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lunes, 5 de noviembre de 2018

Nuevo record para una estatera de oro de Quincio Flaminino


estatera de oro de Tito Quincio Flaminino

Una moneda de excepcional importancia histórica


Las estateras de oro de Tito Quincio Flaminino se encuentran entre las monedas más famosas de la historia de la república romana. Fueron las primeras en llevar en su anverso el retrato de un ciudadano.

Flaminino fue el cónsul que lideró las fuerzas romanas contra el rey macedonio Filipo V en la Segunda Guerra Macédonica y obtuvo el triunfo decisivo en la batalla de Cinoscéfalos del 197 a.C. que garantizó la rendición del enemigo.

En los juegos de Nemea del 196 a.C., Flaminino decretó en nombre de Roma la libertad de las ciudades griegas y la moneda que nos ocupa fue probablemente acuñada para conmemorar el evento, aunque no sabemos si su producción se debió a la iniciativa de los mismos romanos o si fue un gesto de los griegos para mostrar su agradecimiento (más sobre la historia de estamoneda en esta entrada).

Un valor record


El pasado 20 de octubre de 2018 la casa numismática suiza Maison Polombo llevó a cabo su 17° subasta y la estrella de la misma fue el mejor ejemplar conocido de una estatera de Flaminino.

Sólo se conservan 11 ejemplares de esta moneda. Cuatro de ellos se encuentran en las colecciones de grandes museos (Atenas, Berlín, Londres, París). La que se subastó es la que tiene el pedigrí más distinguido , habiendo formado parte de la mítica colección del magnate petrolero Nelson Bunker Hunt (de la que trato en detalle en este entrada).

Dada la historia, pedigrí y calidad es esta moneda, no sorprende que el comprador tuviera que dejar 600.000 francos suizos y una comisión del 20% para quedarse con ella! Se trata de un valor que es nuevo record para una moneda republicana (siempre y cuando uno deje afuera las monedas del período que siguió al asesinato de Julio César, pues entonces el record lo tendría un áureo de Bruto).



sábado, 16 de diciembre de 2017

Fantástico áureo de Gneo Domicio Ahenobarbo (bisabuelo del emperador Nerón)

áureo de Domicio Ahenobarbo 41 a.C.

Gneo Domicio Ahenobarbo formaba parte de una distinguida familia aristocrática romana. Su padre había muerto combatiendo contra Julio César en la batalla de Farsalia del 48 a.C. Según algunas fuentes, Domicio fue uno de los conspiradores que participaron del asesinato de Julio César en el 44 a.C. Sea como fuere, lo que sí es seguro es que acompañó a Bruto y Casio en su marcha hacia Oriente y ellos le confiaron el mando sobre la flota republicana.

Cuando los triunviros Marco Antonio y Octavio marcharon a Grecia para enfrentarse contra Bruto y Casio, obtuvieron una victoria decisiva en la batalla de Filipos del 42 a.C., perdiendo los dos últimos la vida. Domicio, sin embargo, obtuvo una resonante victoria naval contra las fuerzas de los cesarianos y siguió resistiendo por algún tiempo, hasta negociar su rendición con Marco Antonio.

Para realizar los pagos a sus hombres, Domicio acuñó en el año 41 a.C. llamativos áureos y denarios. Los motivos de ambos tienen un denominador común, el homenaje a Neptuno como dios de los mares y protector de la flota comandada por Domicio.

áureo de Domicio Ahenobarbo 41 a.C. reverso

Los áureos son especialmente interesantes, en ellos vemos en el anverso un retrato que es probablemente el del propio Ahenobarbo. Se trata de una representación realista de un hombre algo gordo y con una avanzada calvicie. El reverso, por su parte, muestra el templo de Neptuno en Roma y la leyenda CN. DOMITIUS. L. F. IMP. (Gnaeus Domitius hijo de Lucius, Imperator). Es probable que ese templo hubiera sido construido o restaurado por un antepasado de Domicio.

Lo llamativo es que en el reverso el templo aparece representado como si fuera observado desde un ángulo oblicuo, con una perspectiva que hace hincapié en el carácter tridimensional del edificio. Ello es poco común en las monedas romanas que representan templos, en las que generalmente vemos sólo el frontispicio plano. 

Domicio abandonaría a Marco Antonio justo a tiempo antes de la batalla de Accio. Moriría, sin embargo, sólo unos pocos días más tarde. Sus descendientes se unirían por matrimonio a la familia de Augusto y de esa forma el bisnieto de Domicio llegaría al trono romano siendo hoy conocido como Nerón.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Un áureo de Quinto Cornificio, una de las más bellas monedas de la historia de Roma

áureo de Q. Cornificio anverso

El personaje Quinto Cornificio


Quinto Cornificio (o Cornuficio) era un senador romano de una familia noble pero de segunda línea. Se destacó gracias a sus dotes literarias y a su talento para los discursos, alcanzando gran fama como orador y poeta. No debe sorprendernos entonces su amistad con Catulo y Cicerón.

