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domingo, 17 de noviembre de 2019

Un fantástico tetradracma de Seleuco I con un caballo y un elefante



De la muerte de Alejandro al ascenso de Seleuco


Cuando Alejandro Magno murió en el 323 a.C., no dejó ningún heredero claro para su vasto imperio de recientes conquistas. 

Su medio hermano Filipo Arrideo tenía aparentemente un retraso y era considerado incapaz de reinar. Su esposa, la princesa bactriana Roxana, esperaba un niño que todavía no había nacido, el futuro Alejandro IV. Había, además, un segundo hijo, Heracles, fruto de la unión con una concubina. La paternidad de Alejandro se consideraba, además, dudosa.

Busto de Seleuco I
El verdadero poder recaería entonces en los grandes generales de Alejandro, que pasarían a ser conocidos como los diádocos (del griego antiguo διάδοχοι, 'sucesores'). Éstos usarían a estos parientes del gran conquistador como peones que serían luego sacrificados cuando fuera conveniente. El resultado serían dos generaciones de cruentas guerras de las que el imperio emergería fracturado en una serie de reinos.

Uno de los más exitosos entre los diádocos sería Seleuco, quien en vida de Alejandro había sido el comandante del regimiento de infantería de élite de los hipaspistas (ὑπασπισταὶ), con destacada participación en muchas de las batallas clave de la conquista de Persia.

En los caóticos años que siguieron a la muerte de Alejandro, Seleuco lograría primero hacerse con el control de la satrapía de Babilonia (en el 312 a.C.) y la usaría después como base para extender su dominio hacia las restantes satrapías del este, hasta la misma frontera con los reinos de la India.

Las monedas de Seleuco y el tetradracma del caballo



Seleuco se proclamó rey en el 305 a.C. y poco después comenzó a acuñar una importante producción monetaria en su propio nombre en diversas cecas. Sus primeras monedas imitaron los símbolos y la apariencia de las de Alejandro, pero las sucesivas emisiones fueron gradualmente generando un estilo propio que llegaría a ser muy original.

La moneda cuya imagen encabeza esta entrada es una de las más hermosas y llamativas de toda la producción monetaria de Seleuco. Se trata de un tetradracma acuñado en la ciudad de Pérgamo hacia finales de su reinado, en el 281 a.C. Es una pieza de gran rareza, ya que sólo se conocen hoy un puñado de ejemplares.

En el anverso anepigráfico podemos ver la cabeza excepcionalmente detallada de un poderoso caballo con su brida. Los cuernos que nacen encima de sus orejas indican que no se trata de un animal común, sino de una figura divina.

En el reverso vemos un poderoso elefante que avanza hacia la derecha, enmarcado arriba y abajo por la leyenda BAΣIΛEΩΣ – ΣEΛEYKOY, el rey Seleuco. En la parte superior del campo podemos ver también una pequeña abeja arriba y un ancla debajo. Se trata de marcas de control que no aparecen en todos los ejemplares.


En la pieza sobre estos párrafos, esas marcas están ausentes (remplazadas por un par de monogramas entre las piernas del elefante) y la bestia parece llevar una campana sobre el cuello.

La interpretación de los motivos


La rareza de estas monedas parece indicar que sólo fueron acuñadas en cantidades relativamente reducidas y por un breve período de tiempo. Tradicionalmente se las asocia con la victoria de Seleuco I sobre Lisímaco en la batalla de Corupedio del 281 a.C.



Para el caballo en el anverso se han propuesto dos interpretaciones alternativas. La más difundida es la que ve en el animal una referencia al famoso caballo del propio Alejandro, Bucéfalo. Se trataba de un corcel de enorme tamaño y tan fiero carácter que era considerado indomable, hasta que Alejandro logró montarlo cuando tenía tan sólo 13 años. Desde ese momento se convirtió en su montura insignia, que lo acompañaría en todas sus campañas.

Una interpretación alternativa (a mi juicio más convincente) es que se trata de un caballo del propio Seleuco. El cronista tardoantiguo sirio antiguo Juan Malalas nos cuenta que en su época (finales del siglo V y principios del VI d. C.) todavía era posible ver en Antioquía una estatua que representaba la cabeza de un caballo con cuernos erigida por Seleuco para honrar a su propio corcel, que lo había salvado de la destrucción a manos de Antígono Monoftalmo en el 315 a. C.

Elefante de guerra del período helenístico

El elefante que aparece en el reverso era, por su parte, un símbolo genérico del poder militar seléucida. Seleuco había emprendido una importante campaña militar en la India en los años 304-303 a. C. El conflicto terminó con la firma de un tratado de paz con el emperador indio Chandragupta. Una de las cláusulas más importantes era la entrega a Seleuco de un contingente de 500 elefantes de guerra, que desde ese momento formarían el núcleo de su ejército. Constituían una enorme ventaja frente al resto de los diádocos y serían repreentados con gran frecuencia en sus monedas.

