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viernes, 22 de abril de 2016

La loba y los gemelos - La permanencia de un símbolo romano



Denario de Sextus Pompeius Fostlus 137 a.C.


La representación de la loba amamantando a los gemelos Rómulo y Remo constituye, sin duda, una de las escenas más emblemáticas de toda la iconografía romana, reproducida incansablemente como símbolo de la comunidad en todo tipo de obras de arte (joyas, mosaicos, relieves, pinturas, estatuas) y, por supuesto, también en las monedas.
Argenteo de Majencio 308 d.C.


La historia tiene su origen probablemente en una antigua tradición oral, de hecho la escena ya aparece representada en el etrusco "espejo de Bolsena" del siglo IV a.C. La leyenda fue consagrada, posteriormente, por los primeros historiadores romanos, deseosos de presentar su pasado en una forma semejante a los mitos de fundacionales de las ciudades griegas. La aparición providencial de la loba que salva a los gemelos abandonados Rómulo y Remo, hijos de Marte, era, en la leyenda, una señal de la intervención divina que ya en los orígenes mismos de Roma anunciaba lo que sería su futura grandeza.
Espejo de Bolsena, siglo IV a.C.

Sabemos que Fabio Píctor, a fines del siglo III a.C. fue el primer autor romano (aunque escribió su obra en griego) que relató la ahora celebre historia de la loba. La misma pasaría luego a formar parte del canon histórico romano como versión consagrada de la historia fundacional reproducida por todos los autores y a transformarse, de esta forma, en un símbolo de la romanidad misma.

Áureo de Adriano 128 d.C.

Como motivo artístico, la escena de la loba y los gemelos tiene la ventaja de su simpleza y de ser fácilmente identificable e inconfundible, cumpliendo casi la función moderna de un "logo". 

Antoniniano de Filipo I 248 d.C.

La escena de la loba constituye un clásico de todos los programas de propaganda política sobre la grandeza de Roma presentados en las acuñaciones republicanas e imperiales. Como lo ilustran las piezas que acompañan esta entrada. En mi opinión, algunas de las más bellas jamás producidas en Roma.




martes, 6 de noviembre de 2012

Las 5 monedas antiguas más valiosas del mundo


El valor de las monedas antiguas ejerce una fascinación especial. Las entradas sobre este tema son, por mucho, las más visitadas del blog. Hoy quiero presentar el ranking de las cinco más valiosas del mundo (por lo menos según la información a mi alcance), piezas absolutamente excepcionales, verdaderas joyas que se destacan en muchos aspectos.

Hace algún tiempo escribí una entrada al respecto explicando los factores clave que afectan el valor de una moneda antigua. Las cinco piezas que os presento aquí alcanzan valores extraordinarios porque tienen un nivel excepcional en cada uno de esos 10 factores: 1) Grado de conservación. 2) Calidad de la Acuñación. 3) Forma del cospel. 4) Calidad del metal. 5) Pátina y entonación. 6) Relevancia para los coleccionistas. 7) Rareza. 8) Importancia Histórica. 9) Atractivo estético. 10) Pedigrí.

Aquí esta la lista (siguiendo cada link podréis encontrar más información sobre cada moneda)

1)Estater de Panticapea – Colección Próspero – Subastado el 4 de enero de 2012 por 3.250.000 dólares (Baldwin)


2) Decadracma de Agrigento – Ex colección Nelson Bunker Hunt – Subastado el 17 de octubre de 2012 por 2473650 dólares (Numismatica Ars Classica)



3) Sestercio de Adriano grabado por el “Maestro Alfeo” – Subastado en diciembre de 2008 por 2.000.000 de dólares (Numismatica Genevensis)


4) Medallón de 8 áureos de Majencio – Subastado el 4 de abril de 2011 por 1.407.900 dólares (Numismatica Ars Classica)


5) Siclo del año 1 de la Guerra Judía (66-70) – Colección Shoshana – Subastado el 9 de marzo de 2012 por 1.105.375 dólares


Estas monedas son las que han alcanzado los mayores valores en subastas, eso no significa, sin embargo, que sean las más valiosas. Existen muchas piezas que si salieran a subasta hoy día alcanzarían, con toda probabilidad, cifras superiores.

sábado, 8 de octubre de 2011

Espectacular áureo de Majencio es la estrella de la subasta 62 de numismática ars classica


Áureo, Ostia 310-312, AV 5,51 g.
Anverso: MAXENTI - VS PF AVG Busto frontal con la cabeza descubierta, manto y coraza Reverso: VICTORIA AET - ERNA AVG Victoria avanzando a la derecha le entrega el globo que simboliza el orbe al emperador, que vestido con uniforme militar y sentado en corazas y escudos, extiende su mano derecha para recibirlo .En el exergo, P OST.

