conversión de Constantino que el emperador romano de Oriente Teodosio II (401-450 d.C.) incluiría la primera cruz en sus monedas, una señal de los grandes avances en la difusión y consolidación del cristianismo en ese período. Para ese momento, claro está, la cruz ya había dejado de utilizarse como herramienta para imponer la pena de muerte.

Una cruz rodeada de una corona de laureles decora el reverso de gran parte de las monedas de bronce de Teodosio (conocidas en la numismática como AE 4), el circulante barato utilizado por la población pobre en sus intercambios económicos cotidianos. En el anverso, como era habitual, encontramos el busto del emperador. Sólo mucho más tarde, en el siglo VII, el rostro de Jesucristo ocuparía por primera vez la cara de una moneda acuñada en Constantinopla.

La población del Imperio Romano de Oriente fue, entonces, la primera en poder apostar a “cara o cruz” al lanzar una moneda al aire. Un juego que, dicho sea de paso, sabemos por Macrobio que los romanos de la época practicaban, así que es probable que ellos hayan sido también los primeros en usar esa expresión.

sábado, 12 de mayo de 2018

La moneda de vellón durante los últimos años del reinado de Constantino

Constantino I. nummus. Tesalónica.
Anverso: CONSTANTINVS AVG. Busto derecho, drapeado, acorazado y con diadema. Reverso: PROVIDENTIAE AVGG / SM TS A. Puerta de campamento con dos torres; estrella por encima; punto en campo derecho.

La producción de moneda de vellón durante los últimos años del reinado de Constantino estuvo signada por dos tendencias generales de gran importancia. Por un lado, un esfuerzo del poder central por estandarizar el aspecto de la misma utilizando por largos períodos de tiempo un único tipo de reverso que se repite en todas las cecas del imperio; por otra, una profundización del deterioro de los estándares de peso y calidad de este tipo de piezas.

Los tipos de reverso


El primero de esos procesos comenzó a desarrollarse en los años que siguieron al triunfo sobre Licinio con la introducción del tipo de reverso "puerta de campamento", que se convirtió en el primer motivo estándar para la moneda de vellón acuñado por un largo período de tiempo en todas las cecas activas del imperio.

Este tipo había sido un diseño común en piezas de plata unas décadas antes y fue probablemente seleccionado por su sencillez, un aspecto importante si se tiene en cuenta que este motivo debía ser copiado por celatores (grabadores de cuños) en todos los rincones del imperio en grandes números para acuñar millones de ejemplares. Otro aspecto que, probablemente, influyó la elección de este tipo fue la ausencia de connotaciones religiosas, que lo hacía aceptable tanto para paganos como para cristianos. Las peculiaridades estilísticas y los diferentes añadidos reconocibles en la reproducción de este tipo en cada ceca ilustran, sin embargo, las limitaciones técnicas con las que se enfrentaba un proyecto de estandarización de este tipo.


Constantino I. nummus. Heraclea.
Anverso: CONSTANTINVS AVG. Cabeza a la derecha con diadema. Reverso: D N CONSTANTINI MAX AVG / • SMH. VOT XXX dentro de guirnalda.

Los años 326-327 marcaron la celebración en todo el imperio de las Vicennalia de Constantino, el 20 aniversario de su reinado y de las decennalia o décimo aniversario, de la designación de sus hijos como césares. Estos aniversarios fueron, por supuesto, reflejados en las monedas, que sustituyeron en gran medida el tipo puerta de campamento por otros conmemorativos de los mismos. A pesar de ser el aniversario de 20 años, las monedas de Constantino llevan la fórmula VOT XXX, que expresa los votos a futuro para que el emperador alcance los treinta años de reinado.

En el año 330, tras la inauguración oficial de la nueva residencia imperial de Constantinopla, se introdujo una nueva reforma en el aspecto de la moneda de vellón bajo. La puerta de campamento fue sustituida ahora como motivo estándar de reverso por el tipo GLORIA EXERCITVS, que muestra a dos soldados de pie con estandartes militares. También se introdujeron otros reversos en homenaje a las ciudades de Roma y Constantinopla. Estos motivos serían acuñados en todas las cecas del imperio hasta la muerte de Constantino.