En la convulsionada época final de la República Romana, Cornificio tomó partido por el bando de César en la guerra civil contra Pompeyo (49-45 a.C.) y obtuvo algunos éxitos significativos combatiendo en la región de Iliria y, luego, en Oriente, en Cilicia y Siria. Como recompensa, César le concedió la posición sacerdotal de augur y lo designó pretor para el año 45 a.C.

Tras haberse desempeñado en la pretura, Cornificio fue designado por el senado para asumir la gobernación de África. A pesar de haber apoyado a César, tras su asesinato, Cornificio se mantuvo en el bando senatorial. En el 43 a.C., el Segundo Triunvirato, que incluía a Marco Antonio, lo proscribió y le dio su provincia a Tito Sexto. Cornuficio, se opuso, sin embargo, a los triunviros y fue derrotado en una batalla cerca de Utica en el 42 a.C. Murió abandonado por sus soldados, a los que en sus últimas palabras increpó afirmando que eran "liebres con casco".




El áureo del 43 a.C.


Para pagar a las tropas que había reunido para resistir a los triunviros, Cornificio hizo acuñar áureos y denarios de excepcional calidad artística, que sin duda se encuentran entre lo mejor del arte numismático romano.

El anverso porta la cabeza de Júpiter Amón. El retrato tiene un excelente acabado artístico que se evidencia en la cuidada representación de los más mínimos detalles de su barba. El gesto es serio y expresivo y tiene un aire realista poco habitual en las representaciones numismáticas.

En el reverso vemos, a su vez al mismo Q. Cornuficio parado a la izquierda, usando velo y sosteniendo el lituus en la mano derecha. Se trataba de los emblemas de su posición como augur. A su derecha, se encuentra la diosa Juno Sospita, con cuervo posado en el hombro izquierdo, sosteniendo lanza y escudo en la mano izquierda y coronando a Q. Cornuficio con la mano derecha con una corona de laureles. La leyenda Q.CORNVFICI.AVGVR.IMP puede traducirse como Quino Cornificio augur y general.

De un poeta como Cornificio no podía esperarse otra cosa que una moneda de gran belleza. En mi humilde opinión, una de las más hermosas de la historia de Roma.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Julio César y la introducción del áureo en el sistema monetario romano

áureo de Julio César Crawford 452
Áureo de Julio César, acuñado en ceca móvil que acompaña a su ejército circa 48-47 a.C.

Tras su triunfo sobre Pompeyo en la guerra civil entre los años 49 -46 a.C., Julio César se transformó en el dueño único del destino político de la república romana. Fiel a su estilo, César aprovechó su poder para introducir reformas en los más diversos planos de la ley, la sociedad y las costumbres, llegando incluso a modificar el tradicional calendario romano.

Uno de los ámbitos en los que se desplegó el celo reformista de César fue el monetario. César reformó el colegio de los monetales elevando su número de tres a cuatro por razones que no están del todo claras, pero que, posiblemente, se relacionan con las crecientes necesidades burocráticas de los grandes volúmenes de monedas que comenzaron a emitirse en esos años. En efecto, los enormes botines obtenidos en las campañas de las guerras civiles le permitieron a César acuñar monedas en cantidades nunca vistas. En su triunfo, por ejemplo, César hizo desfilar un tesoro de oro y plata equivalente a 20.000.000 de áureos y 436.800.000 denarios, repartiéndose dos tercios de estas sumas a sus tropas como donativos y a los habitantes de Roma.

La introducción del áureo


Una novedad particularmente importante de la política monetaria cesariana, fue el uso sistemático del áureo, una política que prefigura a la de Augusto. César fijó el estándar para esta moneda en 1/40 de la libra romana (unos 8 gr.) y fijó la tasa de cambio en 25 denarios por áureo. Probablemente, el áureo cesariano tuvo éxito porque reproducía las características generales de las estateras macedónicas que habían circulado como divisa internacional por mucho tiempo en el mundo mediterráneo. Por un siglo, tanto los herederos de César, Marco Antonio y Octaviano, como sus asesinos, Bruto y Casio, y los emperadores de la dinastía Julio-claudia acuñarían áureos siguiendo el estándar cesariano.

Denario de Julio César, acuñado en ceca móvil que acompaña a su ejército circa 48-47 a.C

La designación áureo (aureus) es utilizada tanto en las fuentes antiguas como por los numismáticos modernos. Su nombre oficial completo no era nummus aureus, como con frecuencia se supone, sino curiosamente, denarius aureus, ya que las monedas de oro parecían "denarios hechos de oro" debido a su tamaño.