Su gran rareza y la belleza de sus motivos hacen que estas monedas sean muy codiciadas y alcances valores siderales. El ejemplar en el que el elefante tiene una campana que cuelga de su cuello fue subastado en mayo de 2019 por 375.000 francos suizos.

jueves, 15 de agosto de 2019

Nuevo catálogo online de monedas de los reinos helenísticos



La fusión de tres catálogos


En febrero de este año contaba en una entrada de este blog sobre los tres nuevos catálogos numismáticos online gratuitos dedicados a la moneda griega del período helenístico lanzados por la American Numismatic Society (ANS) a finales del 2018.

Se trata de los catálogos: PELLA, sobre las monedas acuñadas por la casa real de Macedonia, Seleucid Coins Online (SCO), sobre las acuñaciones de la dinastía seleucida, y Monedas Ptolemaicas Online (PCO), que incluye las acuñaciones de la dinastía ptolemaica en Egipto. Ahora la ANS ha unido estos tres proyectos en un sitio madre Hellenistic Royal Coinages (HRC).

El nuevo catálogo se ampliará en el futuro para incluir también monedas de las restantes dinastías helenísticas no cubiertas en esos primeros tres catálogos: las de los antigonidas, atálidas y la de los reyes bactrianos. El proyecto asume así una dimensión completamente nueva que lo transforma en el principal repositorio digital sobre monedas del período helenístico.

Captura de pantalla del catálogo Hellenistic Royal Coinages


El formato nomisma


El catálogo HRC usa el formato del proyecto nomisma.org, que sirve de base, por ejemplo, al excelente catálogo de monedas romanas OCRE de la ANS. 

Este formato cuenta con un muy poderoso motor de búsqueda y pretende ilustrar todas las piezas incluidas con imágenes de ejemplares de las principales colecciones públicas de monedas del mundo. También cuenta con una excelente herramienta de mapa que permite visualizar todas las cecas del mundo helenístico y explorar sus respectivas acuñaciones. 



En suma, otro excelente proyecto que será de suma utilidad a investigadores y coleccionistas de monedas de este apasionante período.

sábado, 23 de marzo de 2019

La mirada al cielo de Constantino en sus monedas ¿una alusión al cristianismo?


La mirada a cielo de Constantino



En otra entrada, analizamos la introducción de la diadema por parte de Constantino como nuevo símbolo del poder imperial en sus retratos monetarios. En las mismas monedas en que Constantino es representado por primera vez con la diadema en su frente, el emperador aparece con su mirada dirigida al cielo, otro rasgo o gesto sin precedentes en los retratos monetarios de los emperadores romanos. 

La “mirada al cielo” de Constantino fue tradicionalmente interpretada como una discreta alusión al Dios cristiano. Esta interpretación fue presentada ya por el contemporáneo Eusebio de Cesarea en su Vida de Constantino (4.1.5.1-2). El obispo comparó la mirada del emperador con la actitud de quien reza a Dios y esta lectura del gesto ha sido defendida por numerosos estudiosos modernos.

Busto de Constantino con la mirada hacia el cielo

El modelo de Alejandro Magno


La mirada de Constantino representaba una completa novedad en los retratos monetarios, pero no debemos olvidar que ese gesto era un motivo común en el arte pagano romano, inspirado en antecedentes helenísticos. 

Plutarco afirma que la primera estatua de Alejandro obra de Lisipo habría representado al rey mirando hacia arriba con el rostro vuelto hacia el cielo. Muchos retratos de Alejandro que han llegado hasta nosotros copian esta pose. La postura se deriva en última instancia, según parece, de las representaciones del dios Apolo como músico inspirado por la divinidad. El objetivo de este motivo iconográfico habría sido, en consecuencia, mostrar a Alejandro como un soberano inspirado por los dioses.

Cabeza del emperador romano Cómodo con su mirada dirigida hacia el cielo

Los sucesores de Alejandro imitaron el gesto del gran rey macedónico en sus representaciones, pasando el mismo a formar parte del repertorio de la iconografía real helenística. La mirada al cielo no es común en las estatuas de emperadores romanos, pero aparece en una cabeza de Cómodo conservada actualmente en el Palazzo Massimo en Roma (imagen sobre este párrafo). 

En la última parte del siglo III d.C. los cánones de la iconografía imperial se distanciaron de los modelos helenísticos y el rígido retrato de los emperadores de la tetrarquía que se impone desde ese momento tiene poco que ver con la gracia juvenil y apolínea de las estatuas de Alejandro. Sólo los enormes ojos que caracterizan al estilo tetrárquico expresan algo de la idea de una inspiración divina. Es interesante que los ojos desproporcionadamente grandes serían el único rasgo del estilo de Diocleciano y sus colegas que sería conservado por Constantino en sus retratos, mientras se dejaban de lado el rostro severo y la corta barba militar (véase imagen más arriba de un busto de Constantino que también presenta la mirada dirigida al cielo).


Cabeza de un filósofo - siglo III d.C.