La devaluación


Estos cambios estuvieron acompañados de un nuevo deterioro en el estándar monetario, cayendo el peso promedio de las monedas de vellón hasta a los 2,5 gramos y luego a 1,7 entre los años 335 y 336. Todo parece indicar que estas reducciones en el peso del nummus se llevaron adelante sin modificar su valor nominal de 25 d.c. Algunos autores suponen que el valor había sido elevado a 100 d.c., de ser así, al impacto inflacionario de la depreciación se habría sumado el de la revaluación.

Sea como fuere, es claro que el deterioro de la moneda de vellón era un procedimiento rentable para el Estado, al permitirle ampliar su capacidad nominal de pago aun sin incrementar el stock de metal disponible para acuñar. Es evidente que la devaluación de este tipo de monedas se había vuelto un expediente útil para la administración romana, al que debía recurrirse con frecuencia.


Constantino I. nummus. Arles.
Anverso: CONSTANTINVS MAX AVG. Busto derecho, drapeado, acorazado y con diadema. Reverso: GLORIA EXERCITVS / P CONST. Dos soldados de pie, cada uno sostiene una lanza y apoya la mano en el escudo; entre ellos, dos estandartes y estrella.

Como era lógico suponer, la reacción de los formadores de precios frente a estas medidas consistía en una suba en el valor de los bienes expresados en moneda de cuenta, lo que originaba un verdadero espiral inflacionario de los valores en denarii communes. Al tener que utilizarse grandes cantidades de estas diminutas monedas para todo tipo de operaciones cotidianas, se recurrió en cada vez mayor medida al uso de bolsas de monedas selladas para agilizar las operaciones y evitar el tedioso conteo de las miles de piezas utilizadas incluso en los más simples pagos.

Era imposible en este contexto que se preservara una tasa de cambio fija entre el sólido de oro, cuya calidad y peso permanecía estable, y el cada vez más depreciado nummus. Si en 325 la moneda de oro era cambiada por unas 240 nummi, parece que para 330 o 335 la tasa de cambio había llegada a 1.000 nummi.  De esta forma, quedaba definitivamente conformado el sistema monetario dual característico del Bajo Imperio que perduraría en Occidente hasta la desintegración del Estado romano y en Oriente hasta la reforma monetaria de Anastasio. El sólido se comportaba como una mercancía más y su valor en denarii communes subía al igual que el de todos los demás bienes intercambiados en el mercado. Un proceso que tendría gravosas consecuencias sociales para los sectores sociales que no podían acceder a la moneda de oro.

lunes, 12 de marzo de 2018

Las nuevas monedas de plata de Constantino: siliqua y miliarense

Constantino I, AR Miliarense, 24 mm, 4,19 gr. 330-335, Constantinopla. Anverso: CONSTANTINVS MAX AVG, busto con diadema y coraza a la derecha. Reverso: CONSTANTINVS AVG, cuatro estandartes. CONS.

El triunfo sobre Licinio en el 324 d.C.


Tras derrotar a Licinio en las batallas de Adrianópolis y Crisópolis, Constantino se transformó en el dueño único de todo el mundo romano, una situación que no se producía en el imperio desde que Diocleciano derrotara a Carino en el 285, es decir, 40 años antes.

El triunfo sobre Licinio le significó, sin duda, a Constantino el acceso a los vastos recursos económicos del Oriente romano, pero también el hacerse cargo de una extensa región con sus propios problemas y desafíos, cuyo aparato administrativo y militar debía en muchos aspectos ser reorganizado e integrado a los nuevos principios aplicados por el emperador en Occidente.

Constantino I. 307-337 AD. Siliqua, 3,23 gr. Tesalónica. Anverso: Sin leyenda. Busto mirando hacia arriba con diadema a la derecha. Reverso: CONSTAN - TINVS AVG Victoria concorona y palma; en exergo TSE. 

El plan de Constantino para reorganizar el Oriente culminaba en su propósito de fundar una nueva capital, una nueva Roma -o, por lo menos, una ciudad pensada en una escala semejante-, en el sitio de la antigua ciudad griega de Bizancio. La considerable mejora de la situación financiera de la administración constantiniana es claramente visible en los esfuerzos emprendidos en ese momento por restablecer la producción regular de denominaciones monetarias en plata para llenar el vacío entre las piezas de vellón bajo y las de oro generado desde la discontinuación del argenteus de la tetrarquía.