Inicialmente, César siguió el modelo de L. Cornelio Sila bastante de cerca. Una primera emisión de áureos denarios y quinarios (Crawford 452) fue acuñada por la ceca móvil que acompañaba a sus fuerzas entre los años 48-47 a.C. Los áureos se acuñaron en escasa cantidad y solo unos pocos especímenes han llegado hasta nosotros. Parece haberse utilizado un estándar más pesado del que se aplicaría a las emisiones posteriores. Los denarios y quinarios son mucho más comunes y llevan los mismos diseños de los áureos.


Áureo de Julio César, acuñado en ceca móvil que acompaña a su ejército circa 47 a.C

En el anverso de estas monedas vemos una figura femenina hacia la derecha con diadema y corona de roble que porta además pendientes y un collar de perlas. Las interpretaciones más probables son que se trata de Venus, de Pietas o de Clementia. Tras la cabeza puede verse una marca de control LII. En el reverso se encuentra representado un trofeo militar con un escudo galo y un carnyx. A la derecha se encuentra un hacha. El reverso lleva, además, la leyenda CAESAR. Ambas caras tienen una grafila de puntos.

Si bien el anverso es más difícil de interpretar, el reverso es una clara alusión a las victorias de César en la Galia. Ello era importante en el contexto de las guerras civiles porque uno de los puntos centrales de las críticas de sus enemigos era que César había actuado sin autorización y en su propio beneficio al atacar a los galos. El general les recordaba con estas piezas a sus soldados que el triunfo había sido en beneficio de Roma y de ellos mismos, que habían compartido con él los honores de la victoria.

En el año 47 a.C. se llevó a cabo una segunda emisión (Crawford 456), ahora exclusivamente de áureos, también en una escala reducida. Se adoptaron para ésta diseños completamente nuevos. En el anverso vemos el hacha y el culullus (un pequeño recipiente con forma de cuerno), mientras que en el reverso vemos la jarra y el lituus dentro de una corona de laurel. Todos estos objetos eran emblemas de la posición de pontífice máximo. La gran innovación en estos áureos se encuentra en las leyendas. CAESAR – DICT en el anverso e ITER en el reverso, que indican que César ya había asumido la dictadura por segunda vez.

La gran emisión de áureos del 46 a.C.


En el 46 a.C. César hizo acuñar una tercera emisión de áureos (Crawford 466), mucho más numerosa que las precedentes. Estas monedas, producidas en Roma, están firmadas por el pretor Aulus Hirtius y portan en el anverso la leyenda CAESAR COS TER que permiten datarlas con seguridad en ese año. Estas monedas fueron producidas en el año que vio, en septiembre, la celebración fastuosa de los cuatro triunfos de César sobre Galia, Egipto, Farnaces y África.




La tradición literaria romana conserva los relatos bastante detallados de los aspectos financieros de las festividades: según Apiano (civ 2.102.421ss.), 65,000 talentos en moneda y 2,822 coronas de oro que pesaban 20,414 libras se expusieron al público en las procesiones. En esta ocasión, César pagó enormes sumas de dinero a su ejército y al pueblo: 400 sestercios a cada ciudadano y 20,000 a cada soldado raso; los rangos superiores por supuesto recibieron sumas mucho mayores. Dadas las enormes sumas necesitadas para estos festejos era mucho más eficiente acuñar áureos que denarios.

En el anverso de estos áureos vemos la cabeza de una figura femenina velada, probablemente Vesta, mientras que el reverso nos muestra el hacha, la jarra y el lituus, los símbolos del pontífice máximo. La leyenda de anverso C·CAESAR COS·TER identifica el tercer consulado de César y la de reverso A·HIRTIVS·PR que designa al magistrado que tuvo a su cargo la acuñación.

La acuñación de nuevas emisiones de áureos (más reducidas) en los años siguientes deja en claro que las monedas de oro no habían sido producidas sólo por una conveniencia del momento, sino que las autoridades cesarianas tenían el objetivo de alterar el sistema monetario tradicional, promoviendo al oro al rango de una moneda estándar. 

jueves, 13 de abril de 2017

La economía arcaica y el as premonetario en Roma

Aes Rude
Aes rude


Las fuentes literarias de la república tardía y el principado adjudican la introducción de la moneda en Roma al período monárquico, asociándola una tradición con la figura del rey Servio Tulio[1] y otras con el rey Numa[2] o, incluso, con Saturno.[3] Livio, Dionisio de Halicarnaso y otros autores incluyen, asimismo, en sus obras, numerosas referencias al uso de moneda en la república temprana. Sin embargo, la evidencia arqueológica demuestra claramente que lo que encontramos en estos textos es sólo una lectura anacrónica del propio pasado que tiende a adaptar los acontecimientos históricos a las prácticas usuales en períodos muy posteriores.[4] Roma no produjo sus propias monedas antes de finales del siglo IV a.C., ni utilizó en cantidades significativas las acuñadas en otras partes de la península, como sí había ocurrido en Etruria.