Ya he tenido en este blog ocasión de escribir sobre la casa de subastas Numismatica Ars Classica, una de las líderes en el mercado numismático mundial, con una larga tradición de espectaculares subastas y precios record. Ayer culminó la subasta de la colección S.C. Markoff, un exquisito conjunto de monedas excepcionales por su calidad, rareza, importancia histórica y grado de conservación. La colección se basa en un principio muy simple, reúne a monedas que representan en sus anversos a algunos de los personajes más famosos de la historia de Roma durante la república, el principado y el Bajo Imperio. Aquí podéis encontrar el excelente catálogo en su versión online.

Muchos lotes se destacaron por los altos valores que alcanzaron, superando algunos de ellos ampliamente las estimaciones previas. No sorprende, pues la colección incluye algunas de las monedas romanas más hermosas y codiciadas que existen. En mi opinión la estrella de la subasta fue el áureo de Majencio cuya imagen encabeza esta entrada, que encontró un nuevo dueño por casi 680.000 dólares, siendo el lote que alcanzó el valor más alto.

Esta pieza ilustra muy bien los factores que afectan el valor de una moneda que mencionaba en una entrada reciente, pues tiene un excelente grado de conservación y una acuñación bien centrada en un cospel perfecto. Su rareza es extrema, pues sólo se conocen dos ejemplares y su atractivo estético es único, pues es uno de los primeros ejemplos (dejando de lado este áureo de Póstumo) de un retrato frontal en la numismática romana, algo que se hará frecuente en el siglo V y que será la norma en las monedas bizantinas.

Personalmente, lo que más me atrae de esta moneda es su conexión con el personaje histórico Majencio (278-312 d.C.), el emperador derrotado por Constantino el grande en la famosa batalla del puente Milvio, que marcaría el inicio de la protección y promoción del Cristianismo como religión imperial. Majencio no fue, es cierto, más que un usurpador que tuvo un trágico final, pero su tragedia ilustra claramente las tendencias de desarrollo del Bajo Imperio Romano.

Finalmente, también la proveniencia de esta moneda es excepcional, pues formaba parte del célebre tesoro de Beaurains. Todo ello la transforma en una pieza sumamente codiciada y explica su valor. 

martes, 22 de marzo de 2011

Magnífico medallón de Majencio


Una pieza excepcional


La pieza más llamativa de la próxima subasta de la casa Ars classica que comentaba en la entrada anterior de este blog es, sin duda, el espectacular medallón de Majencio cuya imagen acompaña esta entrada. Es un múltiplo de 8 áureos (42,76g.), es decir que se encuentra entre los más grandes conservados del período. En el reverso podemos observar un magnífico busto del emperador en el estilo habitual de la tetrarquía, es decir, de perfil y con barba. En el anverso, Roma, vestida con toga, portando una lanza y sentada sobre un escudo, le entrega a Majencio el globo que representa el poder sobre el orbe. El ejemplar a ser subastado es uno de los sólo dos que se conservan, por lo que no sorprende que se estime su valor en unos 850.000 francos suizos, es decir, poco más de 940.000 dólares(!).

Pero, ¿quién fue Majencio?


Majencio (278-312 d.C.) es hoy día una figura prácticamente olvidada. Su nombre sólo se asocia con su derrota a manos de Constantino el grande en la famosa batalla del puente Milvio, tras la cual éste iniciaría su política de protección y promoción del Cristianismo. Majencio no fue, es cierto, más que un usurpador que tuvo un trágico final, pero su tragedia ilustra claramente las tendencias de desarrollo del Imperio Romano tardío. Es uno de los últimos representantes de una tradición cultural que a partir del siglo IV se fue debilitando cada vez más rápidamente: la que veía en Roma a la capital efectiva y centro cultural del imperio, cuyas tradiciones y, sobre todo, religión, habían permitido que alcanzara la grandeza.

 Majencio no fue el último emperador en residir en Roma, algunos de los monarcas romanos del siglo V d.C. permanecieron en los palacios del Palatino por algún tiempo, pero su residencia permanente se encontraba en Ravenna. Majencio fue, sin embargo, el último emperador que permaneció en la urbe por muchos años y que vio en ella el centro de su programa político. Recordemos que en el siglo IV Roma se encuentra alejada de los espacios de acción en que se deciden los destinos del imperio y que los emperadores pasan la mayor parte del tiempo cerca de las fronteras, donde se encuentran estacionados los ejércitos que constituyen la fuente de su poder.

Majencio llevó a cabo en Roma un intenso programa de construcciones, del que su célebre basílica nos ha dejado un claro testimonio. También en el plano numismático fue Majencio un tradicionalista y un continuador de los estilos diseñados durante la tetrarquía. Roma y los dioses paganos desempeñan, como motivos, un papel central. El triunfo de Constantino iniciaría una clara ruptura con esta tradición.