Nuevas monedas de plata


Constantino reintrodujo una moneda de plata del mismo estándar que esta última, es decir, con un peso teórico de 1/96 de la libra romana (3,4 gr.). A pesar de ello, por convención, esta pieza es designada en la numismática como siliqua. El término proviene de siliqua graeca, la semilla del algarrobo, que se utilizaba como patrón para una medida de peso romana equivalente a 0,19 gramos. Este término se utiliza para la moneda que nos ocupa porque se estima que su valor metálico habría equivalido al de una siliqua de oro, o lo que es lo mismo a la 1/24 parte de un sólido constantiniano. No existe, sin embargo, ninguna evidencia firme de que este término haya sido usado en la Antigüedad para designar a esta pieza. Por otra parte, dada la relación habitual de valor entre el oro y la plata de 1/14, el valor de la nueva moneda de plata en oro habría probablemente sido mayor.


Constantino I. AD 307/310-337. Medallón de 6 siliquae (plata, 19,08 gr.), Constantinopla. Anverso: Busto de Constantino a la derecha con diadema Reverso: DN CONSTANTINVS / MAX TRIVMF AVG / M CONSZ Constantinopla sentada en el trono sosteniendo cornucopia y flor, y con el pie derecho en la proa de una galera.

A pesar de que el argenteus de la tetrarquía y la siliqua constantiniana comparten -como se mencionó- un mismo estándar, el uso de dos designaciones diferentes para las mismas se justifica en que estas piezas tienen un aspecto marcadamente diferente. En efecto, la siliqua es generalmente acuñada en cospeles mucho más delgados y anchos que los de su predecesora.

También se introdujo una segunda moneda de plata de mayor peso, acuñada en un estándar de 1/72 de la libra romana (4,55 gr.), que hoy se designa como miliarense (o miliarensis). El nombre está atestiguado a fines del siglo IV y haría referencia a que esta pieza tendría un valor equivalente 1/1000 de la libra de oro, es decir unos 0,324 gr., o 1/14 de un sólido constantiniano. También se acuñó, en menor cantidad, una moneda de plata de un estándar un poco mayor, 1/60 de la libra romana (5,4 gr.), que se conoce numismáticamente como miliarense pesada. También se produjeron, en ocasiones específicas, diversos múltiplos de la miliarense, sobre todo una triple miliarense, que habrían cumplido una función semejante a aquellos del sólido.

Las denominaciones de plata mencionadas no se acuñarían en las décadas siguientes en cantidades significativas. Antes que constituir un componente autónomo del sistema monetario, estas piezas funcionaban más bien como un complemento para las de oro. Su finalidad era probablemente contar con piezas de menor valor que pudieran complementar el espectro de las fracciones más pequeñas del sólido.


miércoles, 26 de abril de 2017

La diadema de Constantino y su historia

medallón de oro de Constantino
Constantino I AV Medallón de 1 ¼ solidos. Nicomedia, 325-326 AD. Anverso: DN CONSTANTINVS AVG, cabeza con diadema a la derecha con la mirada levantada. Reverso: EQVIS ROMANVS, el emperador como jinete levantando la mano derecha; SMN en exergo

En el año 324 d.C., tras su triunfo sobre Licinio, Constantino se transformó en el único dueño del Imperio Romano y se decidió a fundar una nueva capital en el Oriente que llevara su nombre, Constantinopla. Estos acontecimientos estuvieron acompañados de una importante adición al retrato monetario del emperador. En las monedas acuñadas en ese año hace su aparición la diadema, es decir, una cinta de tela ceñida a la cabeza del soberano y sostenida por un nudo sobre la nuca del cual cuelgan hacia atrás los dos extremos. El nombre diadema deriva del griego διάδημα, que procede del verbo διαδέω (diadéō), que significa ceñir, atar alrededor.

Constantino I Siliqua Plata
Constantino I Siliqua Plata. Siscia, aproximadamente 330-337 AD. Anverso: sin leyenda. Cabeza a la derecha mirando hacia arriba con diadema. Reverso: CONSTANTINVS AVG, Victoria avanzando hacia la izquierda, sosteniendo corona y palma, SIS en exergo.


Los orígenes de la diadema


La diadema era un símbolo de realeza con una larga tradición en Oriente. De hecho, el uso de la palabra en griego está atestiguado por primera vez en un pasaje de Jenofonte en que éste describe el ornato del emperador persa. 

Como símbolo de la dignidad real, la diadema tiene dos orígenes. En primer lugar, proviene, como se mencionó, del Imperio Persa, donde el uso de turbantes estaba sujeto a reglas muy específicas. Sólo los emperadores y otros hombres importantes, como los príncipes de la casa real, podían usar turbantes especiales. A menudo, esos turbantes se ataban con una cinta, cuya decoración podía indicar el estatus de la persona.