La Roma arcaica y su economía


La evidencia arqueológica pone de manifiesto que el proceso de conformación de un asentamiento con características urbanas en el territorio de lo que después llegaría a ser Roma culminó entre finales del siglo VIII y principios del VI a.C., durante lo que se conoce habitualmente como la “fase orientalizante” de la cultura lacial. En ese período, la construcción de templos y otros edificios públicos, y el hallazgo en el Lacio de tumbas suntuosas ponen en evidencia una complejización de la organización política, social y económica de la comunidad.

Es indiscutible que la economía romana ya era capaz de generar un excedente y que la riqueza se concentraba en las manos de una elite aristocrática consolidada. La existencia de sectores artesanales y la importación de productos de lujo son demostradas por los ajuares funerarios de las elites. Sin embargo, a pesar de todo ello, Roma es todavía una comunidad eminentemente rural que, a pesar de su ubicación estratégica junto al río Tíber, practicaba un volumen relativamente reducido de intercambios con otros pueblos.

Las principales formas de riqueza en esta sociedad agrícola y pastoril eran la tierra y los distintos tipos de animales productivos. Éstos últimos constituían la forma básica de riqueza móvil, un hecho que quizás se refleja en la palabra pecunia, a la que el erudito Varrón durante la república tardía adjudicaría una etimología derivada de pecus, ganado.[5] Las escasas oportunidades de acumulación ofrecidas por esta sociedad de base campesina eran complementadas por la guerra, uno de cuyos principales objetivos era la obtención de botín, tanto en la forma de bienes muebles, como de tierra.[6]

Los inicios de la república y las primeras guerras de expansión


El siglo V a.C., que vio la conformación de la república romana, fue un período de crisis caracterizado por un relativo empobrecimiento de los individuos y de la comunidad en su conjunto, como consecuencia del estado de guerra casi permanente de la ciudad y de los resultados poco positivos obtenidos en las mismas. Durante este siglo el Lacio se vio afectado por las incursiones de algunos pueblos itálicos, concretamente de los sabinos, ecuos y volscos. Se trataba de confederaciones de tipo tribal que practicaban una guerra predatoria basada en las incursiones de rapiña. 

En el siglo V a.C., la presión de esos pueblos sobre el Lacio se intensificó como resultado de toda una serie de desplazamientos poblacionales en la península itálica, que forzaron a numerosas etnias a buscar nuevos territorios. La guerra contra Veyes presenta una naturaleza completamente diferente de aquella con los pueblos itálicos recién mencionados pues se trataba, al igual que Roma, de una ciudad-Estado desarrollada con objetivos políticos y militares de largo plazo que iban más allá de la simple adquisición de Botín. Veyes era la ciudad etrusca más meridional, su territorio se extendía por la llanura opuesta del Tíber frente a Roma. El territorio de Veyes era extenso y fértil y se encontraba surcado por una excelente red de caminos y por túneles de drenaje que garantizaban una mayor productividad. La rivalidad entre Roma y Veyes tenía su origen en el control de las estratégicas rutas comerciales del valle del Tíber.

La crisis económica del siglo V a.C. generó un nivel creciente de conflictividad social entre la elite patricia y los plebeyos. El siglo IV a.C., por el contrario, marcó el inicio de la expansión romana en Italia, que trajo aparejada una mejora definitiva en el acceso a la tierra, un aumento general de los niveles de vida y el inicio de un proceso de creciente complejización de la economía. La toma de Veyes en el 396 a.C. fue el primer gran éxito de Roma en este camino. Los romanos anexaron su territorio al ager Romanus. Se trataba del primer caso en que Roma se apropiaba de los territorios enemigos incorporándolos a su Estado.

Aes Rude

Aes rude

Formas premonetarias de dinero en la Roma arcaica


La ausencia de monedas no significa que la Roma arcaica careciera de dinero. En efecto, las fuentes disponibles indican que las sociedades del Lacio tenían un concepto afianzado del dinero mucho tiempo antes de haber contado con su propia producción monetaria. Se trataba del as, es decir, la libra de bronce, que servía como unidad de valor, de cuenta y como medio de pago. Crawford ha presentado una inteligente argumentación a favor de que esta unidad de peso habría sido introducida en Roma a finales del siglo VI a.C. y que ello es lo que habría dado origen a la tradición posterior que adjudica la introducción de la moneda a Servio Tulio.[7] Sus argumentos permanecen, sin embargo, en el terreno de la hipótesis.

Es indiscutible que el as de bronce como unidad de valor ya se utilizaba en el siglo V a.C. La constitución serviana descrita en las fuentes data, probablemente, de mediados del mismo, aunque es posible que hubiera existido un sistema precedente mucho más simple con anterioridad. La constitución serviana muestra claramente el papel que el dinero desempeñaba en la determinación de la posición social y la participación política de los individuos. La ley de las doce tablas (lex duodecim tabularum o duodecim tabularum leges) pone de manifiesto, además, la práctica establecida de pagar multas denominadas en dinero. Esta evidencia prueba el uso regular de la libra de bronce (as, plural asses) como forma de mensurar el valor de propiedades ya en el siglo V a.C.