La mirada de los filósofos


En la época de Constantino el gesto de la mirada elevada al cielo era, sin embargo, más conocido por haber sido adoptado como uno de los rasgos estándar en la representación de los filósofos de la Antigüedad tardía.

La mirada al cielo de los filósofos de este periodo expresa la reputación de una espiritualidad de carácter casi sobrehumano que los mismos habían adquirido. Las fuentes del período los muestran como personajes casi sobrenaturales que menosprecian sus cuerpos mortales, cuentan con la capacidad de realizar milagros y se encuentran en un contacto muy cercano con los dioses. 

Un ejemplo temprano es un retrato de Carneades que data de finales del siglo III, pero representaciones similares continuaron siendo producidos hasta el siglo V d.C. (imagen sobre este párrafo).


La inspiración divina del soberano


Follis de Constantino - 327 d.C.


Todo lo expuesto pone en evidencia que la mirada de Constantino al cielo, antes que como una alusión al cristianismo, es más probable que fuera interpretada por la mayoría de sus contemporáneos como una referencia a la inspiración divina del soberano y que ese era el objetivo de Constantino al introducirla. 

Si bien no existían antecedentes de este tipo de representación en monedas romanas, la mirada al cielo era un motivo con una larga historia en el arte grecorromano y un significado claro sin ninguna relación con el cristianismo. Por supuesto, nada impedía a los cristianos proponer, como hizo Eusebio, su propia y novedosa interpretación.

sábado, 9 de febrero de 2019

Tres nuevos catálogos numismáticos online gratuitos de la American Numismatic Association


Imagen de portada del catálogo PELLA

La American Numismatic Society (ANS) ha lanzado recientemente una serie de tres catálogos numismáticos online gratuitos dedicados a la moneda griega del período helenístico, que utilizan las mismas herramientas informáticas de su excelente catálogo de monedas del Imperio Romano OCRE (Online Coins of the Roman Empire).

Los nuevos catálogos


Los catálogos se enfocan en la moneda helenística y están organizados en tres sitios web independientes, cada uno enfocado en las acuñaciones de una de las dinastías reales más importantes del período:

(1) El catálogo PELLA: incluye las monedas acuñadas por la casa real de Macedonia, con un foco especial en las del reinado de Alejandro Magno.

(2) El catálogo Seleucid Coins Online (SCO): como su título lo indica abarca las acuñaciones de la dinastía seleucida, que es la que retuvo la mayor parte del territorio asiático conquistado por Alejandro Magno a los persas.

(3) Monedas Ptolemaicas Online (PCO): abarca las acuñaciones de la dinastía ptolemaica, que es la que tras la muerte de Alejandro mantuvo el control de Egipto.

Sus características


Los catálogos incluyen eficientes motores de búsqueda que permiten explorar su contenido por múltiples criterios. El objetivo es ilustrar cada moneda con imágenes de los ejemplares de la enorme colección de la ANS, o de aquellas de los grandes gabinetes numismáticos del mundo, como el del Museo Británico, del Gabinete numismático de los museos de Berlín, de la Colección Estatal de Monedas de Munich, por nombrar solo algunos. 

Imagen de portada del catálogo Seleucid Coins Online

La cantidad de imágenes actualmente disponible varía pero se aspira a que en un futuro cercano los tres catálogos ofrezcan una cobertura completa ilustrando todos los tipos registrados.

Los tres catálogos forman parte de un único proyecto (titulado Royal Hellenistic Coinages) financiado por el National Endowment for the Humanities. El proyecto incluirá en el futuro otros dos sitios web dedicados a los registros de los lugares de hallazgo de las monedas helenísticas y a los monogramas encontrados en muchas series de estas monedas.

Sólo queda esperar que en el futuro estos catálogos también sumen la herramienta para identificación de monedas disponible en el catálogo OCRE, ya que ello sería de mucha utilidad para que los sitios presten un mayor servicio a los coleccionistas.

En líneas generales, hay que decir que se trata de una excelente iniciativa que demuestra el gran trabajo de promoción de la nusmismática que la ANS lleva adelante desde hace años.


miércoles, 5 de diciembre de 2018

La historia y las monedas de Rodas, potencia comercial del mundo helenístico

didracma de Rodas
Didracma de Rodas - Finales del siglo III a.C.

La historia de Rodas


La isla de Rodas es la mayor del archipiélago del Dodecaneso, en el extremo suroriental del mar Egeo, justo frente a la costa de Asia Menor, con una superficie de aproximadamente 1400 KM2. La isla fue habitada desde el Neolítico, pero su importancia para la historia de Grecia comienza en el siglo VIII a.C. con la llegada de colonizadores dorios, que fundaron tres ciudades-estado (póleis) independientes en su territorio: Lindos, Lalisos y Cámiros.