Un segundo origen es la guirnalda tradicional o corona utilizada en la religión griega. Las guirnaldas ya se conocen desde la época de micénica, donde los conjuntos de placas de oro cubrían a menudo la frente de las personas ilustres enterradas en las tumbas ("diademas funerarias"). En la época clásica, varios dioses griegos que estaban conectados con la muerte y la vida después de la muerte se representan habitualmente con una diadema. Por ejemplo, Heracles, Hades y Dioniso.


La diadema en una moneda del rey helenístico Antioco III

La diadema helenística


La diadema fue adoptada por Alejandro Magno tras su conquista del imperio persa, sin duda, como un símbolo de que él era el heredero del poder de los aqueménidas. La diadema utilizada por Alejandro es descrita por diversos autores como una cinta púrpura con pequeños puntos blancos. 

Tras la muerte de Alejandro, la diadema fue utilizada como emblema de poder por los diversos reyes que lo sucedieron, transformándose en uno de los principales símbolos helenísticos de realeza y apareciendo con frecuencia en los retratos monetarios.

La diadema en Roma


En el año 44 a.C., en un espectáculo público, Marco Antonio ofreció a Julio César la diadema, pero las señales de reprobación del pueblo movieron a éste a rechazarla. El creciente temor de sectores de la aristocracia romana de que César aspiraba a la monarquía fue uno de los motivos centrales que impulsaron a la conspiración que terminó en su asesinato. En consecuencia, la diadema no fue utilizada por Augusto, pues era un símbolo demasiado ligado al poder real y, por lo tanto, incompatible con la idea de la “restauración de la republica” en torno a la que giró la construcción de su nuevo régimen político, el principado.

Constantino I. Medallón de oro 1 ½ sólidos. Siscia, 326-7 AD. Anverso: Sin leyenda. Cabeza a la derecha mirando hacia arriba, con diadema de dos cadenas de perlas que encierran una fila de hojas de laurel y rosetas. Reverso: GLORIA CON - STANTINI AVG emperador con atuendo militar, a punto de pisar cautiva sentada frente a él, arrastrando un segundo cautivo y sosteniendo trofeo sobre el hombro izquierdo. en exergo SIS


Al introducir la diadema en los retratos de monedas acuñadas en el 324 d.C., Constantino rompía de esta forma con una tradición de más de tres siglos, en la que los emperadores habían evitado los símbolos monárquicos helenísticos. 

El nuevo único dueño del mundo romano enviaba de esta forma un mensaje inconfundible a los habitantes del imperio. En primer lugar, se colocaba expresamente en la tradición de Alejandro Magno y los reyes helenísticos, presentándose prácticamente como un sucesor del primero. En segundo lugar, anunciaba una nueva idea del poder imperial que terminaba de romper definitivamente con los modelos de la tetrarquía. Es importante destacar que en las primeras monedas en que Constantino es representado con la diadema, este tiene su mirada dirigida al cielo, un símbolo con un profundo significado del que trataré en una próxima entrada.

Constantino I. Sólido. Nicomedia, AD 335
Constantino I. Sólido. Nicomedia, AD 335. Anverso: Sin leyenda, Cabeza a la derecha mirando hacia arriba, con diadema, la diadema compuesta por placas rectangulares que se alternan con pares de perlas. Reverso: VICTORIA CONSTANTINI AVG Victoria sentada a la derecha con coraza y escudo con leyenda VOT / XXX; en exergo SNMP




Con el paso del tiempo, la simple diadema de tela sería reemplazada por otra decorada con perlas y, luego, con gemas cada vez mayores. Es probable que esta evolución estuviera relacionada con la necesidad de distinguir la diadema de Constantino de aquellas portadas por sus hijos una vez que se les confiriera a éstos la dignidad de césares. A partir de ese momento, la diadema se transformaría en uno de los principales símbolos del poder imperial romano.

miércoles, 17 de febrero de 2016

El sólido romano - bizantino: una de las monedas más exitosas de la historia

Anverso de sólido del emperador romano Constantino I
Sólido de Constantino I - Tréveris - 310-313 d.C.