No es claro en qué fecha exactamente se introdujo en Roma el pago a quienes cumplían servicio militar, pero fue antes de la producción de monedas, probablemente cerca de la fecha tradicionalmente aceptada del 406 a.C., año del inicio del sitio a Veyes. La palabra latina utilizada para designar el dinero entregado a los soldados, stipendium, tiene en su raíz el término latino referido a la acción de pesar, lo que constituye otra prueba indiscutible del arraigado uso de la libra de bronce como dinero en la Roma arcaica. La introducción de la paga militar vino lógicamente acompañada de la imposición del tributum, es decir, de la creación de un sistema impositivo que permitiera recaudar los recursos necesarios para llevarla adelante.

Balanza romana

La introducción del as como unidad de valor y de medida respondió en Roma, en consecuencia, a las necesidades fiscales del Estado romano arcaico y a su interés por clasificar a su población de acuerdo a sus propiedades y de exigir de la misma un tributo para financiar las cada vez más ambiciosas empresas militares de la república. Sin duda, los romanos de la primera mitad del siglo IV a.C. conocían las monedas de plata acuñadas en otras regiones de la península, pero no tenían necesidad de imitar su producción porque, a diferencia de las ciudades griegas, no recurrían a mercenarios para formar sus ejércitos, sino que éstos estaban compuestos por los mismos ciudadanos. El Estado romano carecía, además, de volúmenes suficientes de plata como para sostener la producción de moneda en ese metal, y no tenía posibilidades de obtenerlo a partir del comercio. El uso de pedazos de bronce tenía, además, algunas ventajas, pues permitía al Estado ahorrarse los costos del proceso de acuñación y permitía aprovechar un recurso natural disponible localmente.

El recuerdo de este sistema premonetario se conservó por largo tiempo en Roma. Toda transacción con piezas de bronce implicaba el uso de una balanza. Muchos siglos después de la introducción de la moneda, una balanza y un trozo de bronce se seguían utilizando en Roma como símbolo de la venta y del cambio de propiedad en la ceremonia de la mancipatio, mediante la cual se consagraba oficialmente ante testigos la transferencia de propiedad en el caso de ciertos tipos de bienes (las res mancipii).





[1] Plinio, Historia Natural, 33, 42-44, Casiodoro, Variae, 7,32,4, Varrón, Anales, Fragmento 1 (Peter).
[2] Isidoro, 16,18,10; Juan Lido, de mensibus, 1,17; Suidas, s.v. assaria.
[3] Tertuliano, Apologético, 10,8; Isidoro, 16,18.3; Plutarco, QR 274e; Macrobio, Saturnalias, 1.7.21.
[4] M. Crawford, Coinage and Money under the Roman Republic, pp. 17-18.
[5] Varr. de l. lat., V, 53.
[6] Sobre la economía de la Roma arcaica véase A. Drummond, “Rome in the fifth century i: the Social and Economic Framework”, en: CAH VII.2, Cambridge, Cambridge University Press, 1989, pp. 113-171; Ch. J. Smith, Early Rome and Latium: economy and society c. 1000 to 500 BC, Oxford, Oxford University Press, 1996; F. de Martino, Historia económica de la Roma Antigua, Madrid, Akal, 1985, pp. 9-23.
[7] Crawford pp. 20-24.


sábado, 4 de marzo de 2017

Las monedas del último republicano: Quinto Labieno




Las monedas de Quinto Atio Labieno se encuentran entre las más raras del período que siguió a la muerte de César. Son especialmente interesantes pues nos acercan a la historia de una lucha desesperada. El plan de los asesinos de César de restablecer la república se reveló pronto imposible. Tras la muerte de Bruto y Casio en la batalla de Filipos en el año 42 a.C., no existían fuerzas importantes capaces de amenazar seriamente el poder de los cesarianos. Algunos opositores mantuvieron, sin embargo, todavía por varios años una enconada lucha contra los herederos de César en nombre de la república.

La enemistad con César, una herencia familiar


Uno de ellos fue Quinto Labieno. La oposición a los cesarianos era para él una herencia familiar. Su padre, Tito Labieno, había servido por muchos años con distinción bajo el mando de César. Labieno padre fue, de hecho, uno de los comandantes más capaces del ejército romano en las guerras que culminaron con la anexión de la Galia. Sus brillantes victorias le habrían seguramente proporcionado el honor de un triunfo, si él hubiera sido un gobernador y no sólo un subordinado. 