Después de la derrota del vecino reino de Lidia a manos de los persas en el año 546 a.C., Rodas quedó bajo el dominio del imperio aqueménida y las tres póleis perdieron su independencia. Las ciudades de la isla participaron del fallido levantamiento jónico de Asia Menor (500-494), pero sólo recuperaron su autonomía tras la derrota de los persas en la batalla del Platea del 479 a.C., en la Segunda Guerra Médica. Lindos, Lalisos y Cámiros fueron incorporadas entonces a la Liga de Delos, una alianza defensiva que gradualmente se fue transformando en imperio marítimo controlado por Atenas.

Mapa de la isla de Rodas con los territorios de Lindos Lálisos y Cámiros

El sinecismo y la fundación de Rodas


Durante la Guerra del Peloponeso (431-404 a.C.) la isla se rebeló contra la dominación ateniense y se pasó al bando de Esparta en el 411 a.C. Poco después, en el año 408, las tres ciudades decidieron finalmente unirse y establecer una única comunidad política (un proceso conocido como sinecismo). Para contar con una capital común se fundó entonces una nueva ciudad en el extremo norte de la isla (que también se llamaría Rodas), encargándose el diseño del trazado urbano al célebre experto Hipodamo de Mileto.

El sitio de la capital se destacaría por sus excelentes puertos artificiales, que la dotarían de la infraestructura necesaria para transformarse en un gran centro del comercio marítimo.

Plano del trazado urbano de la ciudad de Rodas en el que pueden apreciarse sus puertos


El ascenso como potencia mercantil


Durante el siglo IV d.C., Rodas comenzó su paulatino ascenso como potencia mercantil. Tras un breve período de dominación macedónica, Rodas recuperaría su independencia después de la muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C. y su éxito económico sería, desde ese momento, enorme, y le permitiría transformarse en el verdadero emporio del Mediterráneo oriental.

El coloso de Rodas
Tres de los generales de Alejandro Magno, Ptolomeo, Antígono y Seleuco, se repartieron la mayor parte de sus conquistas y conformaron los tres grandes reinos del período helenístico. Rodas mantendría su independencia y seguiría una política de equilibrio entre estas grandes potencias cambiando sus alianzas con ellas según las necesidades del momento.

Su poderosa flota y su hábil diplomacia serían las herramientas que le permitirían a Rodas conservar su autonomía, a pesar de que ésta se vio muchas veces directamente amenazada. En el año 305 a.C., Antígono ordenó a su hijo, Demetrio, que sitiara Rodas en un intento de romper su alianza con Egipto. 

Demetrio creó enormes máquinas de asedio para vencer las complejas defensas de la ciudad. Después de sólo un año, Demetrio desistió, firmó un acuerdo de paz y se retiró dejando atrás una enorme cantidad de equipamiento militar. Los rodios vendieron el equipo y usaron el dinero para erigir una enorme estatua en honor a al dios sol, Helios. Era el Coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo antiguo, que coronaría la entrada al puerto principal de la ciudad y sería el emblema más visible del éxito y prosperidad de sus habitantes.

El gobierno de Rodas y su sistema económico

Tetradracmas de Rodas en el estándar de peso de Quíos

El gobierno de Rodas estaba organizado como una democracia abierta a todos los ciudadanos varones, que podían participar de la asamblea. La dirección efectiva del Estado quedaba, sin embargo, en manos, de un consejo de ciudadanos y de un elenco de magistrados, todos elegidos mediante el voto popular.

La riqueza que Rodas obtuvo del comercio fue enorme. La mayor parte de ella se concentraba en las manos de una oligarquía de mercaderes, banqueros, navieros y terratenientes, pero una parte no despreciable se distribuía también entre el resto de la población, bajo la forma del reparto gratuito de alimentos y otros beneficios. Por ello Rodas se vio libre de los conflictos sociales entre ricos y pobres que plagaban a otras ciudades griegas. Además, tanto la extensa flota de guerra, como la mercante, garantizaban amplias oportunidades laborales, que eran complementadas con la artesanía y los servicios.

Reconstrucción del panorama urbano de la antigua Rodas

El comercio de Rodas tenía su columna vertebral en el transporte de granos, para los que la hábil diplomacia de la ciudad sabía conseguir excepciones fiscales en todos los puertos. Este rubro era complementado con la venta de vino y aceite de oliva. Las exportaciones de armas parecen también haber sido regulares. La ciudad contaba, además, con un sistema bancario muy desarrollado, que facilitaba crédito a los compradores de bienes rodios, y con un sistema jurídico muy avanzado que regulaba la distribución del riesgo en las empresas navieras (que luego sería adoptado por los romanos como lex Rhodia). Su poderío naval le permitió, además, librar al Egeo de la plaga de la piratería, lo que hizo disminuir enormemente los riesgos del comercio.

La prosperidad transformó a Rodas en una de las ciudades más bellas del mundo griego y en un centro cultural de primer orden que atraía a algunos de los intelectuales más destacados. En estos ámbitos sólo era superada por Atenas, y no por mucho.

Las monedas de Rodas


Tetradracma de Rodas - aprox. 380 a.C.