La introducción del sólido


En el 309 d.C., Constantino reinició, tras una interrupción casi total por un período de dos años, la acuñación de monedas de oro. Para las nuevas piezas se dejó de lado el estándar del áureo de Diocleciano de 1/60 de la libra romana para pasar a uno reducido de 1/72, es decir, un peso teórico de unos 4,54 gr. Para distinguirla de su predecesora, la nueva moneda es designada convencionalmente como sólido, un término contemporáneo que, sin embargo, ya se utilizaba con anterioridad a esta reforma para designar a las piezas de oro.

La reducción en el estándar fue, sin duda, un resultado de las dificultades económicas experimentadas por Constantino, que lo forzaron a intentar sacar el mayor rédito posible de la escasa cantidad de oro disponible. La reforma implicaba que ahora podía acuñarse un 20% más de monedas con la misma cantidad de oro, lo que ciertamente representaba una ventaja a la hora de distribuir una cantidad reducida de ese metal en donativos entre cuantiosos contingentes militares. Algo muy importante en una época en que Constantino era sólo uno de muchos emperadores que pugnaban entre sí y controlaba un territorio limitado en el Occidente del imperio.

La introducción del sólido vino lógicamente acompañada de nuevas piezas fraccionarias en ese metal adecuadas al nuevo estándar. La más importante y acuñada con mayor frecuencia fue el sémisis, o medio sólido.

Un estilo propio


Durante el Bajo Imperio romano el sólido fue adquiriendo características estilísticas propias que lo diferenciarían claramente de su predecesor, el áureo. Uno de los rasgos más característicos de los retratos imperiales en las monedas romanas era el retrato de perfil. Este formato es especialmente adecuado para presentar un retrato individualizado en bajo relieve, ya que permite reflejar la silueta distintiva de un individuo. En el siglo IV el formato de perfil comenzó a ser reemplazado por un busto frontal que con el tiempo se transformaría en el nuevo estándar.

Sólido del emperador romano Constancio II
Sólido de Constancio II - Antioquía - 355-361 d.C.

El retrato casi frontal con atuendo militar aparece por primera vez en sólidos de Constancio II (337-361 dC) en la mitad del siglo IV y seguiría siendo popular hasta el siglo VI. En este tipo de busto, el emperador está representado con la cabeza girada ligeramente hacia la derecha, pero mirando directamente al espectador. Durante el transcurso del siglo VI, se impuso en forma casi exclusiva el retrato plenamente frontal que sería la marca distintiva del sólido bizantino. La representación del emperador se volvería, al mismo tiempo, cada vez más esquemática, abandonándose la intención de presentar el retrato de un individuo específico para reflejar en su lugar la apariencia simbólica de un soberano.

El "dólar de la Edad Media"


Tras el triunfo final de Constantino en las guerras civiles en el 324 d.C., la nueva moneda se impondría en todo el imperio y se transformaría en la principal acuñación romana en oro hasta la caída misma de Roma. Después del fin del Imperio Romano de Occidente, las monedas de oro se seguirían acuñando en el Imperio Bizantino, en el que el sólido sería simplemente designado como "nomisma" (νόμισμα), es decir, "moneda" o "dinero".

sólido bizantino de Constantino VI e Irene

Sólido de Constantino VI e Irene - c797-802 d.C.

El sólido se siguió acuñando en Bizancio con el mismo estándar hasta el siglo X, cuando fue remplazado por una moneda un poco más pequeña, el tetarteron.  Conservó entonces un peso y calidad estable por más de 700 años, lo que le dio una excelente reputación, siendo utilizado como medio de pago y de atesoramiento de riquezas mucho más allá de las fronteras del imperio.

En efecto, como el califato árabe no acuñaba normalmente monedas de oro, se limitaba a usar las producidas por los bizantinos. Algo semejante sucedía en Occidente, donde el sólido era percibido como una garantía de valor. De hecho, se han encontrado tesoros de monedas bizantinas tan lejos como en Escandinavia. Debido a este éxito, el historiador Robert S. Lopez designó al sólido como el verdadero "dólar de la Edad Media".

jueves, 4 de febrero de 2016

La moneda de Vellón al inicio del reinado de Constantino

Constantino I como César, nummus de vellón bajo, 6,9 gr. Tréveris

El sistema monetario introducido por Diocleciano en el 293 d.C. se conservó, por lo menos en lo que a peso y calidad de las monedas se refiere, sin cambios significativos por más de 20 años. Sin embargo, tras su retirada del poder, en el conflictivo clima político generado por la disolución de la segunda tetrarquía, se iniciaría un camino de deterioro de las denominaciones de vellón bajo que trastocaría las bases del sistema monetario y sería el modelo de un proceso de crisis recurrente que se repetiría durante todo el siglo IV.