Labieno se volvió enormemente rico gracias a César, pero éste era mucho más generoso a la hora de compartir su dinero que cuando se trataba de su gloria o de su poder. Es probable que Labieno sintiera que no se reconocía su mérito en forma adecuada y que ello haya afectado su relación con César. Finalmente, en el año 49 a.C., Labieno se unió al bando pompeyano cuando lo guerra civil se hacia inminente. Desde ese momento, se convirtió en uno de los enemigos más acérrimos de su antiguo líder. Fue uno de los comandantes que sobrevivieron la debacle pompeyana en Farsalia y prefirieron huir para seguir la lucha antes que entregarse a César. Finalmente, Labieno encontró la muerte en España, peleando contra su enemigo en la batalla de Munda (45 a.C.).


denario de Quinto Labieno
Denario de Quinto Labieno


¿Republicano o traidor?


Quinto Labieno se decidió a continuar la lucha a la que su padre había dedicado su vida. Tras el asesinato de César se unió al bando republicano y fue enviado en misión diplomática a la corte del rey parto Orodes, con el fin de obtener su apoyo para las tropas republicanas. Tras la derrota en Filipos, Labieno permaneció en la corte del rey parto como un valioso consejero, pues sabía que el regreso a Roma hubiera significado una muerte segura. Labieno convenció a Orodes de intentar promover un levantamiento de las provincias orientales contra Marco Antonio. El rey parto envió a su hijo Pacoro y a Labieno al frente de un importante ejército a invadir Siria. Su avance alcanzó con rapidez éxitos espectaculares, sobre todo, porque numerosas unidades que habían peleado bajo el mando de Bruto y Casio se sublevaron para unirse a los invasores. Labieno asumió entonces el rimbombante título de “imperator parthicus”, parodiando los honores de los triunfadores romanos, e hizo acuñar sus propias monedas.


Busto de Quinto Labieno
Busto de Quinto Labieno

En una importante batalla, Labieno y Pacoro derrotaron a las tropas del gobernador Saxa en Asia menor. Tras la victoria, numerosas ciudades de la región se les entregaron abiertamente. La casi totalidad del Oriente romano había caído, con poco esfuerzo, en sus manos. Pero estos éxitos fueron sólo pasajeros. En el año 39 a.C., un contraataque bajo el mando de Publio Ventidio Basso le infligió a la fuerza parto-romana una derrota decisiva y Labieno fue ejecutado.

Durnte su breve control del oriente romano, Labieno acuñó diversas monedas de oro y plata. Las mismas fueron utilizadas, con seguridad, para pagar a sus tropas romanas y garantizarse así su lealtad. Tras la derrota, las monedas de Labieno fueron fundidas por los vencedores, lo que explica su extrema rareza hoy en día.

En el anverso, Labieno hizo representar su propio rostro. En el reverso encontramos un caballo sin jinete, probablemente una alusión a la caballería parta que integraba sus fuerzas. Las interpretaciones sobre la carrera de Labieno son diversas. ¿Qué piensa el lector? ¿Fue el último de los republicanos o sólo un traidor dispuesto a entregar su patria a un poder extranjero?

sábado, 4 de febrero de 2017

Un áureo de Sila es la estrella de la Triton XX

áureo del dictador Sila Crawford 381/1a
80 a.C. AV Áureo (20 mm, 10,75 gr). Ceca oriental no identificada. Crawford 381/1a; Sydenham 762 = BMCRR East 16; Calicó 20.

Esta extremadamente rara moneda fue una de las estrellas de la subasta Triton XX llevada a cabo en Nueva York el mes pasado. La estimación inicial de 200.000 dólares fue ampliamente superada y esta pieza encontró un nuevo dueño por 475.000.

Una moneda en honor al dictador


El excepcional valor alcanzado por esta pieza se explica, además de por su rareza, por su gran interés histórico. Este áureo acuñado durante el tercer consulado del dictador Sila en el año 80 a.C. nos acerca a la caótica época de cruentas luchas políticas que signaron el último siglo de la república romana.

En el anverso vemos el tradicional busto de Roma. En el reverso, se representa la estatua de Sila que estaba situada cerca de la Rostra en el Foro Romano, y que fue dedicada por el rey Boco I de Mauretania para conmemorar el papel de Sila en la captura de Yugurta. Fue la Guerra contra Yugurta (112-106 a.C.) la que marcó el inició de la sanguinaria lucha política entre las facciones de los optimates y los populares dentro de la elite romana. Esta lucha política desembocaría en una serie de terribles guerras civiles que sólo culminarían con el establecimiento del principado de Augusto.

La presente moneda corresponde al final de la dictadura de Sila y es una de las más osadas en su exaltación de la figura del líder, pues es la única en designarlo explícitamente como dictador.

Lucio Cornelio Sila

La guerra civil y la dictadura de Sila


Sila saldría vencedor en la contienda contra Mario y sus partidarios y desde finales del año 82 a.C.se transformó en el dueño absoluto de Roma. A su triunfo le seguiría una incansable persecución de sus rivales políticos, las proscripciones. Sila publicó en el foro una lista de “enemigos del Estado”, poniendo precio a sus cabezas. Sila sería entonces proclamado dictador y utilizaría sus plenos poderes para reformar la constitución reforzando sus contenidos oligárquicos.