Inmediatamente tras la unión de Lindos, Lalisos y Cámiros, la nueva ciudad comenzó a acuñar monedas con símbolos diferentes a los que habían sido utilizados por sus tres predecesoras. Por una parte, tenemos a la rosa, que era una alusión al nombre de la ciudad (en griego τὸ ῥόδον = la rosa, Ῥόδος = Rodas), por otro, al dios del sol, Helios, que parece haber sido la deidad patrona del nuevo Estado unificado. En algunas emisiones, estos motivos son acompañados por pequeños símbolos que seguramente sirvieron como marcas de control para organizar la producción de la ceca.

Cada una de las ciudades predecesores había acuñado monedas siguiendo un estándar de peso diferente. Ahora, para las nuevas monedas se adoptó el estándar de Quíos, basado en un tetradracma de 15,3 gr. Ese estándar se mantuvo hasta la década del 340 a.C., cuando fue remplazado por uno propiamente rodio, más liviano, basado en un didracma de 6,8 gr. El estándar fue nuevamente reducido en c. 190 a.C., cuando pasó a basarse en un dracma de 3 gr.

Didracma de Rodas - último tercio del siglo III a.C.
La importancia comercial de Rodas hizo que en diversas épocas sus estándares monetarios fueran imitados por otros estados de la región. Sin embargo, las monedas de Rodas parecen haber sido acuñadas para dar respuesta a las necesidades internas del Estado antes que para el comercio internacional. Eran producidas para pagar por el mantenimiento de la flota, para el pago de las obras públicas, y para los salarios de mercenarios, soldados, marineros, funcionarios y magistrados locales.

Rodas era una ciudad artística, famosa por la gran cantidad de estatuas que decoraban sus calles, obras de los mejores escultores del mundo griego. Un pueblo con una sensibilidad estética tan elevada no podía acuñar monedas que fueran simplemente funcionales, debían además ser hermosas. Lo lograron con creces. Las monedas de Rodas se cuentan, sin duda, entre las más bellas del mundo antiguo.

Dracma de Rodas - aprox. 170-150 a.C.
Los retratos de Helios, cuyos cabellos flotan en el viento y se transformar en los rayos de luz que emanan del sol, ofrecen un nivel artístico que hace pensar en una escultura. Las rosas son representadas con sus detalles naturales claramente visibles y transmiten un mensaje de vitalidad y exuberancia.

Los símbolos de Helios y la Rosa eran los emblemas de la ciudad y como tales se incluían, además de en las monedas, en todos sus productos, como si se tratara de una especie de marca o logo. Eran, por ejemplo, estampadas en las asas de las ánforas que contenían los variados productos exportados hacia todos los rincones del mundo antiguo, como la atestiguan infinidad de hallazgos arqueológicos.

Sello con la rosa en un ánfora de Rodas


Rodas y Roma


La autonomía de Rodas terminaría con la expansión de Roma hacia el Oriente. Sin embargo, la ciudad seguiría siendo un importante centro comercial dentro del imperio y un importante destino para visitantes de todo el mundo antiguo. Rodas siguió acuñando sus propias monedas hasta el último tercio del siglo I a.C., en el que el denario romano se impuso como el único circulante efectivo.

sábado, 17 de noviembre de 2018

El tesoro de Sinanpaşa, los ahorros de un soldado de Alejandro Magno

dracma de Alejandro Magno
Dracma de Alejandro Magno en el estándar de peso ático, semejante a los provenientes del tesoro de Sinanpaşa 

Hallazgo y dispersión


En los primeros años del siglo XX, en algún lugar cerca de la ciudad de Sinanpaşa, en el centro de Turquía, un campesino turco descubrió casualmente un tesoro de monedas antiguas de plata enterradas a finales del siglo III a.C.

No se sabe cuántas monedas componían el tesoro, ya que el hallazgo nunca fue declarado oficialmente y el contenido fue vendido en el mercado numismático internacional y se dispersó entre coleccionistas de diversas partes del mundo.

Todas las monedas del tesoro son dracmas en el estándar de peso "Ático" es decir, de alrededor de 4,30 gr. Las monedas presentan todas los mismos motivos en sus dos caras. En el anverso, vemos un busto de Heracles (Hércules), el legendario antepasado de la familia real de Macedonia, que lleva un tocado de piel de león. El reverso muestra a Zeus sentado en un trono, sosteniendo un águila en su mano derecha. La leyenda designa a Alejandro Magno como el monarca responsable de la acuñación. Tras la muerte de Alejandro, este diseño sería imitado por sus sucesores, aquellos de sus generales que se repartieron sus conquistas. Su diseño representa, en consecuencia, el inicio de la historia numismática del período helenístico.

Los ahorros de un veterano de las campañas de Alejandro


Entre 1919 y 1927, un erudito coleccionista estadounidense, Edward T. Newell (1886–1941), identificó cientos de monedas que provenían del tesoro de Sinanpaşa y adquirió un número importante de las mismas. Las monedas más tardías permiten afirmar con relativa certeza que el tesoro fue enterrado entre los años 317 y 316 a.C.