Constantino desempeñaría un papel central en la desestructuración del sistema monetario de la tetrarquía, tanto en lo que se refiere a los estándares de las denominaciones vigentes como al lenguaje iconográfico de sus representaciones. Este cambio no sería, sin embargo, el resultado una política planificada o de una reforma general, sino la consecuencia de una serie de medidas parciales y de emergencia que, en su efecto acumulativo, generarían un nuevo paradigma, que los sucesivos triunfos de Constantino sobre todos sus rivales harían extensivo a la totalidad del imperio.

Parece probable que Constantino acuñó las primeras monedas en su nombre sólo después de que Galerio hubiera confirmado su posición en el trono como nuevo César de Occidente, pues en las mismas asume ese título y no el de Augusto que le había sido conferido por las tropas de su padre en York. Los retratos de Constantino en sus primeras acuñaciones en Tréveris (entre 306 y 307 d.C.) marcan ya una clara ruptura con el estilo de representación habitual de los soberanos de la tetrarquía y se diferencian claramente del retrato que será incluido en las monedas producidas en su nombre por sus colegas (véase la imagen que encabeza esta entrada). A pesar de que este primer retrato monetario de Constantino mantiene el pelo corto típico de los Tetrarcas, presenta un rostro completamente diferente con un aire sereno y juvenil, y sin la barba y el ceño fruncido que eran típicos del estilo anterior.
Constantino I como César, nummus de vellón bajo, 7,4 gr. Tréveris

Otro punto de ruptura significativo con las acuñaciones tetrárquicas es la producción en el 307 de algunos nummi con una representación de marte en el reverso. Estas monedas parecen evocar a Marte como nuevo patrón divino de Constantino y marcan un claro distanciamiento respecto de las asociaciones religiosas estandarizadas establecidas por Diocleciano con las figuras de Júpiter y Hércules.

El cambio de estilo sería rápidamente acompañado de un cambio en el estándar monetario. El proceso fue iniciado ya a comienzos del año 307 d.C., por Constantino en las cecas bajo su control –Londres, Tréveris y Lugdunum- y consistió en una brusca reducción tanto del peso como del contenido de plata del nummus, que pasa de los 10,3 a los 6,5 gr. de peso teórico, es decir, de un estándar de 1/30 de la libra romana a otro de 1/48 o 1/50. Al mismo tiempo, la proporción de plata en la composición de la aleación metálica se reduce aproximadamente a la mitad, bajando de alrededor de un 4% a un 2%. Es decir que el contenido real de ese metal por cada pieza se reduce a casi un tercio del previo a esta reforma, pasando de aproximadamente unos 0,4 a unos 0,13 gr.
Constantino I como Augusto Nummus de vellón bajo 7,6 gr. Lugdunum

Tras la reducción en el estándar, se acuñaron en la ceca de Lyon algunas monedas en los años 308-9, que llevan en el reverso las letras: CI HS. la interpretación más convincente es que se trata de una marca de valor que incluye la tradicional abreviatura para el sestercio (HS) y que fija para el nummus depreciado un valor de 100, es decir, de 25 denarios (véase la imagen sobre este párrafo. Es claro que la reducción del peso no vino acompañada de un cambio en el valor nominal de la pieza, pues de lo contrario la depreciación no habría reportado ningún beneficio al Estado.

¿Qué impulsó a Constantino a tomar una medida de este tipo? Se trató sin duda de una solución de emergencia ante la falta de recursos para atender los pagos del Estado. Tal como había sucedido reiteradamente durante el siglo III d.C., el deterioro del estándar monetario era una manera de resolver, por lo menos en el corto plazo, los problemas financieros del Estado dado que permitía incrementar la capacidad de pago nominal del fisco con la misma cantidad de metal disponible. En lugar de recurrir al expediente utilizado por Diocleciano y sus colegas en el 301 d.C. -una revaluación de las monedas sin alterar las características físicas de las mismas-, Constantino prefirió volver a la práctica tradicional de deteriorar la composición metálica de la moneda pero mantener inalterado su valor nominal. El efecto final era el mismo pero sin duda la forma elegida por Constantino era mucho más eficaz dado que la percepción del cambio por parte de los actores económicos era gradual mientras que en una revaluación nominal por decreto la reacción de los mismos sería más rápida.