La dictadura le otorgaba a Sila un control total sobre el funcionamiento de la república, designando él mismo a todos los funcionarios, incluidos los responsables de la acuñación de monedas. Los monetales designados por Sila, como Manlio, acuñarían tipos destinados exclusivamente a exaltar su figura.

Después del retiro de Sila, el senado suspendió la acuñación de monedas de oro por sus connotaciones monárquicas. La prohibición no se revelaría duradera pues las piezas de ese metal resultaban particularmente conveniente para el manejo de las enormes sumas que implicaba el reparto de generosos donativos a los soldados, por lo que pronto serían reintroducidos por otros políticos ambisiosos.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Un denario de Quinto Pompeyo Rufo del 54 a.C.

denario crawford 434

El denario cuya imagen encabeza esta entrada fue acuñado por el monetalis Quintus Pompeius Rufus, en el 54 a.C. para conmemorar a sus abuelos Q. Pompeyo Rufo, y Lucio Cornelio Sila (el dictador), ambos colegas en el consulado en el año 88 a.C. La moneda es llamativa por presentar tipos semejantes en su anverso y reverso y por no incluir ningún retrato.

Lo que vemos representado en ambas caras es una silla curul (sella cvrvllis), el asiento especial que era un atributo de rango de los más importantes magistrados romanos, aquellos dotados con imperium (es decir, el dictador, el magister equitum, los cónsules, pretores y ediles curules) y servía, por lo tanto, como símbolo de esa posición. Se trataba de una pequeña silla plegable decorada con marfil y oro. El magistrado sólo se sentaba sobre ella sólo para presidir eventos oficiales.

Silla curul
Silla Curul

En el anverso, vemos la silla con cojín de asiento arribacompañada del nombre de Pompeyo Rufo (Q • POMPEI • Q • F / RVFVS). La silla está flanqueada por una flecha a la izquierda y una rama de laurel a la derecha que indican que Rufo había pertenecido al colegio de los quindecenviros. Finalmente, por debajo vemos la sigla COS en una tableta elevada.

En el reverso, la leyenda SVLLA • COS acompaña una silla idéntica a la del anverso. La misma está flanqueada por un lituus a la izquierda y una corona a la derecha; debajo, leemos Q • POMPEI • RVF. El lituus y la corona aludían al hecho de que Sila había sido augur.


Es claro que el objetivo de Rufo era, en primer lugar acentuar la importancia de sus antepasados, lo que constituía un argumento a favor de su futura carrera política. El hecho de que ambos hubiesen sido cónsules era una señal indudable de que él aspiraba también a llegar a esa posición. No alcanzaría su objetivo pues, tras ser tribuno de la plebe en el año 52 a.C. Rufo sería enjuiciado y exiliado.

lunes, 19 de agosto de 2013

Nueva base de datos sobre tesoros de monedas romanas

Coin hoards of the Roman Republic Online (CHRR Online) es una base de datos de tesoros de monedas romanas de la época republicana, principalmente del periodo entre el 155 a.C. hasta el 2 d.C. Esta base de datos comenzó su vida como una base de datos para proyectos de investigación personales construida por Kris Lockyear utilizando una combinación de datos publicados en distintas fuentes y el valioso archivo privado del gran numismático inglés Michael Crawford, que ahora se halla en el Museo Británico. La base de datos incluye información sobre la ubicación geográfica (con excelentes mapas), la datación y la composición de muchos de los tesoros registrados para el período cubierto. Se trata, sin duda, de una herramienta que será de invaluable utilidad para todos los que se interesan por la historia monetaria romana.

La base de datos utiliza la aplicación Numishare, desarrollada por Ethan Gruber, y es de fácil uso y consulta veloz. La misma es llevada adelante como proyecto conjunto por el Instituto de Arqueología de la University College de Londres y la Sociedad Numismática Americana

La información contenida en la base de datos puede ser usada libremente por todos los interesados con el único compromiso de citar la fuente. Solo queda desear que su contenido se amplíe también hacia otros períodos de la historia de Roma!


martes, 28 de mayo de 2013

El denario y el sistema monetario romano en el siglo II a.C.


anverso del primer denario romanoreverso del primer denario romano

Uno de los primeros denarios acuñado en 211 a.C. Crawford 44/5

La reconstrucción de la historia monetaria del primer período del denario es sumamente compleja y muy debatida entre los especialistas. Nuestra principal fuente de información son las monedas mismas y algunas alusiones pasajeras en autores muy posteriores sobre los montos obtenidos como botín o repartidos como donativos o pagos de diversos gastos del Estado. Los estudios fundamentales siguen siendo los de Michael Crawford, que han determinado, por lo menos a grandes rasgos, la cronología de las diferentes emisiones del período.