Infante macedonio de la época de las conquistas de Alejandro
Infante macedonio (Hipaspista) de la época de las conquistas de Alejandro


Newell donó su colección de 87.000 monedas a la American Numismatic Society. Entre ellas había 670 monedas que formaron parte del tesoro de Sinanpaşa.

El tesoro de Sinanpaşa representa con toda probabilidad los ahorros de un veterano de las campañas de conquista de Alejandro en Persia. Tras años de servicio y combate por todo el Oriente, el experimentado soldado escondió sus valiosos ahorros (o parte de los mismos) bajo la tierra, pero por algún infortunio que no conocemos no tuvo oportunidad de recuperarlos.

En el 324 a.C., Alejandro recompensó a 10.000 de sus soldados macedonios, pagando a cada uno de ellos la enorme cifra de 6000 dracmas de plata en salarios atrasados, más otras cifras elevadas en concepto de bonos y premios. Para ello se acuñaron millones de monedas con los enormes tesoros capturados en el Imperio Persa. Es probable que por lo menos parte de la fortuna enterrada en Sinanpaşa haya tenido su origen en esos pagos.

Puede encontrarse una discusión detallada de este tesoro y de su importancia histórica en el reciente libro de Peter Thonemann, TheHellenistic World. Using Coins as Sources.

miércoles, 7 de junio de 2017

El mayor tesoro de monedas antiguas de la historia – El misterio de Mir Zakah

Monedas del tesoro de Mir Zakah

El pequeño pueblo de Mir Zakah se encuentra a unos 50 kilómetros al noreste de Gardez, a lo largo del antiguo sendero que lleva desde Ghazni en Afganistán hasta Gandhara en Pakistán. El pueblo se encuentra en la provincia afgana de Patkiya, que por su accidentada geografía montañosa fue uno de los refugios predilectos de los talibanes tras la invasión norteamericana. Allí sería descubierto, en etapas a lo largo del siglo XX, el mayor tesoro de monedas antiguas de la historia, más de 550.000, acompañadas de varios centenares de otros objetos de metales preciosos.

El primer hallazgo


En las cercanías de la aldea se encuentra una depresión natural que era usada como reservorio de agua desde tiempo inmemorial. La misma daría luz a un increíble descubrimiento. En 1947, una mujer halló algo inesperado en el fondo del cubo que había arrojado para sacar agua: una moneda de oro. Ella alertó a sus vecinos y ellos investigaron en el fondo del pozo, encontrando varios miles de monedas más. Finalmente, convencidos de que todo lo valioso había sido salvado, los residentes de Mir Zakah regresaron a las rutinas de su vida cotidiana.

Mir Zakah
El pozo de Mir Zakah

El gobierno afgano tuvo noticias del hallazgo y envió un equipo para intentar asegurar lo encontrado para los museos nacionales. El equipo fue acompañado de una misión arqueológica francesa. Los arqueólogos tuvieron que enfrentar la tenaz resistencia de los habitantes de Mir Zakah, pero lograron asegurar unas 12.000 monedas y otros objetos, la mitad de los cuales fueron sumados al museo histórico de Kabul, mientras que la otra mitad fue trasladada a Francia, donde todavía se conserva hasta el día de hoy en el museo Guimet.

Lamentablemente, en el año 1993 el museo de Kabul sería saqueado por los talibanes y las monedas recuperadas de Mir Zakah -junto con la mayoría de la extensa colección de la institución- entraría de forma ilegal en el mercado numismático y de antigüedades.
 
Estater de oro de Seleuco I proveniente del tesoro de Mir Zakah

El segundo hallazgo


Una lluvia pesada de primavera 45 años después del primer hallazgo, en 1993, sacó a la luz otra moneda de oro. La noticia del descubrimiento llegó rápidamente a oídos de los guerreros del área desesperados por obtener dinero para financiar la guerra civil en la que se encontraba inmerso Afganistán.

Los rumores de tesoros llegaron al bazar Kissakhani a lo largo de la frontera con Pakistán en Peshawar, provocando una competencia internacional para comprar lo que los aldeanos de Mir Zakah pudieran encontrar y pasar de contrabando al país vecino. Señores de la guerra, traficantes de antigüedades y coleccionistas colaboraron para recuperar lo que se encontraba en el fondo del pozo. Una expedición bien equipada -con generadores, bombas de agua y grandes cantidades de trabajadores con palas y picos- logró desenterrar un tesoro increíble.

Los hallazgos superaron todas las expectativas. Un total de más de 5 toneladas compuesto por más de 550.000 monedas y cientos de artefactos griegos, persas e indios. Nunca se había visto nada semejante a este tesoro, y muy probablemente nunca se volverá a ver nada igual. Era como si alguien hubiera encontrado la colección de un museo de clase mundial abandonada en el fondo de un pozo.