Mapa ilustrando la expansión gradual de los territorios del Imperio Romano controlados directamente por Constantino

Esta medida iniciaría un ciclo e reiteradas devaluaciones de la moneda de vellón bajo que sería una característica recurrente del sistema monetario bajoimperial. Los estándares se modifican tan rápidamente que la clasificación de las monedas mismas se hace compleja, particularmente porque no conocemos los nombres de las diferentes piezas que circularon durante el período, por ello se ha impuesto en la numismática la convención de clasificarlas a partir de sus diferentes módulos, según el siguiente sencillo esquema:

Clasificación por diámetro de las monedas de vellón del Bajo Imperio Romano

AE1 desde 25 milímetros
AE2 desde 21 milímetros
AE3 desde 17 milímetros
AE4 menos de 17 milímetros

El ciclo de depreciaciones que se inicia con la devaluación de Constantino es relacionado habitualmente con los costos de las guerras civiles producidas por la disolución del sistema tetrárquico. Sin embargo, esa puede ser difícilmente la causa de la primera depreciación llevada a cabo por Constantino, que todavía no se había visto involucrado en conflictos militares internos. Es necesario considerar que los territorios controlados por el hijo de Constancio incluían una de las fronteras más problemáticas, cuya defensa representaba, sin duda, una parte importante del costo militar total del imperio y que sólo contaba con los recursos fiscales de Hispania, Britannia y la Galia para cubrir esos gastos. Los primeros años de reinado de Constantino estuvieron signados, además, por una intensa actividad militar en la frontera contra alamanes y francos y por ambiciosos proyectos de construcciones públicas. Por otra parte, el destino trágico de Severo demostraba claramente los riesgos que implicaba una política fiscal demasiado estricta, particularmente para un soberano novel. Por ello, no puede sorprender que, una vez separada esta región del resto del imperio, Constantino tuviera que recurrir, tras tan sólo pocos meses en el poder, a un relajamiento de los estándares monetarios ante la imposibilidad de financiar de otra forma su déficit presupuestario. 

jueves, 21 de noviembre de 2013

La primera moneda cristiana de Constantino: el significado de su reverso

En mi última entrada ofrecí una presentación general de la primera moneda cristiana de Constantino, el bronce Spes Publica acuñado en Constantinopla. Continúo ahora el tema, pasando a la compleja cuestión de su significado.

Entre las diversas interpretaciones propuestas por los estudiosos pueden reconocerse en líneas generales tres grandes grupos. En primer lugar, lo que podría denominarse como la tesis tradicional, que ve al reverso de esta moneda como un mensaje esencialmente antipagano. En segundo, la que ve en el mismo un mensaje político que alude ante todo al triunfo sobre Licinio. Finalmente, una tercera línea, más reciente, ve en él un significado escatológico en la tradición judeo-cristiana.

La tesis antipagana


Esta tesis tradicional es defendida por autores como A. Alfoldi, G. Bruck y J. Maurice, quienes interpretan la serpiente como una representación paganismo derrotado por el cristianismo. Especulan, además, que el mensaje anti-pagano era tan fuerte que habría desencadenado una protesta de la aristocracia pagana que habría llevado Constantino a suspender la emisión. Esto explicaría la rareza actual de estas monedas.

Ya he tenido ocasión en este blog de escribir sobre el gran numismático Andreas Alföldi en relación con los contorniatos. Alföldi veía la historia del Bajo Imperio Romano durante el siglo IV signada por el conflicto entre paganismo y cristianismo derivado de la conversión de Constantino y era sobre la base de esta visión general que él interpretaba tanto el significado de los contorniatos como el de esta misma moneda de Constantino. Pero la tesis de un agudo conflicto entre paganos y cristianos durante el siglo IV d.C ya no es hoy aceptada. Nuevos estudios han demostrado que la aristocracia romana no fue el bastión del paganismo pretendido por Alföldi, sino que rápidamente buscó el compromiso con la religión cristiana como un nuevo factor de poder.



El primer punto importante es que los paganos, a diferencia de los cristianos, no se concebían a sí mismos como un grupo unitario y, por lo tanto, no podían sentirse aludidos en masa por la representación del labarum acabando con una serpiente. En segundo lugar, la rareza de esta moneda se debe a que fue acuñada sólo en Constantinopla y no a una supuesta protesta de la aristocracia pagana. Finalmente, la legislación religiosa de Constantino está llena de alusiones a la tolerancia de todas las prácticas de culto, por lo que sorprendería encontrar en esta pieza un mensaje que contradijera tan flagrantemente el discurso oficial.