La exitosa expansión romana en la primera mitad del siglo II a.C. puso a disposición del Estado romano ingentes recursos económicos producto del botín obtenido en las guerras de conquista, de la explotación de las minas de plata en Hispania y de la tributación impuesta sobre los nuevos dominios. La información disponible indica que en este período el tesoro romano recibió plata por valor de unos 620 millones de denarios y oro por unos 20 millones. A pesar de este enorme flujo de metales preciosos, el Estado romano produjo en estas décadas moneda de forma muy irregular, de acuerdo a las necesidades de financiamiento de cada año.
Anverso As romano Janoreverso as romano republicano

AE As 189-180 a.C. Crawford 141/2

La creciente riqueza permitió concentrar la producción de monedas de plata casi exclusivamente en el denario. Ya a fines del siglo III a.C. dejaron de acuñarse, salvo raras excepciones, sus fracciones. Los victoriatos, a su vez, fueron discontinuados aproximadamente en el 170 a.C. En los primeros años tras su introducción, el denario fue acuñado con un peso teórico de 1/72 de la libra romana (4,5 gr.). Sin embargo, perdió peso rápidamente y a principios del siglo II a.C. se lo acuñó en pesos variables entre 1/76 y 1/80 de la libra romana. Finalmente, en el año 187 a.C. se fijó un nuevo estándar más liviano de 1/84 (poco más de 3,9 gr.), que se mantendría inalterado hasta el reinado de Nerón en el siglo I d.C.

Para acompañar a los denarios se acuñaron asses de bronce y sus fracciones en enormes cantidades. El estándar sextanal (1/6 de la libra romana) se fue relajando paulatinamente y se los acuñó con pesos por debajo del mismo. Las monedas de bronce eran presumiblemente muy demandadas para permitir la realización de los intercambios cotidianos en una economía cada vez más monetarizada y con una población creciente. Además de ello, los grandes volúmenes de emisión hacen pensar que por lo menos hasta pasada la mitad del siglo II a.C. se siguió pagando a las tropas con piezas de bronce.
Denario de P. Maenius Antiacus
AR Denario de P. Maenius Antiacus M.f. 132 a.C. (19mm, 3.90 g, 3h). Busto de Roma con Yelmo y marca de valor detrás / Victoria conduciendo una cuadriga. Crawford 249/1 - cngcoins

Las monedas de bronce circulaban por mucho tiempo y sufrían el consecuente desgaste. El valor de cada ejemplar se descontaba según el peso perdido. A partir del 141 a.C. se dejó de acuñar asses y se retarifó el denario, pasando de 10 a valer 16 asses, pero sin alterar su peso o características. La medida no hacía, seguramente, más que reconocer la tasa de cambio vigente en ese momento en el mercado como consecuencia de la sobreabundancia de asses, la mayoría de ellos muy gastados por su largo uso.

A partir de este momento, el pago a los legionarios pasó a realizarse exclusivamente en denarios, que comenzaron a acuñarse en volúmenes enormes para hacer frente a los gastos militares y a los proyectos de construcciones del Estado romano. De esta manera, el denario llegó en poco tiempo a convertirse en la principal moneda del mundo mediterráneo desplazando a las pocas competidoras restantes.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Acuñaciones aristocráticas de la república tardía (Curso "Las monedas como fuentes para la historia de Roma" 15° parte)

 Denario de Marco Junio Bruto 54 a.C. (Crawford 433/2)

Si bien el áureo acuñado por Pompeyo en el 71 a.C. nos muestra un consciente uso propagandístico, este líder militar no sería un gran innovador en el uso de las monedas como medio de exaltación de una figura política. Ese papel le estaría reservado a Julio César. Es importante destacar, sin embargo, que el lenguaje estilístico que posteriormente sería utilizado por César durante su dictadura, ya estaba siendo diseñado por otros aristócratas romanos de este período, que cada vez otorgaban un espacio mayor de las monedas a motivos exclusivamente familiares, llegando a desplazar del anverso a las figuras divinas para colocar allí los retratos de sus antepasados. 
Denario de Pompeyo Rufo, 54 a.C. (Crawford 434)

Un claro ejemplo es el denario acuñado por Marco Junio Bruto, el futuro asesino de César, en el 54 a.C. (Crawford 433/2) con los retratos de los tiranicidas Brutus y Servilius Ahala respectivamente en su anverso y reverso. Más novedoso todavía es el denario de Pompeyo Rufo del mismo año (Crawford 434) que muestra en el anverso a su abuelo paterno Sila y en el reverso al materno Pompeyo Rufo. En la misma línea se encuentra la serie de denarios acuñada por Coelio Caldo en el 51 a.C. con el busto de su antepasado, el homónimo cónsul del 94 a.C.