Monedas de Mir Zakah

Lo llamativo es que las piezas provienen desde el siglo V a.C. hasta el III d.C., pasando por todos los períodos e incluyendo monedas indias, griegas, helenísticas, del imperio Kushán, y sasánidas, entre otros. La hipótesis más convincente es que el tesoro sería el botín reunido por una banda de guerreros durante el período de convulsiones a principios del siglo III d.C. que marcó la transición del imperio persa parto al persa sasánida. Los guerreros habrían saqueado varios templos de la región reuniendo las ofrendas acumuladas durante siglos. Las escondieron en el pozo para recuperarlas pero, evidentemente, fueron derrotados y no pudieron hacerlo.

 El valor total del tesoro se estima en un mínimo de 60 o 70 millones de dólares. Gran cantidad de las monedas terminaron en bazares de Pakistán, ¡¡¡donde eran ofrecidas a un precio fijo por kilo en sacos de 50 kg!!!! Gran parte del conjunto fue trasladada de manera ilegal a Suiza en los años siguientes y entró en parte en el mercado numismático. Sin embargo, se cree que todavía hoy hay porciones del tesoro que siguen almacenadas en ese país.

El medallón de oro de Alejandro Magno

 
Moneda de oro de Alejandro Magno proveniente del tesoro de Mir Zakah
Moneda de oro de Alejandro Magno proveniente del tesoro de Mir Zakah

Una moneda proveniente del tesoro de Mir Zakah atrajo gran atención. Se trata de un supuesto medallón de oro que muestra el retrato de Alejandro Magno en el anverso y a un elefante en el reverso. La presencia de un monograma indica el parentesco de esta pieza con las monedas de plata conocidas como los medallones de Poro, lo que haría de ella el primer retrato conocido de Alejandro Magno en vida!!! Sin embargo, su autenticidad ha sido cuestionada por diversos especialistas y las opiniones permanecen divididas hasta hoy.

jueves, 25 de mayo de 2017

¿La primera moneda de Alejandro Magno?

 

Medallón de Poro - ejemplar de la American Numismatic Society
Medallón de Poro - ejemplar de la American Numismatic Society

Un conquistador incansable - Alejandro en la India



En el año 326 a. C., Alejandro Magno y su ejército, tras haberse apoderado de todo el Imperio Persa, arribaron a la India. El incansable conquistador pretendía llegar hasta los confines del mundo y reclamar todas las tierras del Oriente para sí, incluso aquellas que los persas no habían llegado a dominar. Al ingresar al territorio de la India, el ejército macedonio se encontró con las fuerzas del rey Poro, el más occidental de los muchos rajas que se dividían entre sí el territorio del subcontinente.

Batalla del río Hidaspes
Batalla del río Hidaspes
En las márgenes del río Hidaspes, Alejandro logró derrotar a su oponente en una de las batallas más complejas que el gran conquistador tuvo que enfrentar, pues se combatió en un terreno inundado por el desborde del río. Los indios opusieron una feroz resistencia, haciendo un amplio uso de los elefantes como arma de guerra, por lo que la victoria de Alejandro se pagó con muy altas bajas en sus filas.

A pesar de este increíble triunfo, el ejército de Alejandro avanzaría sólo un poco más hacia el interior de la India. Agotados tras años de incesante lucha, los soldados macedonios se amotinaron ante la perspectiva de tener que pelear más batallas como la del Hidaspes contra los restantes rajas indios. Las tropas exigieron volver al oeste. Alejandro no tuvo más remedio que aceptar, llorando por la frustración que experimentaba al saber que tenía delante de él muchos más pueblos que no llegaría a dominar.

Después de muchas pruebas y tribulaciones, el ejército macedonio regresó finalmente a Babilonia, donde Alejandro viviría los últimos meses de su vida antes de morir repentina y misteriosamente el 10 de junio del 323 a.C.

El hallazgo de una enigmática moneda con imágenes de la campaña de Alejandro en la India


En Afganistán se descubrió, a finales del siglo XIX, el primer ejemplar de una gran moneda de plata (con un peso equivalente a 10 dracmas) que parecía aludir en sus motivos a la campaña de Alejandro contra el rey indio Poro. Aunque en primer momento se la relacionó con los soberanos del reino helenístico greco-bactriano, nuevos hallazgos de más ejemplares durante el siglo XX fueron reforzando la conexión con Alejandro. Por su tamaño, muchos consideran a esta pieza como un medallón antes que como una moneda, por lo que es habitual que se las designe como "medallones de Poro", por el nombre del rey con el que luchó Alejandro.

En el anverso, esta moneda muestra a un caballero, que puede identificarse como un macedonio por su casco de estilo frigio. El mismo está representado cargando contra un elefante con dos guerreros montados en su espalda. 

El reverso, por su parte, muestra un soldado macedonio de pie y siendo coronado por una victoria alada. Este personaje no sería otro que el mismo Alejandro, pues porta un cetro real en su mano izquierda y en su mano derecha sostiene el rayo de Zeus. Este último símbolo alude a la condición divina de Alejandro, que había comenzado a presentarse a si mismo ante sus súbditos como hijo de Zeus.
 