El triunfo sobre Licinio


Esta segunda interpretación ha sido defendida por Jocelyn Toynbee (de quien también he tratado ya en este blog) quien sugiere que la serpiente representa al enemigo interno recién vencido, Licinio. El labarum sería, de acuerdo con esta línea, tanto una referencia al ejército mismo como una alusión al triunfo del cristianismo sobre el “perseguidor” de la iglesia que fue el emperador derrotado. La leyenda “libertas publica” refuerza este mensaje de fin de la tiranía.

Un mensaje escatológico


Una tercera línea de interpretación ha sido ofrecida por Ch. Odahl quien conecta el motivo de la serpiente con la tradición escatológica judeo-cristiana. Odahl parte de la descripción hecha por Eusebio de Cesarea de una imagen semejante al reverso ubicada en el nuevo palacio de Constantino en Constantinopla. Esa escena se conectaría, a su vez, con la tradición bíblica que relaciona la “muerte del dragón” o de la “serpiente” con la derrota definitiva de Satanás y sus representantes terrenales por intermedio de la palabra de Dios.

Por supuesto, la segunda y la tercera propuesta no son contradictorias, sino complementarias.

sábado, 16 de noviembre de 2013

La primera moneda cristiana de Constantino: el bronce Spes Publica


Esta pequeña pieza de bronce puede, sin duda, aspirar a un lugar entre las acuñaciones más importantes del mundo antiguo. Su fama no se debe, como sucede en muchos casos, a su mérito artístico o a su valor intrínseco, sino a su relevancia histórica: Es la primera moneda romana que contiene un mensaje inconfundiblemente cristiano.

En el anverso, podemos ver la cabeza del emperador con los típicos rasgos del estilo constantiniano, que marcó una fuerte ruptura respecto del de sus predecesores de la tetrarquía: un retrato sencillo y esquemático, marcado por un gesto impasible. En una primera serie está adornado con una corona de laurel y, en una segunda, con la diadema imperial. La leyenda de ambas variantes es la misma: CONSTANTINVS MAX AVG.

Pero el interés de esta moneda no se debe a este anverso, que es completamente convencional, sino a su reverso. La leyenda Spes Publica aparece cruzando horizontalmente el campo (la última “A” continua debajo por falta de espacio). Allí vemos al labarum, el famoso estandarte militar cristiano creado por Constantino e inspirado en la legendaria visión el día antes de la batalla del Puente Milvio. El mismo aparece clavado sobre una serpiente, que, con su cabeza hacia abajo, parece muerta. Sabemos por Eusebio de Cesarea que Constantino había hecho pintar una escena semejante encima de la puerta del nuevo palacio construido para él en Constantinopla


En el exergo, CONS designa a la ceca de Constantinopla, que había sido recientemente inaugurada. La construcción de la ciudad había comenzado en el año 324 y esta moneda habría sido acuñada en el 327. Un hecho llamativo es que esta pieza sólo se produjo en esa única ceca y ello explica su rareza hoy en día.

Según los autores cristianos contemporáneos, Lactancio y Eusebio, Constantino creó el labarum adaptando un tradicional estandarte de caballería del ejército. Simplemente removió los emblemas paganos y colocó en su lugar su nuevo símbolo cristiano, el crismón. La representación en esta moneda es particularmente detallada y permite apreciar todas sus características. Vemos un estandarte que en su cima lleva el crismón en una guirnalda. Debajo cuelga un paño en el que vemos tres puntos que representan a los medallones con los rostros de Constantino y dos de sus hijos. En representaciones posteriores el crismón se trasladaría al paño.

Esta es la primera moneda con un mensaje incuestionablemente cristiano acuñada por Constantino. Si bien el Crismón ya había hecho su aparición como un pequeño elemento decorativo en el famoso medallón de Ticinum (el anverso aparece ilustrado sobre este párrafo), ahora es el centro del mensaje. 

Por su rareza e importancia histórica estas monedas alcanzan generalmente en subastas valores muy altos. El ejemplar cuya imagen encabeza esta entrada fue subastado, por ejemplo, en 2008 por 14.000 francos suizos (NAC 88, lote 711).