Medallón de Poro - ejemplar del British Museum

La primera representación monetaria de un gobernante en vida


La importancia de estas monedas deriva, entonces, ante todo, de su datación. Es casi imposible decir exactamente cuando la moneda fue acuñada debido a la falta de cualquier tipo de leyenda. Sin embargo, la evidencia proporcionada por el hallazgo de un tesoro con varios ejemplares de estas piezas en Irak en la década de 1970 indica que su acuñación se produjo en Babilionia, durante los últimos años de la vida de Alejandro. Claro que existen otras teorías.

Si aceptamos esa datación y también que quien aparece en el reverso es el mismo Alejandro, entonces esta serie de monedas tiene una importancia histórica excepcional. Constituiría no sólo la única representación de Alejandro Magno producida durante su vida (por lo menos que haya llegado hasta nosotros), sino que sería también la primera imagen conocida de una persona retratada en vida en una moneda. Hasta ese momento, ese honor sólo había estado reservado a los dioses.

Existe también una moneda de oro que pertenecería a esta serie. La misma fue hallada supuestamente en Afganistán en 1993, pero su autenticidad es hoy discutida.

sábado, 11 de marzo de 2017

Las conquistas de Alejandro Magno y la moneda helenística

Tetradracma de Lisímaco
Tetradracma de Lisímaco representado a
Alejandro como Zeus Amón (297-281 a.C.)
Las conquistas de Alejandro Magno (336-323 a. C.) transformaron por completo el antiguo Oriente. Destruyeron al Imperio Persa y dieron origen a un nuevo mundo, el helenístico, en el que la cultura y la lengua griega serían el nuevo elemento unificador para los muy diferentes pueblos dispersos por esta extensa geografía. El uso de la moneda era un rasgo cultural central de los griegos y se difundió junto con la lengua y las costumbres.


La difusión de la moneda griega por Oriente


Por donde marchaban las tropas de Alejandro, las monedas griegas comenzaban a circular, pues los soldados las recibían y las gastaban. El prestigio de los conquistadores garantizó su aceptación y la rápida difusión de su uso.

Además, creció exponencialmente el número de monedas en circulación. Los tesoros acumulados durante siglos por los Aqueménidas y los Faraones fueron ahora fundidos, acuñados y distribuidos. El uso de la moneda se generalizó así por Egipto y por todo el antiguo Imperio persa hasta Bactria y la India.

Un nuevo estilo: los retratos personales


Mientras que las monedas del período clásico siempre habían portado símbolos cívicos que representaban a la comunidad (como las lechuzas de Atenas o las tortugas de Egina) los generales que se disputaron el poder tras la muerte de Alejandro introdujeron un nuevo estilo signado por el uso generalizado del retrato personal. Alejandro mismo no se había atrevido a dar ese paso, pues había utilizado en sus monedas sólo las cabezas de Atenea o Heracles, pero en las despiadadas luchas de poder que siguieron a su muerte ese nuevo tipo de propaganda se volvió la norma.

Lisímaco (323-281 a.C.) fue el primero en colocar en sus monedas la cabeza del deificado Alejandro (como el que encabeza esta entrada), y desde entonces se hicieron comunes los retratos de los gobernantes vivientes, de modo que tenemos espléndidas series de los antigónidas en Macedonia, los seléucidas en Siria y los Ptolomeos en Egipto, por no hablar de importantes personajes individuales como Filetero, fundador del reino de Pérgamo.

Tetradracma de Ptolomeo I
Tetradracma de Ptolomeo I


El origen del retrato monetario helenístico se encuentra con Ptolomeo en Egipto c. 305/4 a.C., y en Europa con Demetrio Poliorcetes. Los reyes fueron representados con una diadema, que se convirtió en el símbolo real de la época. También se volvió frecuente la representación del soberano con atributos divinos. Ptolomeo I fue representado usando la égida de Zeus y Demetrio Poliorcetes se puso los cuernos de toro de Dionisio. Los cuernos también imitaban los cuernos de Zeus Amón de Alejandro

Tetradracma de Demetrio Poliorcetes
Tetradracma de Demetrio Poliorcetes

El reino grecobactriano - cumbre del arte numismático helénico


Fue en la distante Bactria (actual Afganistán) que el retrato numismático alcanzó su máximo desarrollo artístico. El reino grecobactriano fue el más oriental de los estados que surgieron tras la desintegración del imperio de Alejandro, gobernado por una reducida elite de militares y administradores griegos y macedonios que controlaban y gobernaban a la población local.

Muchos consideran que los bustos de los reyes Demetrio I, Eutidemo II, Antímaco, Eucrátides, Menandro, Amintas y otros gobernantes, representas una de las cumbres del arte numismático griego.

Tetradracma de Demetrio I - Rey Grecobactriano